Piero promete hacer cantar a los padres algo más que Mi viejo
Activo. En un mes cumplirá 60 años, pero todavía no camina lento
Pablo Ortiz
Los gestos de Piero reflejaban resignación. El cantautor argentino trató de
excusarse en cinco ocasiones de cantar una estrofa de Mi viejo, con frases tan
ingeniosas como “nunca te arregles con un pedacito, escuchala toda hoy en la
noche”, o “qué vas a adelantar si la canción ya tiene 35 años”. Pero en todas
ellas, no cesó la insistencia de los periodistas que asistieron a la conferencia
de prensa que ofreció ayer en Los Tajibos.
Y es que a finales de los 80, cuando Piero hizo presentaciones populares en la
Universidad Gabriel René Moreno, los temas que atraían al público eran otros.
Antes que Mi viejo, sonaba Para el pueblo lo que es del pueblo y sus canciones
de protesta y romance. Parece que la bronca popular se ha diluido en 15 años, o
por lo menos así lo refleja la prensa, porque el argentino no está de acuerdo
con ello.
“Los que se han diluido son los empresarios bolivianos, no la bronca popular.
Ahora ellos son como virtuales. Encontraron la excusa del Día del Padre para que
yo haga un concierto, pero mi música no estará para nada diluida, van a estar
los padres y ellos no son personas quietas ni viejas y seguro que se pondrán las
pilas para cantar Cosas que pasan o Los americanos”, dijo.
Hoy tendrá la oportunidad de reencontrarse con el público popular de Santa Cruz
de la Sierra. A las 20:30, el intérprete de Bella bailarina se subirá al
escenario de la sala Sonilum (Av. Busch y tercer anillo) en un recital con
entradas a un tercio del precio del que ofreció anoche en No Name. Las entradas
cuestan entre Bs 40 y 60, y se pueden comprar desde las 15:30 en la discoteca
ubicada en la avenida Cristo Redentor.
Después de su visita a Bolivia de los 80, Piero decidió alejarse de los
escenarios por casi una década, para desarrollar su proyecto en la Fundación
Buenas Ondas. Lo dejó luego de una gira por América Latina en la que reunió en
total a más de 800.000 personas. Ahora regresa silencioso, compartiendo el
tiempo entre su fundación y la música, pero consciente de que en su carrera él
ha sido “el que más ha vapuleado al cantautor”, porque no ha querido quedarse en
las canciones sino llegar a los hechos. Sobre sus canciones, hoy opacadas por la
coyuntura de Mi viejo, dijo que “están vivas, son realidades y necesidades de
momentos concretos que te saltaron en canciones”.
Ve con buenos ojos la alianza entre Lula Da Silva y Néstor Kirchner para
fortalecerse ante el FMI y justifica las revueltas populares latinoamericanas
que han derrocado presidentes apuntando que la gente ya no tiene paciencia.
Considera que bien vale la pena el riesgo de esta especie de ejercicio popular
de la democracia, que la pone en riesgo, porque “vivir es un riesgo y lo mejor
es hacerlo lo más coherente posible”.
Un hombre de hechos y palabras
“Soy un hombre común con buenas intenciones. Trato de buscarle un sentido al
trabajo que estoy haciendo, siguiendo un camino hacia una liberación del hombre.
Se habla mucho de la libertad, pero la política y la realidad misma te
demuestran lo contrario. Los mío es insistir, soy un italiano cabezón de
nacimiento. Me gusta seguir, no quedarme en canciones o en palabras sino llegar
a los hechos”, dijo Piero cuando le pidieron que se defina.
En los últimos años, el cantautor nacido hace casi 60 año en Italia, redescubrió
la magia de la paternidad. Tiene un hijo de dos años y una hija de seis meses, y
asegura que ahora lo disfruta más que cuando tuvo a su primer hijo, que hoy
tiene 28 años.
Retomar las giras fuera de Argentina le ha permitido constatar que la mayoría de
su público es joven, que sus canciones le siguen llegando a la gente. Asegura
que la realidad la hace inoxidable a su música, que las viejas heridas a las que
le cantaba han sido abiertas nuevamente, y que, pese a que no lo quisiera, su
música tiene tanta vigencia como antes.
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