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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 18, Marzo de 2004
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A la búsqueda de patrocinadores |
Vivimos épocas muy duras, de tremendas crisis económicas que, de una u otra
manera, a unos más que a otros, pero a todos en su conjunto, nos afectan de modo
directo e inevitable.
Y porque vivimos estos tiempos extremadamente duros, de escasez absoluta de
medios, de circulante, es menester que un poco revisemos nuestros hábitos y nos
impongamos planes racionales que tomen en cuenta y respeten al prójimo con sus
propios problemas que suelen ser mucho más grandes que los que imaginarse
puedan.
No es posible, sólo para citar un ejemplo, que, con absoluto desconocimiento de
la realidad boliviana, la gente, -aún siendo muy buenos sus propósitos y sus
intenciones-, esté montando acontecimientos sociales, culturales, deportivos, de
rescate y apoyo de las costumbres y de las tradiciones, y recurriendo para ello,
al patrocinio de personas y organizaciones del sector privado.
Si se toma en cuenta que los patrocinadores son siempre los mismos, porque
habiendo mucha gente con posibilidades económicas para asumir tales roles,
contados son los que se sensibilizan y se manifiestan positivamente, resulta
desconsiderado, cruel, echar las cargas sobre la espalda de los de siempre, y de
manera reiterada.
En tiempos normales, cuando no es apremiante la necesidad de apretarse los
cinturones, los benefactores, -los mismos de siempre-, pueden aceptar (y de
hecho aceptan) su rol, apoyando cuanto acontecimiento de naturaleza diversa,
concibe la prolífica imaginación lugareña. Pero en estos tiempos críticos no es
justo, no es considerado pretender siquiera, que el drenaje de moneda contante y
sonante no se interrumpa.
Una pausa, por muy sentida, por muy honda, se impone sin lugar a dudas.
Este es el tiempo de recurrir a las instituciones públicas, a las dependencias
creadas especialmente para fomentar las inquietudes artísticas, culturales, de
servicios, etcétera. Por supuesto que también en estas instituciones, en estas
organizaciones, la crisis tiene manifestaciones serias, pero, de todas maneras,
no le faltan recursos si existe voluntad para asumir sus responsabilidades. En
tales reparticiones en que tanta burocracia se ha acomodado, debe existir
siempre una veta destinada a la ayuda, al fomento, al patrocinio. En dichas
reparticiones se puede, incluso, recurrir a los recortes de la burocracia, de
una serie de gastos fastuosos o superfluos, para servir a los emprendimientos
que a estas alturas, los particulares no pueden fomentar sin exponerse a sufrir
irreversibles quebrantos económicos.
Racionalmente, los patrocinadores que son los mismos de siempre, hay que
remarcarlo, se merecen una pausa. Los tiempos actuales son difíciles en extremo
y los patrocinadores están en lucha ardorosa por su subsistencia.
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