img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 18, Marzo de 2004

../images/blanco.gif¿Quién ganó y quién perdió en España?



Mario Rueda Peña

Tras los atentados terroristas de Madrid, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) trocó su papel de contendiente electoral por el de pescador en río revuelto.
Faltaban apenas 48 horas para que el pueblo acudiera a las urnas y había que atrapar todo cuanto en las aguas ensangrentadas por los 200 muertos y más de un millar de heridos ayudase a condicionar a la masa votante en contra del candidato del Partido Popular. Así que en las principales ciudades de España lanzó a pequeñas multitudes contra las sedes de la sigla gobernante, izando pancartas que acusaban a Aznar de la tragedia. Al fin y al cabo, la masacre era la réplica del extremismo islámico a la participación de España en la cuestión de Irak…
Anteriormente, el Partido Popular había cometido un descomunal despropósito. Se esforzó por concentrar la atención del pueblo en ETA. Alegó que la condenable masacre era obra del terrorismo endógeno y no de Al Qaeda. La primera posibilidad perjudicaba al PSOE, más aún si éste, en su desesperada búsqueda de votos, había cortejado a grupos ultranacionalistas sindicados de mantener nexos con los violentistas nativos. La segunda amenazaba a Aznar y a su candidato presidencial, como que se fueron electoralmente al diablo, cuando el cúmulo indiciario le dio la razón al PSOE. El voto pánico revertiría en contra suya el cuadro de las preferencias político-partidarias cuyas cifras, hasta antes del atentado, les favorecía, por cierto no en términos de mayoría absoluta, pero en porcentajes suficientes como para formar gobierno con aliados de agrupaciones políticas menores. El shock por lo ocurrido en Atocha sacó de su escondrijo hogareño a esa porción de la masa votante que en España quería darle las espaldas a las urnas porque ya no cree en nada ni en nadie. Lo demás lo hizo la incontinencia emocional sucedánea de las bombas, los muertos y heridos. Los indecisos fueron a las urnas no solo con lágrimas en los ojos, sino también con la firme determinación de sacar del Palacio de la Moncloa a Aznar y sus hombres, a quienes responsabilizaban por lo sucedido. No influyeron para nada los éxitos del gobierno centro-derechista en cuanto a ingresos y empleos, cuyos índices habían mejorado en forma ostensible. En las urnas, los tímpanos de los electores seguían vibrando con las explosiones de Atocha, bloqueando el paso a fragores asociados a tan buenos parámetros.
¿Quién ganó y quién perdió en España?. La victoria real correspondió al terrorismo internacional. En menos de 48 horas, no solo puso a la patria de Cervantes con las manos en alto, sino la hizo girar de la derecha (Partido Popular) al centro-izquierda (Partido Socialista). De paso, la obligó a cambiar de actitud gubernamental respecto a los violentistas de ETA, que le deben a España miles de muertos. De ahora en adelante, los nacionalistas vascos y catalanes adquirirán mayor gravidez en la política española. Eso de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” bien podría estar rigiendo para ‘etarras’ e islámicos extremistas. ¿Cómo descartar un entendimiento u alianza táctica entre terroristas españoles y árabes (marroquíes, particularmente)?
Repetimos, en España, ganó el terrorismo. Ahora tiene el camino abierto para hacer lo mismo en los países miembros de la coalición bélica que invadió Irak. Sin duda que ya ha colocado a los propios Estados Unidos en la mira, donde a fines de este año se realizarán elecciones presidenciales. Sabe que el hombre es un animal asustadizo. Ha comprobado que en medio de detonaciones, muertos y heridos, es el instinto y no la razón el que le marca el voto en las urnas.

< Anterior^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2003, El Deber. Todos los derechos reservados.