Bolívar vuelve a ponerle piedras a la Selección
Roberto Aguirre D.
Bolívar anuncia que cederá a sus convocados a la Selección nacional apenas
cuatro días antes del crucial choque contra Chile. ¡Qué tal! Con ese tipo de
accionar, de quien habría que cuidarse no es del próximo rival, sino de
actitudes como la asumida por los directivos de la Academia.
Bolívar y el resto de los clubes de la Liga habían aceptado el 26 de febrero
pasado ceder a sus futbolistas con 15 días de anticipación al próximo duelo de
la eliminatoria mundialista y que tendrá lugar en La Paz.
Para el cuerpo técnico que encabeza Nelson Acosta ésa era la mejor opción,
porque así podía disponer de las dos próxima semanas para entrenamientos y
adaptación a la altura con los jugadores elegidos para enfrentar a la selección
chilena.
Ahora Acosta tendrá que guardar su programación en un escritorio y quedar a
expensas de la improvisación, pese a que hace un mes se venía pregonando que
tendría a los convocados con anticipación.
Bolívar se descarga al afirmar que su decisión fue tomada con anticipación y
puesta en conocimiento del presidente de la Comisión de Selecciones, Jorge
Pacheco, pero tal explicación no borra el daño que se le causa a la Selección.
Con o sin aviso, es un despropósito ceder a los convocados apenas cuatro días
antes de un choque de la eliminatoria sudamericana.
Si Bolívar había tomado esta decisión, debió salir a explicarlo cuando se le
criticó a Acosta por no jugar partidos amistosos en febrero y entonces se
explicó que en ese mes los clubes de la Liga no cederían sus jugadores,
justamente para ponerlos a disposición a partir de hoy día.
Empero, Bolívar, una vez más (lo hizo el año pasado, para duelos amistosos) da
marcha atrás y decide retener a sus futbolistas, echando a perder la
planificación y lo que es peor, atentando contra el trabajo de la Selección, que
se queda sin nueve jugadores de la Academia y tampoco puede contar de momento
con los cinco que militan en clubes del extranjero.
Si esta decisión es una reacción para protestar contra la convocatoria de Alex
da Rosa o la acostumbrada manera de Bolívar de hacer gala de poder, no importa,
el resultado es el mismo: perdemos todos.
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