Aún no hay señas del asesino de una mujer
Apesadumbrados. Algunos de los familiares de María Edith Zabala Salvatierra, ayer en las afueras de la morgue
Berthy Vaca Justiniano
Violencia. Un taxista vio discutir a una pareja la madrugada de ayer y oyó
los balazos. La familia sospecha de dos hombres. Empero, la fiscal no se
apresura
Esclarecer la muerte de María Edith Zabala Salvatierra será un auténtico
desafío para la Policía y el Ministerio Público porque el crimen se perpetró en
la penumbra de la madrugada de ayer (3:00), en la vacía avenida Grigotá y tercer
anillo.
No obstante, un taxista que pasaba por el lugar poco antes del hecho dijo a la
Policía que vio discutiendo a una pareja y que oyó dos estruendos típicos de
arma de fuego. Posteriormente observó que el hombre abandonó el lugar
apresuradamente, dejando a la mujer tendida en el suelo.
Luego la División Homicidios de la PTJ hizo el levantamiento legal del cadáver y
lo trasladó a la morgue, donde el médico forense determinó que la víctima murió
por traumatismo cráneo encefálico provocado por un proyectil de arma de fuego.
Pese a verla tendida en un frío mesón de la morgue, los familiares no podían
creer lo que había pasado. “Pero si ayer la hemos dejado tranquila y contenta
cerca de su trabajo. ¡Mataron a mi mamá! ¿Por qué?”, se preguntaba Carola, su
hija mayor.
El último momento que María Edith pasó con su familia fue la tarde del miércoles
en Cotoca, de donde regresaron a la ciudad alrededor de las 18:30. “Cuando
veníamos de Cotoca la llamó por teléfono un tal José Luis y poco antes de llegar
a la casa (avenida Roca y Coronado), se bajó y dijo que de ahí se iba a pasar a
su trabajo en la pensión Doña Gloria (en la avenida Piraí)”, relató la hija.
El sujeto llamado José Luis es el principal sospechoso de la muerte para los
familiares. Sin embargo, también desconfían del ex marido de María Edith Zabala,
puesto que, según su madre, la amenazaba constantemente con darle muerte a ella
o a uno de sus tres hijos.
El ex concubino vivió con la mujer durante seis años y su relación terminó hace
cuatro meses. No tuvieron hijos en ese lapso, de acuerdo a los allegados de la
fallecida que dejó huérfanos a Carola (21), Ingrid (11) y René (8).
La fiscal Marina Flores lleva a cabo la investigación del caso. Señaló que aún
no tiene pistas del autor del crimen y, por lo tanto, evitó adelantar criterio
sobre si fue un hecho premeditado o al calor de la discusión.
Los deudos presentaron la denuncia de la muerte ayer en la tarde.
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