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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 17, Marzo de 2004

../images/blanco.gifChile y Mutún: ¿a la medida de los cruceños?



Jorge William Burton Dorado

Si efectuamos un breve repaso a nuestra historia, veremos que una gran mayoría de nuestros representantes diplomáticos han sido originarios de la parte occidental del país. Esta situación (justificada quizás por el hecho de que tanto La Paz como Oruro, Cochabamba y Potosí eran –hasta no hace mucho- los departamentos que detentaban la hegemonía económica, política e intelectual de la República) aún persiste, siendo que hoy Santa Cruz –gracias, en gran medida, al aplomo y roce internacional logrado a través de la Feria Exposición- cuenta con el elemento idóneo y experimentado para desempeñar tareas diplomáticas y/o comerciales de alto vuelo en cualquier país del mundo.
Así pues, ¿qué le impide al liderazgo cruceño delinear una estrategia que exija al gobierno central la cesión de un número significativo de posiciones dentro del área internacional? Desde de esa perspectiva, ¿qué tal si hacemos uso de nuestra imaginación y mentalmente dibujamos un grupo humano ágil, lúcido y compacto que, por ejemplo, viaje a Chile y vea in situ los pros y contras de la invitación que nos hace el presidente Lagos de restablecer relaciones diplomáticas? ¿Acaso ello sería traicionar a la patria? Obviamente que no. Sólo significaría tomar al toro por las astas. Algo parecido, sin duda, a dejar de ver por televisión los bravísimos toros de San Fermín, en España, e ir a jochearlos para ver hasta qué punto duelen sus cornadas.
De otra parte, ¿qué tal si se toman en serio las atribuciones contenidas en los incisos q) y v) del artículo 5º de la Ley de Descentralización Administrativa, que faculta al prefecto a gestionar créditos y/o promover la inversión privada en el departamento? ¿Acaso, en este sentido, el tal grupo no podría coadyuvar a dicha autoridad? ¿Acaso, asimismo, las universidades –a través de sus facultades de Relaciones Internacionales- no podrían diseñar una estrategia sólida que permita buscar capitales externos que estén dispuestos a invertir en el yacimiento de Mutún? La respuesta lógica debería ser un sí. Un sí sin vueltas. A no ser, lógicamente, que se opte por esperar –como hasta ahora- que todo nos llegue desde arriba, como si nuestra gente fuera ‘maneada’ o incapaz de valerse por sí misma.
Tocante a ese último punto, sin embargo, hay que reconocer que no es esa la elección que una gran mayoría del país espera que Santa Cruz tome. No señor. El país –cansado del desgastado liderazgo occidental- cree que los cruceños deben asumir el reto de liderar a la nación. Para ello, entonces, nada mejor que dejar las cuatro paredes y empezar a atender asuntos, tanto nacionales como internacionales, desde una visión más amplia de poder. Por ahí, quién sabe, obtenemos resultados halagüeños, diferentes y/o esperanzadores. “Con probar nada se pierde”, reza el dicho popular, así que no perdemos nada si, con premura, empezamos a armar una suerte de ‘caballo de Troya’ que, aparte de perseguir los objetivos señalados, sirva para desarrollar nuestro innegable potencial de liderazgo.

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