Hay Woody para rato. Filmo luego existo
“Lo político puede mejorar o empeorar, pero igual la gente sufre. Lo único que tenemos es nuestra propia vida, sí, pero eso también se termina”, dice Allen.
Clarín © Copyrigth
El director, guionista y actor estadounidense se está poniendo viejo, pero
no acepta la idea de retirarse. Habla de seguir escribiendo guiones hasta que se
muera. Ahora, con la caída de sus recaudaciones, tiene que viajar para
promocionar sus películas. Asegura que es para complacer a su esposa
Woody Allen, que cumpliría 68 años unos meses, se siente mal, tose varias
veces a lo largo de los 40 minutos de charla, se sirve un vaso de agua tras
otro, y para completar un panorama decididamente ‘woodyallenesco’, está
perdiendo la audición en su oído izquierdo. Difícil es sacar conclusiones en
estos casos. Todos tenemos buenos y malos días. Pero en esta etapa de su
carrera, Woody no puede darse el lujo de tener un día malo en privado. Sus
películas ya no rinden como antes -ni comercial ni artísticamente- y el creador
de Manhattan, Crímenes y pecados y Zelig debe salir a apoyarlas por el mundo con
lo único que tiene para vender: su propio mito. Y allí va, respondiendo
preguntas sobre el ser y la nada, el humor judío, la política de su país, el
psicoanálisis, su relación con Hollywood, su filosofía de vida, etc, etc.
Casi por piedad dan ganas de parar todo el circo y decirle que vaya a dormir un
rato, a tirarse a la pileta o a tocar el clarinete. Que dejemos la entrevista
para otro día. Pero es imposible, claro, y pese a todo el hombre se dispone
gallardo para hablar.
Es la primera vez que visita Venecia en la época de la Mostra. "Siempre me gustó
este país y esta ciudad, pero nunca había venido para el festival -dice-. Me
casé aquí y volví muchas veces, pero siempre con una temperatura más fresca..."
- No es lo mismo estar aquí de vacaciones que en el caos del festival...
- Esta es una experiencia única, muy distinta. Venir a un evento como éste no
tiene nada que ver con el mundo real. Hay millones de paparazzi, te siguen en
botes, los fans te aplauden. Es algo muy inusual, que no me pasa muy seguido en
mi vida cotidiana. Igualmente, después de las entrevistas salgo a caminar con mi
esposa y los chicos, subo a un bote.
- Siempre fue famoso su disgusto por viajar, ¿Cómo lo soporta?
- Viajo más desde que estoy con mi esposa. Ella quiere viajar y a mí me gusta
hacerla feliz. Es por eso que viajo: ella me convence. Si fuera por mí, me
quedaría en un par de cuadras cerca de mi casa en Nueva York y a lo sumo vendría
a Venecia y a París una vez por año, para Navidad. Pero ella quiere viajar. Le
gusta ir a California por dos o tres días. A España, Suiza...
- ¿Por qué continúa haciendo un filme cada año?
- No lo hago como un plan. Cuando termino uno, pasan unos días, no hago nada, y
empiezo a aburrirme. Eso es lo que hago: escribo guiones para filmes. Cuando no
pasa nada, empiezo a escribir. Me toma unos dos meses escribir un guión y
después lo filmo. Para mí es más fácil que para otros. Tengo una oficina armada
en Nueva York, trabajo siempre con la misma gente. No es tan complicado como
para otros directores, no necesito dos años para hacer una película. Algunos
pasan mucho tiempo almorzando con productores, con estrellas, y tardan varios
años en poder hacer una película. Yo la escribo en mi máquina de escribir, se la
doy a la gente de producción y sale rápido. No se pierde tiempo.
Woody Allen afirmará luego no ser una persona política, sin embargo estos
tiempos lo son, fuertemente, y el hombre no está lejano a lo que pasa en el
mundo ni a las extremas decisiones del gobierno de su país. De hecho, cada vez
que está en Europa es inevitable que responda preguntas acerca de la situación
mundial. "Entiendo que la gente mire mal a Estados Unidos ahora porque muchos de
nosotros pensamos lo mismo -dice-. Muchos esperamos las elecciones tratando de
que alguien le gane a Bush. No estamos contentos con el gobierno, ni cómo le
responde al terrorismo, su política en Oriente Medio o su manejo de la economía.
Y siento que cada vez más gente se está dando cuenta. Desde mi lugar yo trato de
hacer lo que pueda para que haya un cambio. Sacar a esta gente y tener en su
lugar a personas más confiables y responsables."
- ¿Hasta qué punto está atento a las cuestiones políticas?
- No mucho. No soy un "hombre político". Soy un ciudadano común. Nunca trato
temas políticos en mi trabajo. Hago lo que puedo para ayudar, pero no estoy tan
metido como otros actores que militan y que hacen de la política algo central en
sus vidas.
- En esta nueva película, su personaje es un hombre paranoico, obsesionado por
el terrorismo... ¿Se volvió más político con esta situación?
- No necesariamente. Esto fue por la película. El personaje que interpreto es un
paranoico y es difícil ser paranoico y no extenderlo a lo político y lo social.
Pero esto era la idea sólo para este filme. El que empiezo ahora es muy
diferente: tiene ideas muy serias pero no políticas.
- ¿Será una comedia?
- Sí, pero bastante seria.
- Dice no ser un "hombre político". ¿Por qué motivo? ¿No lo considera un tema
importante?
- Nunca me interesó la política. Nunca sentí que los problemas del mundo sean,
en lo profundo, de carácter político. Siempre pensé que desde hace miles de años
han cambiado los sistemas políticos y todavía la gente sigue sufriendo. Aunque
todos los políticos hicieran las cosas bien y no hubiera injusticia social ni
económica, sufriríamos igual, porque hay problemas existenciales que son más
profundos que los políticos. Y eso es lo que me interesa.
- Pero los temas están ligados...
- Si no tenés nada para comer, eso es muy importante. Pero cuando resolvés eso,
te das cuenta de que aún no sos feliz. Tengo dinero, tengo trabajo, estoy
casado, tengo hijos y todavía no soy feliz. ¿Por qué? Esos son los temas que me
interesan. La condición humana. No saber por qué estás acá, qué propósito tiene
la vida, si es que tiene alguno. Si te morís y te vas para siempre y no queda
nada, ¿qué sentido tiene todo? Vivir, morir. Esas cuestiones son más profundas e
interesantes que las políticas. Lo político puede mejorar o empeorar, pero igual
la gente sufre. Lo único que tenemos es nuestra propia vida, sí, pero eso
también se termina. ¿Y entonces? La ambición, el esfuerzo, ¿para qué?
- ¿Alguna vez pensó en retirarse?
- No, nunca. Si escribís, nunca te retirás. No trabajo en un banco, en cuyo caso
sería un placer no ir a trabajar. No escribo como un trabajo. Me gusta y es mi
trabajo porque me pagan. Es como si jugás al béisbol y después te pagan por
hacerlo profesionalmente. Es lo mismo. No pienso retirarme nunca. Si estuviera
ahora en casa, escribiría.
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