Recordando mi Facultad de Derecho de la ‘Uagrm’
Pablo Gutiérrez Urgel
Mediante Ley de 9 de octubre del año 1911, se decretó que la Universidad
Santo Tomás de Aquino llevara el nombre de Don Gabriel René Moreno, en honor de
la memoria del ilustre boliviano y en auténtica reivindicación a un hijo de esta
tierra, considerado en el presente como el Príncipe de las Letras Bolivianas. La
Universidad se fundó sobre la base de la Facultad de Derecho, por eso se afirma
que es el establecimiento que con trabajo hizo posible el crecimiento y la
evolución académica, así como su progreso. El ser humano se reconoce por sus
obras pero, indefectiblemente, se define por su actitud ante la vida. Y, hoy
aquí, en el transcurrir de la vida, en el intento nostálgico de salvar para
siempre un ayer intenso, quiero dar las gracias a esos eximios profesores
universitarios que han forjado el conocimiento jurídico. Algunos ya partieron a
la eternidad, pero han dejado huellas impregnadas de altruismo a los que
permanecen y seguirán haciendo historia. Entonces, cómo no recordar a excelsas
docentes como Elba Chávez, Miriam Akamine, Juanita Molina, Mirtha Salek, Yetti
Céspedes. Recordar al doctor y profesor emérito Adolfo Aponte Tineo (+), que con
su muerte dejó un vacío en la pulcritud, decencia y elegancia del hombre de la
llanura, un hombre muy versado y con un gran dominio de su cátedra. Rubén
Dabdoub (+), Enrique Galván (+), Lino Valverde (+). Mario Sandoval. Rolando
Roca, un gran constitucionalista y ex rector. Jorge Von Borries, con un extenso
dominio en el conjunto de la ciencia del Derecho. Luis Saucedo J., un romanista
por excelencia y ex decano. Jerjes Justiniano, un gran profesor y ex rector.
Isaac Sandoval y Armengol Arnéz, los mejores laboralistas. Rolando Olmos O.,
Héctor Sandoval, Hubert Oliva, Julio César Loma, Rolando Robles, José Ortiz B.,
José Aponte B., Rufo Quiroga, Marcelino Pérez, Mario L. Caballero, Ives Padilla,
Daniel Vidal, Saúl Paniagua, José Negrete. Manfredo Menacho, un experto en
Seguridad Social. Carlos Hugo Molina y Marcos Peredo, excelentes docentes.
Limberg Gutiérrez C., que navega en lo profundo del conocimiento y que flamea en
su existencia terrenal pero que trasciende al ‘más allá’ del infinito, del
tiempo y del espacio. Luis Lairana, con una acumulación de conocimientos e
inteligencia formidable, pero sobre todo un hombre de buen corazón, que es el
santuario de su alma. Oswaldo Ulloa, un buen profesor. El penalista Wilman
Durán, un señor docente por excelencia. Lorgio Sandoval, un eximio civilista.
Blas Aramayo, un gran penalista y señor catedrático. La Facultad de Derecho es
la luz del saber jurídico y la Universidad Gabriel René Moreno, el templo donde
se rinde culto al saber y la dignidad humana.
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