Chile y Mutún: ¿a la medida de los cruceños?
Jorge William Burton Dorado
Si efectuamos un breve repaso a nuestra historia, veremos que una gran
mayoría de nuestros representantes diplomáticos han sido originarios de la parte
occidental del país. Esta situación (justificada quizás por el hecho de que
tanto La Paz como Oruro, Cochabamba y Potosí eran –hasta no hace mucho- los
departamentos que detentaban la hegemonía económica, política e intelectual de
la República) aún persiste, siendo que hoy Santa Cruz –gracias, en gran medida,
al aplomo y roce internacional logrado a través de la Feria Exposición- cuenta
con el elemento idóneo y experimentado para desempeñar tareas diplomáticas y/o
comerciales de alto vuelo en cualquier país del mundo.
Así pues, ¿qué le impide al liderazgo cruceño delinear una estrategia que exija
al gobierno central la cesión de un número significativo de posiciones dentro
del área internacional? Desde de esa perspectiva, ¿qué tal si hacemos uso de
nuestra imaginación y mentalmente dibujamos un grupo humano ágil, lúcido y
compacto que, por ejemplo, viaje a Chile y vea in situ los pros y contras de la
invitación que nos hace el presidente Lagos de restablecer relaciones
diplomáticas? ¿Acaso ello sería traicionar a la patria? Obviamente que no. Sólo
significaría tomar al toro por las astas. Algo parecido, sin duda, a dejar de
ver por televisión los bravísimos toros de San Fermín, en España, e ir a
jochearlos para ver hasta qué punto duelen sus cornadas.
De otra parte, ¿qué tal si se toman en serio las atribuciones contenidas en los
incisos q) y v) del artículo 5º de la Ley de Descentralización Administrativa,
que faculta al prefecto a gestionar créditos y/o promover la inversión privada
en el departamento? ¿Acaso, en este sentido, el tal grupo no podría coadyuvar a
dicha autoridad? ¿Acaso, asimismo, las universidades –a través de sus facultades
de Relaciones Internacionales- no podrían diseñar una estrategia sólida que
permita buscar capitales externos que estén dispuestos a invertir en el
yacimiento de Mutún? La respuesta lógica debería ser un sí. Un sí sin vueltas. A
no ser, lógicamente, que se opte por esperar –como hasta ahora- que todo nos
llegue desde arriba, como si nuestra gente fuera ‘maneada’ o incapaz de valerse
por sí misma.
Tocante a ese último punto, sin embargo, hay que reconocer que no es esa la
elección que una gran mayoría del país espera que Santa Cruz tome. No señor. El
país –cansado del desgastado liderazgo occidental- cree que los cruceños deben
asumir el reto de liderar a la nación. Para ello, entonces, nada mejor que dejar
las cuatro paredes y empezar a atender asuntos, tanto nacionales como
internacionales, desde una visión más amplia de poder. Por ahí, quién sabe,
obtenemos resultados halagüeños, diferentes y/o esperanzadores. “Con probar nada
se pierde”, reza el dicho popular, así que no perdemos nada si, con premura,
empezamos a armar una suerte de ‘caballo de Troya’ que, aparte de perseguir los
objetivos señalados, sirva para desarrollar nuestro innegable potencial de
liderazgo.
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