img_logo.gif (2140 bytes)

img_arribadeber.gif (4941 bytes)

  • STAFF   COMENTARIOS   CONTACTARSE   

Noticias

Portada                 

Santa Cruz            

Seguridad             

Nacional               

Internacional          

Economía             

Deportes               

Sociales               

Escenas               

btn_secciones.gif (615 bytes)

Editorial                

Opinión                 
Lectores               
Clima              

btn_suplementos.gif (615 bytes)

 

 

 

 


logo_brujula.gif (1087 bytes)

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 14, Marzo de 2004

Remediando fallas

Lo malo. Los vehículos detenidos en la rotonda (parte superior) pronto se acumularán, bloqueando así el tráfico que viene detrás de ellos.

Lo bueno. Los vehículos detenidos en la avenida (parte inferior) le ceden el paso a los que ya están saliendo de la rotonda, evitando así el bloqueo.

La solución. Los vehículos que ya están en la rotonda (y necesitan salir) deben tener preferencia sobre las cuatro vías que convergen en el círculo.

Un adiós sin siquiera conocerlas


Opinión. Varias rotondas de la ciudad han sido rebasadas en su capacidad y comienzan a desaparecer o a ser achicadas. Muchas que aún se mantienen podrían funcionar mejor si se siguieran ciertas reglas


Juan Carlos Rivero (*)

Sin pena ni gloria, las rotondas de Santa Cruz comienzan a ser eliminadas, no necesariamente porque el parque automotor las haya rebasado sino porque nunca supimos sacar el máximo provecho de su diseño.
No cabe duda que algunas de ellas merecían ser arrasadas, pues todo elemento regulador de tráfico tiene su ciclo de vida útil según el volumen vehicular. ¡Si hasta las autopistas de los gringos tienen capacidad limitada! Sin embargo, todavía hay muchas rotondas en la ciudad que podrían servir por varios años más si tan solo se mejorara el diseño y se educara a los conductores sobre quién tiene preferencia en la intersección.
En general, las rotondas sirven para regular el tráfico de baja y mediana intensidad facilitando el cruce de una intersección sin necesidad del semáforo. Es mucho más seguro cruzar o girar cuando el conductor sólo tiene que mirar a un lado que cuando tiene que mirar a ambos lados casi en forma simultánea, como sucede en la intersección de dos avenidas sin rotonda ni semáforos. Esta última situación, que expone a los conductores a un choque fatal, aún existe en Santa Cruz y nadie hace algo al respecto (ejemplo: doble vía a La Guardia y quinto anillo).
Hay muchas formas de diseñar una rotonda eficiente. Si es grande, mediana, chica, redonda, ovalada, partida, o hasta con semáforo, depende de las características de la intersección y del volumen vehicular. Sin embargo, todas ellas, sin excepción, deben cumplir con las siguientes reglas para lograr la fluidez del tráfico:

  • Los vehículos no deben detenerse después de haber ingresado a la rotonda, porque ellos mismos comienzan a bloquear la circulación en el otro sentido. El tráfico termina trabándose por completo.
  • Los vehículos que ya ingresaron a la rotonda siempre tienen preferencia para salir de ellas. Esto garantiza la fluidez dentro del círculo.

Quiere decir que las cuatro vías que convergen en la rotonda deben tener una señal de tránsito que diga "Ceda el paso en la rotonda". Los conductores ya llevan años decidiendo intuitivamente qué avenidas tienen preferencia con respecto a otra y esto es lo que tiene que cambiar.
Si las colas de vehículos se formaran en las avenidas, sin bloquear a nadie, en lugar de en las rotondas, todos llegaríamos a destino en menos tiempo y evitaríamos esas curiosas 'trancaderas' que se dan en horas pico.
Ahora la Alcaldía está achicando rotondas en el segundo anillo, medida acertada pero de corta vida. Se nota la mejoría, porque un mayor número de motorizados ya puede usar el espacio que antes ocupaba la rotonda, dando así mayor fluidez al sistema. Sin embargo, cuando aumente el tráfico vehicular otra vez volveremos al eterno problema del autobloqueo.
Ni los semáforos inteligentes pueden agilizar el tráfico de una rotonda en las condiciones actuales; prueba de ello es que ni siquiera cuatro policías, supuestamente más inteligentes que los aparatos, pueden poner orden en horas pico.
Sería un contrasentido instalar un semáforo programable que trabaje en combinación con un elemento regulador tan limitado como la rotonda, a menos que el giro a la izquierda se pueda efectuar en forma directa, sin necesidad de darle la vuelta y detenerse en plena intersección.
Un semáforo verdaderamente inteligente (que permita el giro a la izquierda, que pueda programarse según la hora del día, que detecte la presencia de vehículos y dé luz verde en función a ello, etc.), no debe tener ningún estorbo. Haciendo lo contrario estaríamos limitando la 'inteligencia' del aparato.
La muerte de las rotondas traerá consigo la pérdida de jardines y la reubicación de monumentos. No le veo mayor importancia a esto, pues nadie en su sano juicio se detiene a mirarlos cuando uno más debe preocuparse de cruzar ileso la intersección. Tarde o temprano, todos los monumentos descansarán del humo, de los bocinazos y del estrés colectivo al que están sometidos en su ubicación actual, y pasarán a lucirse en un paseo público de fácil acceso para todas las personas.
Así que no les digamos adiós a las rotondas sin siquiera conocerlas. Cuando sobrepasemos su capacidad, entonces pensemos en semáforos y viaductos, en ese orden.

Vox pópuli en ingeniería vial

Ningún tema despierta tanto interés en los círculos sociales como el del tráfico vehicular. Las aventuras vividas en las calles han convertido a muchos en expertos en supervivencia y en mejoras viales. He aquí algunas de sus sugerencias:
Virgen de Cotoca y cuarto anillo. Redondear los camellones centrales para permitir que los vehículos giren a la izquierda por la rotonda cortada, sin dar la vuelta completa (el otro lado ya está bloqueado por los vehículos que aguardan la luz verde).
Cristo Redentor y cuarto anillo. Colocar letreros de “ceda el paso” para los vehículos que doblan a la derecha. Éstos no necesitan esperar a que la luz cambie a verde porque ni siquiera pueden ver el semáforo. Mientras más fluido el tráfico en la rotonda, mejor.
Cristo Redentor y segundo anillo. Bueno el achicamiento por ahora; lástima que la rotonda esté descentrada con respecto al anillo. Cambiar esta intersección seguirá siendo pasatiempo favorito del alcalde de turno.
Doble vía a La Guardia y tercer anillo. Girar a la izquierda demora una eternidad. Hay que reprogramar los semáforos o aumentar un carril de giro, como los micreros ya lo hicieron ipso facto.

* Ingeniero Civil y Periodista de EL DEBER

 

< Anterior^Arriba


Portada | Internacional | Nacional | Santa Cruz  | Economía | Deportes | Sociales | Escenas
EditorialOpinión | Contactarse | Staff


© Copyright 2003, El Deber. Todos los derechos reservados.