Con la pistola en la sien...
Mario Rueda Peña
Sin exageración alguna, la situación actual del país encaja en la imagen a
que se alude en el epígrafe de esta nota. Bolivia, con la pistola en la sien,
crispada por la posibilidad de un disparo de violencia social que por cierto no
la va a matar (los países no mueren como las personas), pero que la va a sumir
en un descalabro fiscal y económico mucho más grave del que actualmente padece,
con imprevisibles consecuencias para su estabilidad democrática.
Diversos sectores corporativos fabrican actualmente el arma para el disparo
fatal. Estará hecho de paros y bloqueos que paralicen el país. Están en ello la
COB, transportistas, maestros urbanos y rurales, organizaciones gremiales de El
Alto, el MIP de Quispe y los cocaleros de Chapare y los Yungas (sin Evo, esta
vez, a juzgar por múltiples indicios). Engancharán su convoy a tren tan
estruendoso sectores que aparecieron haciendo ondear la preposición ‘sin’ sobre
sus cabezas (‘Los sin tierra , ‘sin casa’, ‘sin jubilación’, ‘sin carnet de
identidad’, ‘sin empleo’, etc.) La pólvora y las balas no son de ahora, sino de
mucho tiempo atrás, cuando la crisis económica empezó a reducir el nivel del
empleo y contraer drásticamente los ingresos. No están hechas de azufre,
salitre, carbón y metal, sino de bilis popular. La bronca de moros y cristianos
por lo que actualmente ocurre en el país, cae como anillo al dedo a los
irreflexivos fabricantes de tan ominosa armería. Sin aquella acaso no pudieran
sacar a nadie a la calle, desde la cual estampar imagen y crédito en la pupila
pública, en la perspectiva de las elecciones municipales de diciembre, que es lo
que realmente les interesa.
Si el disparo se produce, el país sufrirá una hemorragia superior a los 80
millones de dólares que perdió a raíz de los bloqueos de carreteras en jornadas
anteriores, cuando las exportaciones bolivianas quedaron paralizadas y la
industria turístico-hotelera al borde de la quiebra. Grave será si de nuevo se
repite la emergencia. El gobierno no podrá hacer aprobar las medidas impositivas
con las cuales apuesta a la reducción del déficit fiscal. Este hueco permanecerá
abierto y por él caerá la precaria estabilidad macroeconómica del país. Sobre
todo, si a consecuencia de ello la cooperación multilateral no hace efectivos
sus compromisos de asistencia al país. Conviene señalar que en las condiciones
citadas, hasta mayo la falencia del TGN será de las peores que experimentará el
país. No se dispondrá de los recursos necesarios para solventar el gasto
corriente (pago de sueldos y salarios en el sector público, así como de rentas
en el viejo sistema de pensiones). No se necesita consultar al Oráculo de Delfos
para predecir cuánto acontecería después. Simple y llanamente, el caos. Peor
todavía si Carlos Mesa cae o renuncia a la Presidencia de la República.....
Con la pistola en la sien. Bolivia amenazada por una minoría, a la que de una
vez por todas la mayoría silenciosa del país tendría que poner en su lugar. Por
las vías democráticas, se entiende...
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