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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 14, Marzo de 2004

../images/blanco.gifCon la pistola en la sien...



Mario Rueda Peña

Sin exageración alguna, la situación actual del país encaja en la imagen a que se alude en el epígrafe de esta nota. Bolivia, con la pistola en la sien, crispada por la posibilidad de un disparo de violencia social que por cierto no la va a matar (los países no mueren como las personas), pero que la va a sumir en un descalabro fiscal y económico mucho más grave del que actualmente padece, con imprevisibles consecuencias para su estabilidad democrática.
Diversos sectores corporativos fabrican actualmente el arma para el disparo fatal. Estará hecho de paros y bloqueos que paralicen el país. Están en ello la COB, transportistas, maestros urbanos y rurales, organizaciones gremiales de El Alto, el MIP de Quispe y los cocaleros de Chapare y los Yungas (sin Evo, esta vez, a juzgar por múltiples indicios). Engancharán su convoy a tren tan estruendoso sectores que aparecieron haciendo ondear la preposición ‘sin’ sobre sus cabezas (‘Los sin tierra , ‘sin casa’, ‘sin jubilación’, ‘sin carnet de identidad’, ‘sin empleo’, etc.) La pólvora y las balas no son de ahora, sino de mucho tiempo atrás, cuando la crisis económica empezó a reducir el nivel del empleo y contraer drásticamente los ingresos. No están hechas de azufre, salitre, carbón y metal, sino de bilis popular. La bronca de moros y cristianos por lo que actualmente ocurre en el país, cae como anillo al dedo a los irreflexivos fabricantes de tan ominosa armería. Sin aquella acaso no pudieran sacar a nadie a la calle, desde la cual estampar imagen y crédito en la pupila pública, en la perspectiva de las elecciones municipales de diciembre, que es lo que realmente les interesa.
Si el disparo se produce, el país sufrirá una hemorragia superior a los 80 millones de dólares que perdió a raíz de los bloqueos de carreteras en jornadas anteriores, cuando las exportaciones bolivianas quedaron paralizadas y la industria turístico-hotelera al borde de la quiebra. Grave será si de nuevo se repite la emergencia. El gobierno no podrá hacer aprobar las medidas impositivas con las cuales apuesta a la reducción del déficit fiscal. Este hueco permanecerá abierto y por él caerá la precaria estabilidad macroeconómica del país. Sobre todo, si a consecuencia de ello la cooperación multilateral no hace efectivos sus compromisos de asistencia al país. Conviene señalar que en las condiciones citadas, hasta mayo la falencia del TGN será de las peores que experimentará el país. No se dispondrá de los recursos necesarios para solventar el gasto corriente (pago de sueldos y salarios en el sector público, así como de rentas en el viejo sistema de pensiones). No se necesita consultar al Oráculo de Delfos para predecir cuánto acontecería después. Simple y llanamente, el caos. Peor todavía si Carlos Mesa cae o renuncia a la Presidencia de la República.....
Con la pistola en la sien. Bolivia amenazada por una minoría, a la que de una vez por todas la mayoría silenciosa del país tendría que poner en su lugar. Por las vías democráticas, se entiende...

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