Mesa en el país del ‘primero yo’
Gustavo Maldonado Medina
En Bolivia vemos que nuestros problemas básicos se arrastran durante decenios
sin solucionarse, no convertimos en experiencia nuestros fracasos, no sabemos
trabajar en equipo, vivimos endilgándonos culpas y sospechas unos a los otros y
complotando para voltear a los que ocupan alguna posición de poder para
ubicarnos en su lugar con los mismos negativos resultados.
Los países vecinos nos miran con desprecio no disimulado, y los países ricos con
verdadero disgusto, por lo que los organismos internacionales terminan
imponiéndonos sus soluciones, siempre superficiales y desconectadas de nuestra
compleja realidad, que solamente nosotros podríamos resolver si lo intentáramos
seriamente.
Cuando en una sociedad, como ocurre con la nuestra, sus actores sociales
relevantes, sus dirigentes y sus instituciones esquivan la solución de los
problemas comunes y se cierran sobre sí mismos, el psicólogo y lógico suizo Jean
Piaget dice que tiene una ‘inteligencia social egocéntrica’. Ante cualquier
problema que deban afrontar como sociedad, la reacción típica de sus dirigentes
antes de decidir algo es: ¿en qué me beneficia esto? ¿cuál es el costo político
para mí, o para mi partido? ¿cómo quedará mi imagen? Este ‘primero yo’ es la
actitud típica de nuestros políticos y dirigentes. Dice Piaget que,
similarmente, cuando, para no decidir, se refugian evasivamente en discutir
ideologías o modelos sin atacar los problemas concretos uno por uno, impera una
‘inteligencia social sociocéntrica’.
Para Piaget, estos dos modos de inteligencia social solo pueden traer resultados
catastróficos a las sociedades, porque en el primero prevalecen los intereses de
las personas y los grupos, y en el segundo se pretende imponer la propia
ideología a los demás. Con estos modos de inteligencia social egocéntrica o
sociocéntrica no puede funcionar ninguna sociedad, porque toda sociedad consiste
en ‘operaciones coordinadas’.
Por eso, para que funcione cualquier sociedad, se requiere una ‘inteligencia
social operatoria’. Los procedimientos que recomienda Piaget siempre implican el
diálogo o el intercambio de propuestas de solución entre la mayor cantidad
posible de personas con mucho conocimiento y experiencia. Para esto se requiere:
a) detectar cada problema concreto, b) definir claramente los términos de cada
problema, c) considerar respetuosamente todas las propuestas de solución en
igualdad de condiciones para todos los participantes, d) elegir la solución más
factible y eficaz, e) corregir la solución adoptada a medida que se conocen sus
resultados.
Lo más importante: El criterio para decidir la solución por adoptar no considera
características personales como quién es el que sabe más, quién es más ortodoxo
en su ideología o tiene más antigüedad en el cargo o en el partido. El único
criterio es decidir quién aporta la propuesta más efectiva y factible. Así
funciona la política en los países que resuelven sus problemas y marchan hacia
adelante. ¿Podremos llegar nosotros a algo similar?
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