En el barrio El Arenal culpan a las chicherías por la delincuencia
Detenidos. Los dos sujetos acusados de herir a un vecino del barrio El Arenal, fueron enviados a Palmasola
Berthy Vaca Justiniano
Otro hecho violento atribuido a los pandilleros ocurrió la noche del pasado
domingo en un barrio cercano a la Pampa de la Isla. Al menos tres sujetos
acuchillaron a Néstor Coaquira Humérez (30), que está internado en el
microhospital de la Villa 1º de Mayo, con graves lesiones en el hígado e
intestinos.
La Policía arrestó a dos acusados, identificados como Gonzalo Fernández González
(22) y José Luis Tarifa Ortega (19), que a instancia del fiscal Mario Gutiérrez,
el juez Sergio Cardona los envió ayer a la cárcel de Palmasola con detención
preventiva.
Gutiérrez, fiscal de la PTJ en la Villa 1º de Mayo, dijo que los agentes están
buscando a un tercer implicado en el asalto a Coaquira, y que, según los
imputados, fue el que causó las heridas a la víctima.
El hecho sucedió en el barrio El Arenal, cerca de dos chicherías disfrazadas
como restaurantes. Los vecinos de estos locales manifestaron estar cansados de
la violencia que se desata especialmente los sábados, domingos y lunes, pero a
la vez se sienten impotentes porque la Policía no actúa.
“Los policías visitan estos locales, pero los dueños les dan un par de
chicharrones y listo, se van”, dijo un residente del lugar.
Una mujer relató que hace dos domingos hubo una balacera en plena tarde,
protagonizada por delincuentes.
“La otra vez estábamos tomando unos tragos a eso de las diez de la noche y se
armó una de película. Varios tipos arrancaban en un auto de un lado de la
avenida y otros hacían lo mismo en sentido contrario y se disparaban entre sí.
La gente huía como podía”, señaló otro.
“Estamos cansados, pero no se puede hacer nada, mejor es callarse porque es
peligroso. Cualquier ratingo va a haber una matanza”, opinó otro entrevistado.
La comisaría de la Pampa de la Isla es la encargada de prestar auxilio en la
extensa zona.
Según fiscal, pena para los ‘receptadores’ es blanda
El fiscal de la PTJ de la Villa 1º de Mayo, Mario Gutiérrez, dijo que las
personas que compran objetos robados, llamados ‘receptadores’, deberían ser
castigados con varios años de cárcel porque fomentan el delito.
“Acá la delincuencia es de poca monta. Los robos son cometidos por jóvenes que
creen que robar es una cosa natural. Arrebatan una bicicleta y se la venden a
los receptadores del Plan, sin que nadie haga algo. Por eso creo que los
parlamentarios se olvidaron de endurecer las penas para los que compran cosas
robadas, pues la actual no sobrepasa los tres años y no amerita la detención
preventiva en caso de arresto”, indicó Gutiérrez.
También piensa que el Estado tiene abandonada a mucha gente en estas ciudadelas.
“Muchos de los presos no tienen carné ni certificados de nacimiento”, dijo.
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