Real se unió al vía crucis de los equipos cruceños
Trabado. Hurtado, de Real, va por el balón con un rival. El atacante albo no estuvo con las luces encendidas. Su equipo cayó frente a La Paz FC y bajó varios puestos
Germán Lino Valle
Real Santa Cruz volvió a su triste realidad”,
sostuvo un aficionado al final del partido, que no precisamente era de este
equipo. Con esa frase, resumió la derrota por 1-3 que recibió ante La Paz FC,
que desde la final de la Simón Bolívar en 2003, se convirtió en su verdugo.
Sin mostrar un buen fútbol y con más amor propio que juego de conjunto, los
paceños fueron contundentes en la definición y tres ataques le fueron
suficientes. Los albos, que carecen de delanteros, presentaron la dupla Edu y
Hurtado que no estuvo inspirada durante el encuentro.
La primera parte terminó sin goles. En el complemento, Edu Monteiro abrió la
cuenta a los 51 minutos mediante la ejecución de un tiro penal, luego de una
infracción de Titze a Zapata.
Después de la apertura del marcador, los albos dominaron a placer las acciones,
pero Justiniano desperdició varias opciones claras para aumentar las cifras.
A los 70 minutos de juego el defensa Adrián Romero concretó la igualdad con un
tiro de larga distancia. Cinco minutos más tarde Wellington (hacía dos minutos
que había ingresado) repitió la fórmula del empate y anotó el segundo para su
equipo. A seis minutos del final, Marcos Aguilera cerró cifras sorprendiendo a
todos. Como sucedió en la final del pasado año, Real volvió a caer frente a un
equipo que comienza a convertirse en su ‘bestia negra’.
De la libreta
Público. El estadio Juan Carlos Durán, que
sirvió de escenario para la jornada doble de ayer, quedó chico para toda la
gente que asistió. Fueron cerca de 11 mil espectadores los que colmaron las
graderías.
Retiro. Los jugadores de Blooming y Bolívar, que jugaron a primera hora,
no se quedaron a observar el cotejo de fondo. Los cruceños perdieron por 2-1 y
se fueron silbados por su hinchada. Bolívar emprendió su retorno a La Paz de
inmediato.
Malestar. Según una fuente confiable, la relación entre el plantel de
jugadores y el cuerpo técnico que encabeza Antonio Batista, no es buena. El
malestar se debería a que el DT exige más a algunos jugadores que a otros y
permanentemente les recrimina en las prácticas y partidos.
Enmallado. La malla de seguridad del estadio Juan Carlos Durán, en los
sectores donde se levantan los tiros de esquina, fue aumentada tres metros para
evitar que los hinchas lancen objetos contra la humanidad de los jugadores como
ocurrió en el partido Oriente-Bolívar (Limberg Gutiérrez recibió un botellazo en
la cabeza). Los equipos locales también dispusieron buena seguridad para jornada
doble.
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