Importancia
de la estatura
Paulovich ®®La noticia de perfil
A raíz de la designación del señor Antonio Araníbar Quiroga como Ministro de
Minería e Hidrocarburos, mi esposa me preguntó qué pensaba acerca de los hombres
de elevada estatura, respondiéndole que no me hiciera preguntas capciosas ni
intentara burlarse de mi tamaño. La española sonrió y continuó tejiendo intrigas
y un pullover.
Encerrado en mi escritorio, saqué un metro y me medí sin hacer trampas, o sea
sin ponerme de puntillas, y exclamé satisfecho: “Pues no estoy tan mal, ya que
mido un metro y 61 centímetros, mientras que el famoso ministro no llega a medir
dos metros, llevándome una diferencia de treinta centímetros que no significa
nada en la competencia por la vida...”.
Orgulloso de mi estatura volví donde mi mujer y le dije con ufanía: “Mido 1.61
de estatura, y ahora qué”; ella me levantó en sus brazos y dándome un beso en la
oreja me dijo: “Ya lo sabía, aunque en la cama me pareces mucho más grande; sin
embargo, debo decirte que por ser bajito has perdido la oportunidad de ser
designado Ministro de Minería e Hidrocarburos”.
Después de nuestra reconciliación le expliqué que para ser Ministro de Minería e
Hidrocarburos no se necesita ser un grandulón, sino conocimientos muy profundos
sobre minas, petróleo y gas, y sobre todo condiciones para manejar las
negociaciones estatales sobre esas riquezas naturales.
Ella aceptó mi explicación y tímidamente me manifestó: “¿Y tú no sabes mucho de
minas? Porque antes de casarte conmigo me dijiste en España que tenías muchas
minas en Bolivia y que eras muy rico...”. Le contesté con mi habitual sagacidad:
“Entonces no te mentí porque en mi juventud tuve muchas ‘minas’, de esas que
pasean por El Prado pero que no están registradas en el Ministerio de Minería.
Si me hablas ahora de esas minas, minas fieles de gran corazón, debo decirte que
sé mucho más que el flamante Ministro de Minería e Hidrocarburos, que a mi lado
es un piojo tuerto”.
Aproveché el embeleso con que me escuchaba mi mujer para decirle que los hombres
pequeños solemos tener mucho éxito con las mujeres, sobre todo cuando somos
jóvenes, fortuna de la que no gozan los hombres muy altos que suelen tener fama
de sonsos, concluyendo mis declaraciones con esta frase: “Yo no sé cómo le irá a
este ministro Araníbar con las minas, aunque tiene fama de ser inteligente desde
Cochabamba”.
Me preguntó mi esposa acerca de las relaciones que tiene el señor Antonio
Araníbar con el ex presidente de la República Goni Sánchez de Lozada y le
contesté que sólo sé que fue Ministro de Relaciones Exteriores durante todo su
primer gobierno pero que ese antecedente no importa mucho y que lo único que me
preocupa es su elevada estatura, pues me hallaría más contento si el nuevo
Ministro hubiera sido pequeño, listo, y mujeriego”.
Sin embargo, deseemos suerte a Toño para negociar nuestras riquezas petroleras y
gasíferas.
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