Hogar tuvo trágico final por influencia de la bebida
Tragedia. Un joven mató a su madre, hirió a su hermana e intentó suicidarse.
El Ministerio Público espera que se recupere para procesarlo. Sucedió en Montero
Berthy Vaca Justiniano
Una familia humilde de Montero tuvo un trágico
final la noche del pasado martes por influencia del alcohol. Efraín Escóbar
Paredes, un joven de 21 años, mató a su madre, hirió a su hermana y luego
intentó suicidarse, aparentemente en un estado de inconsciencia provocado por la
ingestión de bebidas espiritosas y fármacos.
La víctima fatal fue Leonor Escóbar Vargas, una mujer divorciada de 47 años
vecina del barrio Gremial de la ciudad norteña, que se ganaba la vida vendiendo
ropa en el mercado Germán Moreno para mantener a sus dos hijos: a María Esther
Paredes Escóbar y al que le quitó la vida.
Los vecinos dijeron que el joven agredió a su madre porque se negó a darle
dinero para satisfacer sus ansias de seguir bebiendo. Sin embargo, María Esther
dio a entender que los efectos de las bebidas alcohólicas y unos fármacos que
tomó para combatir la fiebre y el dolor de cabeza, lo hicieron perder el control
de sus actos.
La hermana le dijo a los investigadores que “luego de llegar del mercado, donde
vendemos ropa, encontramos a mi hermano con los ojos rojos. Mi mamá le preguntó
qué le había pasado y él respondió que tenía fiebre y por eso había tomado un
poco de alcohol con limón. Mi madre se preocupó y me mandó a comprar aspirina,
le dimos y la bebió con ron mezclado con soda. A las diez (de la noche)
nuevamente fui a comprar una pastilla porque no le pasaba el dolor de cabeza y
después comenzó la tragedia”, relató.
Los vecinos por poco linchan al homicida, que se autoprovocó heridas con el
mismo cuchillo al ver el daño causado.
El cuerpo inerte de la madre pasó a la morgue del hospital San Juan de Dios,
donde el médico forense, Celso Cuéllar, le practicó la autopsia, determinando
que la mujer falleció por anemia aguda causada por un shock hipovolémico a raíz
de lesiones en órganos vitales. Cuéllar certificó que Leonor Escóbar recibió 17
puñaladas.
La PTJ y la fiscal Melva Ferrufino citaron a varias personas a declarar con la
intención de esclarecer el hecho.
El director de la PTJ, Ramiro Quisbert, afirmó que Efraín no tiene antecedentes
policiales en Montero. Para el sicólogo Daniel Leaños eso no es documento porque
estos hechos se dan por los efectos del alcohol y que cualquier persona adicta
está expuesta a reaccionar así.
Leaños señaló que Efraín Paredes necesitará ayuda profesional para superar el
trauma. En Santa Cruz hay tratamiento sicológico en consultorios particulares,
además de Alcohólicos Anónimos.
Según estadísticas del Centro Latinoamericano de Investigación (Celin), los
consumidores de alcohol eran hasta el año 2000 el 47,91% de la población urbana
comprendida entre los 12 y 50 años de edad.
El panorama es más alarmante, al ver los números absolutos, puesto que los
consumidores de bebidas espiritosas en 2000 aumentaron su número de 919.255 en
1992 a 1.416.826 en el año 2000.
La edad media de inicio del consumo de alcohol se situó a comienzos de esta
década en 18,3 años de edad.
Los consumidores de alcohol son menos entre los 12 a 17 y de 18 a 24 años de
edad, pero son más entre los 25 y 50 años de edad, especialmente entre los 35 y
50 años de edad. Una etapa de la vida donde es muy difícil concienciar sobre los
daños que ocasiona esta droga.
En el Japonés le
salvaron la vida y lo enviaron a Montero
En el hospital Japonés intervinieron
quirúrgicamente a Efraín Paredes Escóbar, que tenía ocho heridas que él mismo se
provocó con un cuchillo al intentar suicidarse, luego de haber matado a su
madre.
El médico cirujano Jaime Aguilar manifestó que las puñaladas le afectaron el
intestino delgado, pero que esas lesiones ya fueron tratadas con la operación.
Paredes permaneció en quirófano ayer durante la mañana y, alrededor del mediodía
tuvo que ser trasladado a un centro médico de Montero, debido a que el Japonés
no lo podía seguir acogiendo por falta de espacio.
Desde su arribo, la noche del martes, Efraín Paredes estuvo vigilado por dos
agentes de la PTJ de Montero que esperan su recuperación para aprehenderlo.
Paredes podría ser juzgado por parricidio, que tiene una pena de 30 años de
cárcel sin derecho a indulto, o por homicidio por emoción violenta, cuya condena
oscila entre dos a ocho años de prisión.
Daniel Leaños | Psicólogo
Varios sufren por
el alcohol
El alcohol es una sustancia que causa depresión
en el que lo consume, aunque a las personas que lo ingieren se las vea
eufóricas, riendo o alegres. Asimismo, trae efectos colaterales también por
abstinencia. Cuando alguien acostumbrado a beber asiduamente se abstiene, puede
tornarse depresivo y en muchos casos agresivo.
A consecuencia del consumo del alcohol la agresividad es demasiado frecuente. En
el caso de este joven su estado de conciencia no fue capaz de reconocer ni
siquiera a su madre y a su hermana. Perdió el discernimiento temporo espacial y
causó la tragedia.
La agresividad en nuestro medio es común por parte de personas alcohólicas.
Muchas veces para conseguir dinero y comprar bebida u otras sustancias agreden y
roban a sus familiares, incluso sin estar bajos los efectos del licor. Es un
fenómeno corriente que se vive diariamente en Santa Cruz. Se lo digo porque he
tenido contacto directo con víctimas, ya sea niños o mujeres que sufren este
problema.
La mezcla de alcohol y fármacos también contribuye a la pérdida de la conciencia
y a una serie de trastornos, cuyas consecuencias son prácticamente
impredecibles.
En el caso del joven que mató a su madre, la ingestión de más de una aspirina,
dioxadol u otro medicamento para calmar el dolor o la fiebre, pudo haber
agravado su estado porque son tranquilizantes. No es lo mismo que consumir un
estimulante como lo hacen muchas personas que beben y se drogan con cocaína.
Esta combinación más o menos equilibra el estado vegetativo del consumidor
porque se mezclan un depresor y un estimulante.
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