El 20% de cruceños sufre asma bronquial
Claudia Denisse Farfán C.
Dayana llega al Hospital de Niños en brazos de su madre, respira con
dificultad y tiene espasmos (tos) continuos. Después de ser atendida en sala de
emergencias y someterse a algunos exámenes, el médico determina que sólo es una
crisis leve. Indica la medicación a la madre y ésta regresa a casa, como lo hace
siempre cada vez que se presenta una crisis de asma.
Roberto Paz, presidente de la Sociedad de Neumología cruceña, indica que en
Santa Cruz la incidencia del asma bronquial es del 20% en la población (niños y
adultos). “En la Caja Petrolera de Salud, tres de cada diez niños son atendidos
con este problema al igual que en el Hospital de Niños”, señala.
Esa cifra es la más alta del país según el Ministerio de Salud.
El asma es una enfermedad crónica de los pulmones, muy común en nuestro medio
debido a la humedad, abundante vegetación y al pelaje de animales domésticos. El
mal consiste en que los bronquios, que son conductos en el interior de los
pulmones, por una reacción alérgica se cierran y no dejan que el aire entre y
salga normalmente, provocando una sensación de asfixia. Los síntomas pueden ser
silbido en el pecho al respirar, tos (especialmente de noche o después del
ejercicio físico), dificultad respiratoria, cansancio, flujo nasal, comezón en
la nariz y ojos, alergia en la piel.
Marcia Serrano, médica residente de Pediatría en la Caja Petrolera de Salud,
indica que esta enfermedad se desencadena fundamentalmente por factores
ambientales como el polvo, pelusa de animales, humo de cigarrillos, vehículos y
fábricas, polen y humedad, y factores internos de la persona como el estrés o
antecedentes familiares. Sin embargo, esta enfermedad se puede revertir ya sea
sin medicación o con tratamiento”, dijo.
Según la severidad, el asma puede ser leve (cuando hay síntomas como tos o
dificultad para respirar una o dos veces a la semana, pero casi nunca hay
crisis), moderada (cuando se da a diario y hay fatiga al respirar), o severa
(cuando hay síntomas continuos provocando la concurrencia frecuente al servicio
de urgencias).
Según la dirección del Hospital de Niños existen tres tipos de medicamentos para
el tratamiento de dicho mal, como los antiinflamatorios, que sirven para
controlar la inflamación de los bronquios y que generalmente se usan por largos
periodos de tiempo o después de una crisis asmática. Los broncodilatadores
sirven para que los bronquios se abran y el aire salga fácilmente de los
pulmones. Como estas medicinas funcionan rápido (5 minutos), se utilizan durante
las crisis. Los antihistamínicos se utilizan para controlar los síntomas de
alergia en la nariz, (estornudos o congestionamiento).
Para prevenir una crisis asmática basta protegerse del polvo, evitar el uso de
alfombras, ventilar la casa, evitar lugares con mucha humedad o contaminación
ambiental, no permitir que los pacientes con asma consuman analgésicos sin
previa receta médica y no fumar cerca de la persona afectada.
Cómo sobrellevar esta enfermedad
El asma no tiene que ser una enfermedad limitante o depresiva. La mejor
manera de superarla es entendiéndola y tomando el control del tratamiento. Para
sobrellevarla es necesario identificar los desencadenantes de los síntomas
(forma más importante para llevar el control), descansar entre tareas y evitar
actividades que empeoren los síntomas, hacer una lista de trabajos pendientes
para evitar el estrés y conversar de la enfermedad con otros que la padecen,
para evitar el sentimiento de soledad.
Cuando se tiene un hijo con asma es importante, sobre todo, brindarle apoyo y
aliento, enfocar su atención en las cosas que hace y no en las que no puede
hacer e involucrar a maestros, entrenadores, amigos y familiares para que ayuden
al niño a controlar el asma.
En caso de una crisis hay ciertos ejercicios que se pueden realizar, por
ejemplo: sentarse en el piso con las piernas cruzadas, poner los brazos sobre
ellas con las palmas volteadas hacia arriba, inclinar el cuerpo hacia adelante,
tomar aire por la nariz, y soltar el aire por la boca con los labios extendidos
hacia adelante, mientras se cuenta mentalmente hasta diez.
El otro ejercicio es igual al anterior, pero con la ayuda de una persona que
pone sus manos al lado del tórax y presiona desde la espalda mientras se suelta
el aire.
|