Grave crisis en el sistema de seguridad peruano
Vídeo. El líder senderista Abimael Guzmán (der), que cumple cadena perpetua
AFP. Lima
La renuncia del sexto jefe de los servicios secretos de Perú en un lapso de
tres años puso al descubierto una grave crisis que afronta el sistema de
inteligencia, que lo pone en condición de rezagado respecto a sus similares en
América Latina.
El general retirado Daniel Mora dimitió a la jefatura del Consejo Nacional de
Inteligencia (CNI) en medio de un escándalo tras la denuncia del ministro del
Interior, Fernando Rospigliosi, quien dijo ser víctima de un “complot y una
guerra inmunda” del CNI que buscaba separarlo del gobierno.
En su defensa, el renunciante Mora dijo que esa acción contra el ministro del
Interior -que calificó “aislada” y “grave error”- fue montada por el jefe de
contrainteligencia del CNI sin que él estuviera enterado.
Este nuevo cambio suscitó alarma en los medios políticos ante la evidencia de
que las jefaturas de ese organismo han durado entre tres a cinco meses, un plazo
considerado demasiado corto como para desarrollar una política eficiente de
seguridad nacional.
“Perú está rezagado respecto de reformas en organismos de inteligencia en
América Latina y especialmente en el área subregional andina”, dijo el titular
de la Comisión de Defensa del Congreso, Luis Iberico.
El coronel Benedicto Jiménez, ex integrante de la policía antiterrorista y quien
participó en 1992 en la captura de Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso,
comentó que el CNI se ha convertido en “una agencia de empleos para satisfacer a
partidarios del gobierno” y que es un “elefante blanco” por carecer de plan
estratégico.
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