Dica RodríguezLos tiempos
cambian, eso está claro. Y qué mejor prueba que este grupo de padres
modernos y primerizos.
En la época de nuestras abuelitas, ellas criaban a sus hijos prácticamente
solas, los esposos, machistas, no se preocupaban por cambiar pañales o
darles un baño, según cuentan algunas damas de la época. "Eso era tarea
exclusiva de la madre", se escucha con frecuencia.
Los padres de ahora son todo lo contrario. No sólo que hacen de todo para
ayudar a sus esposas, sino que lo disfrutan y hasta les exigen ocuparse de
ciertas tareas ellos mismos.
Entrevistamos a diez padres jóvenes y trabajadores pero que, en su tiempo
libre, se ocupan de cambiar pañales (unos pocos), preparar y lavar
mamaderas, darle leche a sus bebés, bañarlos y, por supuesto, jugar con
ellos.
Las salidas nocturnas, en la mayoría de los casos, ha sufrido un bajón,
aunque no se ha desechado por completo. Las abuelas son las principales
aliadas a la hora de continuar con la vida social.

Víctor Castedo | María Olivia (9 meses)
El esposo de la ex Miss Bolivia, Sandra Rivero, confiesa que la alegría
de la paternidad es
indescriptible, tanto que disfruta de atender a María Olivia el mayor tiempo
posible. “Cuando llora de noche, soy el primero en salir corriendo a su
encuentro. Ya deseo que comience a hablar”, comenta. Para salir de noche, se
queda en buenas manos, con las abuelas.

Bubby Daher |Danara (10 meses)
El nacimiento de Danara “fue una sensación inexplicable, no esperaba
sentir lo que sentí”, dice el esposo de Yara Monasterio. Por su ocupación de
agricultor, pasa algún tiempo en el campo, pero cuando está en la ciudad
hace de todo, desde darle de comer, cambiar pañales, bañarla y preparar
mamaderas. Lo que nunca ha hecho es lavarle su ropa. Aunque no son muy
salidores, cuando toca hacerlo y tienen con quién dejar a la bebé, salen
pero vuelven temprano. Por lo general, se queda con los abuelos.
Roly
Aguilera |Roly (dos meses)
“Ser padre es una sensación que sólo se puede experimentar en persona,
uno puede leer mucho, tener sobrinos, pero un hijo le da una nueva
perspectiva a la vida y uno aprende a valorar lo mucho que nos amaron
nuestros padres”, dice el presidente de la Academia Tahuichi, casado con
Patricia Callaú. “Cuando llego a la casa me hago cargo de él”. Nunca cambió
pañales, según él porque “todavía no se dio la oportunidad”. Las salidas se
han complicado un poco pero las abuelas y su tía Tania lo reciben con los
brazos abiertos.

Aldo Letelier | Sofía (4 meses)
“Creo que la primera vez que la vi, cuando salió de la barriga de Susana
(Vaca Díez, ex Señorita Litoral), vi un rayo que me llenó de sentimiento.
Nos tuvimos amor a primera vista, tanto que hasta se enferma cuando viajo”.
Aldo es quien baña a Sofía desde que nació y procura ayudar en todo, aunque
nunca ha logrado hacerla dormir. “Todos los días de 7:00 a 10:00 estamos
solos los dos, mientras la mamá va a la universidad”. Con lo apegadas que
son las abuelas, las salidas nocturnas no son ningún problema.

Raúl Justiniano | Raulito (11 meses)
El primogénito de Raúl Justiniano y Patricia Sulzer cumplirá un año el 24
de marzo. “Ser papá es un sueño hecho realidad, lo mejor que a uno le puede
pasar”, confiesa este empresario de 31 años que ayuda en todo a la crianza
de Raulito. “Lo baño, lo cambio, de mañanita le doy su primera leche, de
6:00 a 8:00 es mío enteringo”, asegura. Las noches, después del trabajo, son
para jugar y los fines de semana salen en familia. Orgulloso porque sabe
hacer de todo, comenta, además, de que la vida social quedó reducida a lo
realmente importante. En esos casos, la niñera se hace cargo.
Luis
Muriel | Luis Javier (dos años)
“Ser padre es algo maravilloso, único”, afirma Lucho Muriel que junto a
su esposa, Eliane Coscio, comparte la crianza de su hijo Luis Javier, de dos
años y cuatro meses. A pesar de hacer casi todo con su pequeño, nunca pudo
aprender a cambiar pañales. “Sé el método pero nunca lo puse en práctica
porque siempre hubo quien lo hiciera y ahora ya dejó de usarlos, pero le
hago su mamadera, escojo la ropa para vestirlo, aunque hay que corretearlo
porque no se deja”.
La vida social quedó reducida y cuando tienen algún compromiso se queda con
la niñera. “Pero sólo hasta temprano”, aclara.

Paúl Viscarra | Ian (un mes)
Cuenta que ser padre fue una mezcla de sentimientos: felicidad,
responsabilidad y respeto a la vida. Disfruta darle leche y no se pierde un
baño del bebé, ni una visita al pediatra. “Trato de estar el mayor tiempo,
quiero que me reconozca como a su madre”. Un viaje de su esposa, Andrea
Méndez, le permitió hacerse cargo casi por completo, con la ayuda de las
abuelas. “Fue como mi escuela intensiva de dos días, no tuve mayores
inconvenientes, aparte de la desesperación en algunos casos”, concluyó.