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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 18, Marzo de 2004

../20040318/images/sa12.jpgLa ‘industria de la lástima’ está en auge


Riesgo. Un 40% de la explotación infantil la propician los padres, dice Defensoría


Darwin Pinto Cascán

16 menores privados de libertad realizan terapia ocupacional

Riesgo. De 2002 a la fecha han muerto 26 niños trabajadores en las rotondas

La pasta dental que se ha puesto en los párpados y alrededor de la boca, le quema la piel como si una avispa embravecida por el terrible sol del mediodía le acabara de picar. Mientras espera a que el semáforo cambie su verde dinámico al rojo de la inmovilidad, (que será la señal para el inicio de su número artístico con limones robados del árbol de algún vecino), olvida los problemas de falta de dinero en su casa del barrio Urkupiña, siete anillos alejado de la plaza principal, donde vive con seis hermanos, un padre sin empleo desde hace dos años y una madre que hace lo que puede lavando ropa ajena para que no los echen del cuarto de alquiler donde habita la familia. Ignora que su oficio no es el del hombre que pintándose la cara hace reír a los niños en una carpa de circo imaginaria (como él piensa, cuando se describe como un ‘payasito’). Quizá también desconoce que sus piruetas inexpertas de niño de nueve años provocan la compasión de los conductores (su público) y esa reacción echa a andar los engranajes de la ‘industria de la lástima’, con la que mantiene a su familia.
De lo que sí está seguro es que por su labor de niño artista al día ganará entre Bs 20 y 25 para llevar a casa, comprar pan, café y cenar en familia. Pero lo más peligroso es que ignora que su “público” no sólo le puede dar el dinero para ganarse la vida, sino que también lo puede matar. Él no sabe (como no sabe leer, ni escribir, aunque sí sabe contar hasta 12) que en 2002 murieron 7 niños limpia parabrisas y malabaristas en las rotondas del segundo anillo, que en 2003 fallecieron 18 de sus ‘colegas’ atropellados por vehículos, mientras que en 2004 ya falleció otro menor en esas circunstancias y dos fueron hospitalizados, según datos de la Defensoría de la Niñez, que es la que paga las curaciones, según su director, Julio César Rendón.
Luz roja: Juan (nombre ficticio) salta a la vía del segundo anillo en la rotonda de la avenida Paraguá para ganarse un buen sitio antes de iniciar su número. Se acomoda frente a los vehículos que ronronean con el motor hirviendo, hace la venia de respeto a su público improvisado, y con los limones magullados de tanta labor, eclipsa al sol por fracciones de segundos a cambio de unos centavos.
"A los padres de estos niños parece que sus hijos no les importan. Cuando alguno muere, lo primero que hacen es presionar a la Defensoría para cobrar los $us 3.000 del SOAT. El 40% de los niños que trabajan en las rotondas son explotados por sus padres", dice Rendón.
Griselda (40, nombre ficticio), madre de uno de los menores que llega hasta una rotonda con una bolsa llena de sopa para darle a uno de sus tres hijos, dice que no se trata de explotación. "No hay plata. A ellos es más fácil que les den dinero", afirma.
Rendón discrepa: "Los padres envían o prestan a sus hijos a terceros. Mientras más niños mejor, los visten con andrajos miserables para inspirar compasión y recibir más dinero. Eso es una industria de la lástima", afirma, y agrega que en el caso de las muertes de estos menores en las rutas, también tienen responsabilidad aquellos ‘bienechores culpables’ que desde sus vehículos dan dinero. Eso, más la crisis económica ha hecho que los malabares, limpiar parabrisas y cantar en buses se haya incrementado, por lo que en las calles hay al menos 500 menores trabajando a diario, dice. "No podemos prohibir que los niños pidan dinero y que aquellos que tienen les den, pero sí podemos preservar su vida. Pedimos a la Policía que en las rotondas no permitan que los niños corran riesgos y que la gente no les dé dinero", afirma.
La Defensoría tiene Bs 1 millón para la inserción laboral por tres meses de esos menores, siempre que tengan más de 14 años. Se los capacita en jardinería y por Bs 700 trabajan en Ornato de la Alcaldía.
El código Niño, Niña y Adolescente fija que todo menor tiene derecho a la protección laboral (art.125), que 14 años es la edad mínima para trabajar (art.126) y que se prohíben trabajos peligrosos y atentatorios a la dignidad (art. 133).
Luz verde: Juan extiende la mano sucia de tanto esfuerzo y por una ventanilla emerge su primera moneda del día.

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