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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 17, Marzo de 2004

../images/blanco.gifMesa en el país del ‘primero yo’



Gustavo Maldonado Medina

En Bolivia vemos que nuestros problemas básicos se arrastran durante decenios sin solucionarse, no convertimos en experiencia nuestros fracasos, no sabemos trabajar en equipo, vivimos endilgándonos culpas y sospechas unos a los otros y complotando para voltear a los que ocupan alguna posición de poder para ubicarnos en su lugar con los mismos negativos resultados.
Los países vecinos nos miran con desprecio no disimulado, y los países ricos con verdadero disgusto, por lo que los organismos internacionales terminan imponiéndonos sus soluciones, siempre superficiales y desconectadas de nuestra compleja realidad, que solamente nosotros podríamos resolver si lo intentáramos seriamente.
Cuando en una sociedad, como ocurre con la nuestra, sus actores sociales relevantes, sus dirigentes y sus instituciones esquivan la solución de los problemas comunes y se cierran sobre sí mismos, el psicólogo y lógico suizo Jean Piaget dice que tiene una ‘inteligencia social egocéntrica’. Ante cualquier problema que deban afrontar como sociedad, la reacción típica de sus dirigentes antes de decidir algo es: ¿en qué me beneficia esto? ¿cuál es el costo político para mí, o para mi partido? ¿cómo quedará mi imagen? Este ‘primero yo’ es la actitud típica de nuestros políticos y dirigentes. Dice Piaget que, similarmente, cuando, para no decidir, se refugian evasivamente en discutir ideologías o modelos sin atacar los problemas concretos uno por uno, impera una ‘inteligencia social sociocéntrica’.
Para Piaget, estos dos modos de inteligencia social solo pueden traer resultados catastróficos a las sociedades, porque en el primero prevalecen los intereses de las personas y los grupos, y en el segundo se pretende imponer la propia ideología a los demás. Con estos modos de inteligencia social egocéntrica o sociocéntrica no puede funcionar ninguna sociedad, porque toda sociedad consiste en ‘operaciones coordinadas’.
Por eso, para que funcione cualquier sociedad, se requiere una ‘inteligencia social operatoria’. Los procedimientos que recomienda Piaget siempre implican el diálogo o el intercambio de propuestas de solución entre la mayor cantidad posible de personas con mucho conocimiento y experiencia. Para esto se requiere: a) detectar cada problema concreto, b) definir claramente los términos de cada problema, c) considerar respetuosamente todas las propuestas de solución en igualdad de condiciones para todos los participantes, d) elegir la solución más factible y eficaz, e) corregir la solución adoptada a medida que se conocen sus resultados.
Lo más importante: El criterio para decidir la solución por adoptar no considera características personales como quién es el que sabe más, quién es más ortodoxo en su ideología o tiene más antigüedad en el cargo o en el partido. El único criterio es decidir quién aporta la propuesta más efectiva y factible. Así funciona la política en los países que resuelven sus problemas y marchan hacia adelante. ¿Podremos llegar nosotros a algo similar?

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