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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 20, Marzo de 2004

../20040320/images/es8.jpg“La mala hierba no muere” Corazón de diva


Desde hace más de un mes Claudia Parada se encuentra en Santa Cruz de la Sierra. Tras sufrir dos infartos el año pasado, la cantante cruceña radicada en Italia decidió visitar su tierra para tomar aire y dar continuidad a su escuela de canto lírico. Prepara una ópera de Mozart para el próximo año


José Andrés Sánchez

- ¿Cómo se siente ahora, tras sufrir dos infartos en Italia?
- Me he recuperado casi por completo, cosa que no esperaba que suceda tan rápido. Los médicos me dijeron que tenía que estar al menos un año en reposo, pero después de seis meses ya estaba en un avión. Claro que vine a Santa Cruz con sumo cuidado, acompañada por un doctor que se quedó unos días para ver si todo estaba bien. Como me vio rodeada de mi familia y mis hijos ‘espirituales’ (sus alumnos), percibió que estaba en buenas manos y se fue.
- Debe ser difícil recordar esos momentos.
- Es tan divertido. En el primer infarto (4 de agosto de 2003) estaba con dos alumnas, una de ellas cardióloga, en mi casa de Cagliari, en Cerdeña. Les había dado lecciones sin ningún inconveniente. Ya estaban saliendo del edificio cuando decidí prepararme una ensalada de tomates en la cocina. Alcancé a dar un paso y sentí un dolor espantoso en el tórax que me tiró al suelo. Entre los desmayos, recuperé los sentidos y trataba de llegar al teléfono para llamar a la cardióloga. Por fin llegué al teléfono, marqué y dejé el mensaje. Al llegar a su casa chequeó los mensajes y me llamó. Le dije lo que tenía y supo de inmediato que se trataba de un infarto. Vino a mi casa y me llevó al hospital. Tuve suerte, porque en medio de todo Dios se dio cuenta de que todavía no me quería a su lado. Fue como que dijera: "Anda, te voy a dar una pruebita para que te comportes mejor", así me dejó todavía en la tierra para que pague algunas culpas que seguramente debo (risas). Para el segundo infarto (22 de agosto) estaba acompañada en casa y nuevamente me sometieron a la intervención quirúrgica.
- ¿Cómo hizo para recuperarse de esa experiencia tan dura?
- Por supuesto que fue dura, sobre todo porque siempre fui una mujer sana. Mis alumnos me decían que yo era el retrato de la salud; ellos se cansaban en las clases, pero yo estaba siempre fresca. Lo sucedido fue algo inesperado, en gran parte porque siempre tuve un corazón fuerte, jamás tuve problemas en ese sentido. Luego de los infartos me sometí a la intervención quirúrgica y me instalaron una argolla que mantiene abierta la coronaria mayor. Desde entonces me he recuperado. Cuando llegué acá todos se asustaron porque estaba en silla de ruedas, pero interiormente ya me sentía bien.
- ¿Cómo siente que está su corazón ahora?
- Lo siento saludable, no me da ninguna molestia. Ojalá haya sido el último infarto aunque la vida es un continuo remezón y nunca se sabe lo que podrá suceder. Estoy bien, espero no dar problemas y seguir adelante, sobre todo con la escuela, que para mí es una parte de mi vida y debe ser parte de Santa Cruz. Siento que lo más perjudicial para mí son las medicinas. Debo mantener la presión sanguínea baja, para estar tranquila, contenta y con paz interior. Además, tengo que evitar las emociones fuertes. Lo que quiero demostrar es que la mala hierba no muere.
- Debe extrañar mucho a Santa Cruz de la Sierra para visitar la ciudad antes de lo recomendado
- Siempre se extrañan los aires cruceños. Esta tierra emana una energía especial que no poseen otras ciudades. Aquí el ritmo de vida tiene algo único y atrayente. Vivo desde hace 50 años en Italia y en el mundo, porque la carrera me ha obligado a viajar, pero llevo a Santa Cruz en el corazón. Por eso es que cuando se me presenta algún tiempo libre, lo aprovecho para escaparme hacia acá.
- ¿Le dieron alguna razón por la que sufrió los infartos?
- Fueron infartos emocionales debido a la vida que he llevado: una carrera de 40 años, la labor que seguí, que es la dirección de Orquesta y la escuela de canto, todas esas actividades me fueron desgastando. Este último trabajo (la escuela) me ha comido lo poco que me quedaba de fuerza. Tuve una vida muy sana pero agitada al mismo tiempo; tantos ensayos, viajes y presentaciones traen sus consecuencias. Un cantante lírico tiene que viajar por todo el mundo, enfrentarse a todo tipo de inconvenientes, horarios, comidas; es un cambio constante.
- ¿Qué dinámica utiliza ahora para trabajar con sus alumnos en la escuela de canto de Santa Cruz?
- He tenido que elegir a los alumnos más necesitados de trabajo, porque dar clases a todo el grupo sería demasiado y debo reponerme paso a paso. Estaré acá sólo por tres meses y en este tiempo hay eventos importantes como el Festival Internacional de Música Barroca y Renacentista, entonces ¿para qué organizar espectáculos? Por eso me limito al trabajo intenso de vocalizacion de los chicos. Mi idea es hacer lo mínimo posible, por eso estoy contenta, porque saco provecho de mis actividades y continúo con la buena labor.
- ¿Qué planes para el futuro?
- He encontrado a una Santa Cruz un poco cabizbaja en el campo cultural. Es decir, no he visto avances importantes además de los festivales internacionales. Me da pena y por eso, junto a la Fundación Pro Música, estudiamos la posibilidad de realizar una ópera para que la ciudad sonría un poco más. Pero claro, necesitamos ayuda; la ópera es un espectáculo que requiere dinero, por eso debemos tener fuerza de voluntad para pedir ayuda a la alcaldía y la prefectura, necesitamos a todo Santa Cruz. Creo que el cruceño siempre ha sido generoso y me parece que esta vez tampoco nos va a desilusionar. No sé si alcanzaremos a presentarla a finales de año o el próximo, pero será un espectáculo de lujo.
- ¿Qué obra planean montar?
- Così fan tutte, de Mozart. No es un drama, con asesinatos o muerte, cosas que estamos acostumbrados a ver. Más bien es una comedia. Ya tengo parte del elenco y ojalá este sueño se haga realidad.
- ¿Sigue cantando?
- Canto poco, lo hago sólo con mis alumos. Incluso mantengo intactos mis registros: hay momentos en los que soy barítono, bajo, soprano o mezzosoprano. Siento que la voz me responde y eso significa que debo seguir adelante.

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