Chantajes al Presidente...¿para qué?
Freddy Pando Silva
El país ya no resiste más, el pueblo que vive en la pobreza va soportando y
esperando estoicamente las medidas económicas que alivien esta situación
desesperante para todos, aunque para los más esa pobreza se convierta en
miseria, mientras los menos, los señores que pertenecen a la llamada clase
empresarial, no saben qué hacer ni cómo actuar para salir del cúmulo de
compromisos monetarios adquiridos, que día a día crecen –vía intereses
bancarios-; aunque, la verdad sea dicha, de esos préstamos apenas un 30 por
ciento fue utilizado en fines de productividad. ¿El resto? Viviendo una vida de
lujo aparente, de bienestar permanente y de comodidad física expuesta en
mansiones, propiedades, vehículos y fiestas de lujo en locales súper caros.
Lo peor del caso es que ahora resulta ser que instituciones como las que
representan a la clase privada, los políticos desplazados (por el pueblo) de la
vida pública y aglutinados en una trinchera llamada Parlamento, los dirigentes
sindicales que pretenden cobrar notoriedad a costa del hambre del pueblo y los
llamados líderes regionales cambas y collas, han decidido iniciar una ofensiva
antigubernamental, so pretexto de que el Presidente es débil, no adopta medidas
coherentes y, quiere seguir sacando plata al pueblo (impuestos), fundamentos
suficientes para rechazar el pago de gravámenes impositivos (por muy coherentes
que sean) y anuncian, casi al unísono, futuras marchas, bloqueos y huelgas
“hasta que el gobierno atienda sus demandas”.
Como respuesta a esa intransigencia, el Poder Ejecutivo deslizó una primera
información que indica claramente la posibilidad de que don Carlos D. Mesa
Gisbert deje el gobierno. Aquí viene la pregunta: si Mesa se va...¿el país qué?
Sin temor a equivocarme puedo decir que un setenta por ciento de la población
rechaza esta alternativa y apoya al primer mandatario. Pero el 30 por ciento
restante, es decir, los políticos en desgracia, los extremistas sindicales, los
líderes de papel y, junto a estos, todos aquellos que hicieron del poder una
fuente de enriquecimiento ilícito, un espacio para consolidar vanidades
personales y familiares, ansias de ser los nuevos ricos del 2004 y que ven
frustradas sus ambiciones, señalan que “Mesa no puede gobernar sin los partidos
políticos y hasta se atreven a hacer comparaciones absurdas indicando que “el
sacerdote debe celebrar la misa y dejar que los políticos gobiernen”.
Termino respondiendo a esta interrogante dicha casi textualmente por don
Hormando Vaca Díez, posible presidente (si Mesa se va)... ¿Cómo nosotros, los
fieles, podemos aceptar que el sacerdote celebre la misa, sabiendo que ese
sacerdote es de conducta dudosa?
Porque así nomás eran nuestros ‘sacerdotes’ gobernantes hasta el mes de octubre
del año pasado. Lo que vendría ahora sería el MIR o Evo Morales...¿eso es lo que
deseamos? Mejor meditemos profundamente y pensemos en lo que significa la
patria.
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