Dos ministros defendieron el plan
Análisis. Piden un cambio en la cultura política dirigencial. Participaron en un programa de canal 7
El mensaje presidencial debe entenderse como una exhortación a la búsqueda de
diálogo y no una conminatoria para que los sectores políticos, sindicales y
empresariales se adhieran al plan de gobierno de Carlos Mesa, señalaron Roberto
Barbery, ministro de Participación Popular, y Luis Fernández, de Trabajo.
En un programa especial, transmitido por Televisión Boliviana, Fernández subrayó
su convencimiento de que no es posible diseñar una agenda común para los
bolivianos ni establecer objetivos nacionales, si no se hacen en un escenario de
concertación y consenso.
"Esto no significa pedir el renunciamiento al legítimo derecho de plantear
reivindicaciones. Se trata de que todos encontremos una Bolivia distinta,
dejando en el pasado el conflicto, el enfrentamiento", manifestó.
Barbery, por su parte, señaló la existencia de un desafío 'desapercibido':
construir una nueva cultura política en el país.
"Se debe iniciar una cultura de relación entre el Estado y los ciudadanos, que
se reconozca que se tienen derechos, pero también deberes y obligaciones. En
nuestro país es común mucho entusiasmo para exigir, pero también mucha
reticencia para contribuir", agregó.
Ambos ministros indicaron que, en este tema, los nuevos impuestos que pretende
cobrar el Presidente son absolutamente necesarios, si se pretende reducir el
déficit fiscal y salir de la crisis que afecta al país.
“Si no conseguimos recaudar más impuestos, no es el gobierno el que va a caer.
El Estado boliviano es insostenible y esto no es un problema de Carlos Mesa, no
es de sus ministros ni del Ejecutivo. Es un problema de todos y así hay que
enfrentarlo", concluyó Barbery.
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