El 80% de las personas que hacen compras en La
Ramada, Abasto y Los Pozos identifica a la suciedad y el desorden como los
dos principales problemas que se deben resolver en los mercados de la
ciudad. Esas deficiencias también fueron apuntadas por el 75% de los
comerciantes asentados en estos centros de abastecimientos.
A pesar de la falta de higiene, los mercados se mantienen como los
principales centros de compra para algunos sectores de la sociedad cruceña,
porque están próximos a las zonas residenciales y porque los productos de la
canasta familiar son más variados y algunos se encuentran a precios más
bajos.
Sin embargo, para la mayoría de los comerciantes consultados, el problema
debe ser resuelto por las autoridades municipales porque ellos tienen poco
que hacer para mejorar la higiene y el orden. Aunque algunos usuarios los
responsabilizan de los problemas.
"La mayor parte del año los mercados son un desastre. Los vendedores
ambulantes se asientan donde quieren y dejan la basura en cualquier lado”,
se quejó Marina Salazar, una asidua cliente del mercado Los Pozos.
Según la ‘caserita’, como identifican los gremiales a sus clientes, el
control que realiza el Municipio es deficiente y la debilidad es aprovechada
por los vendedores para ubicarse en cualquier lugar.
Por su parte, la comerciante de verduras Justina Balderrama aceptó que el
mercado Los Pozos es desordenado y sucio, sobre todo en las aceras donde
venden los ambulantes. Ella admitió que también contribuye al caos porque
abandona su caseta para asentarse en las aceras.
"Tuve que sacar mi mercadería a la calle para no morirme de hambre. La
competencia desleal casi me deja en la quiebra", justificó.
A su vez, Sandra Mamani, vendedora de alimentos en el Abasto dijo que no
siempre la responsabilidad por el orden y la limpieza en el mercado recae
sobre los comerciantes, sino también sobre los usuarios que muchas veces no
cumplen con las normas de higiene.
"Yo cuido el espacio donde vendo, pero las personas que me compran no hacen
ni el mínimo esfuerzo por echar su basura donde corresponde", deslindó su
responsabilidad la vendedora.
Por su parte, Carla Cárdenas, admitió que como compradora contribuye para
que persista el desorden en los mercados. Aseguró que por comodidad adquiere
productos que los ambulantes exponen en las calles.
Según la socióloga Daniela Gaya, el problema en los mercados es el resultado
de la poca cultura urbana. Muchas personas anteponen su comodidad antes que
la limpieza y el orden. "Somos muy comodones y compramos lo que tenemos a
mano. La gente no entra a los mercados porque es más fácil adquirir un
producto en la calle que dentro del él. El orden depende tanto de los
compradores como de los vendedores", sostuvo. La psicóloga social Isabella
Prado, de Cedure, asegura que la falta de conciencia y educación de la
ciudadanía son los principales enemigos de una ciudad que no tiene quien la
defienda.
Gendarmes
y ambulantes juegan al gato y al ratón
Observar a los policías municipales seguir a los vendedores ambulantes es
como presenciar un dibujo animado de Tom y Jerry. Ante el mínimo descuido de
los funcionarios, los comerciantes aprovechan el momento para ofrecer sus
productos a los transeúntes.
"No podemos ni pestañar, porque cuando damos la vuelta, la gente sale a las
calles para exponer sus productos. La vigilancia debe ser permanente, de lo
contrario el esfuerzo es vano", dijo un gendarme de la Dirección Municipal
de Industria y Comercio.
Un vendedor ambulante reconoció que están pendientes de perderse de la vista
de los gendarmes para sacar sus productos a la calle sin que se lo
decomisen. "No podemos dejar de vender un día porque es nuestra única fuente
de ingreso", dijo Constantina Cortez, vendedora de abarrotes.
Los compradores admiten la incómoda tarea de los gendarmes, para sacar a los
informales de los centros de abastecimientos, pero la vez creen que es
necesario imponer el orden para que poco a poco se haga una costumbre.
“Sabemos que los comerciantes comen con lo que ganan en el día, pero si
nadie pone orden, se corre el riesgo de que cada día el caos sea peor y
después no se pueda controlar”, agregó la mujer.
Al Abasto lo ven como el
más sucio
El mercado El Abasto fue considerado como el más sucio de la ciudad por
el 45% de las 300 personas, entre comerciantes y compradores, consultadas
por EL DEBER.
En segundo lugar, pero con el 35%, se encuentra La Ramada y en la tercera
posición figura el mercado de Los Pozos.
El Abasto, ubicado al final de la avenida Piraí y cuarto anillo, está
bordeado de un canal de drenaje que, en algunos casos, es ocupado por los
comerciantes.
Durante un recorrido que realizó EL DEBER por ese centro de abastecimiento,
se constató el asentamiento de vendedores en la parte externa del mercado,
en algunos casos alcanzan la rotonda del cuarto anillo. El lugar estaba
cubierto de hojas, frutas, verduras, legumbres en estado de descomposición.
Los comerciantes manipulan los alimentos sin tomar en cuenta las normas
básicas de higiene.
La baja venta les obliga
salir a las calles
En el sondeo que realizó EL DEBER a 150 comerciantes también se evidenció
que muchos de los vendedores ambulantes han dejado sus puestos fijos en los
mercados, para salir a la calle en busca de clientes. Los testimonios
recogidos demuestran lo que tienen que vivir muchos de los comerciantes para
decidirse a buscar una solución a su problema.
La disminución de las ventas es uno de los factores que los impulsa a buscar
alternativas para sobrevivir en una sociedad donde “hay más vendedores que
compradores”, como textualmente lo señalan los mismos comerciantes.
Muchos de ellos reclaman las pocas opciones que le ofrecen las autoridades
para dejar las calles y establecerse en el mercado formal sin tener que
dejar de trabajar para sostener a sus familias. Ante esta situación aseguran
que seguirán buscando un medio de subsistencia, que en la mayoría de los
casos de la gente de escasos recursos es el comercio, y además informal.
La mayoría de las personas que se dedican a esta actividad provienen del
interior del país, buscando mejores alternativa de vida.