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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 14, Marzo de 2004

Analistas aplazan a tres ‘ministros fuertes’ de Mesa


Críticas. Los ven carentes de la idoneidad y capacidad política que necesita el gobierno. Ven bien a Ferrufino


Guísela López R.

Lo que fue histórico y destacado en octubre pasado, cuando Carlos Mesa posesionó un gabinete formado por independientes, ahora se revierte. Los desaciertos del gobierno pasan, entre otras razones, por la inexperiencia política del equipo de ministros, sobre todo de aquellos que ocupan carteras claves en la administración del Estado.
Cuatro analistas políticos coinciden en apuntar a los ministros de Desarrollo Económico, de Hacienda y de la Presidencia, como los responsables de las últimas crisis que ha sufrido la gestión de Mesa Gisber y no dudan en calificarlos como inexpertos e improvisados.
José Galindo cuya responsabilidad, como ministro de la Presidencia, es coordinar el trabajo entre el gabinete ministerial y el Poder Legislativo, se aplazó precisamente en esa competencia. Tuvo que ser el propio presidente Carlos Mesa quien reanudó relaciones con el presidente de la Cámara de Senadores, Hormando Vaca Díez y, entre los dos poderes (Ejecutivo y Legislativo), viabilizaron la aprobación de las reformas a la Constitución Política del Estado (CPE) e hicieron un cronograma para el debate de los proyectos de leyes sociales y económicas pendientes.
Para Reymi Ferreira, el ministro Galindo es inocuo, de perfil bajo e inadecuado para desempeñar las funciones que le delegó Mesa. “Es anodino, apenas sé que apellida Galindo”, comentó.
Álvaro García Linera es más crudo en su apreciación, aunque no quiere ofender al secretario de Estado. “Tiene un dejo de soberbia, así se presenta ante la prensa. Tal vez no es el hombre adecuado para hacer buenas relaciones públicas.
García Linera y Ferreira coinciden en afirmar que las dotes de comunicador social del presidente Carlos Mesa opacará a cualquier vocero o ministro que quiera representarlo.
Si bien las críticas se centraron en la personalidad del ministro Galindo, los consultados no pasaron por alto el contexto en el que se desempeña dicha autoridad. Al margen de su inexperiencia política, Galindo debe lidiar con un Poder Legislativo donde el gobierno no tiene representantes. A esto se suma el visible distanciamiento que hay entre los dos poderes que, a principios de la gestión de Mesa, también fue destacado porque implicaba la histórica independencia del Ejecutivo y Legislativo.
Carlos Cordero destaca la eficiencia empresarial de Galindo, pero coincide con los otros analistas acerca de las deficiencias políticas del ministro.
Los que han protagonizado un rol que, en cuestión de días, desgastó la imagen del gobierno y creó un ambiente de inestabilidad política, son los ministros del área económica, responsables del diseño del paquete económico que lanzó el gobierno el 1 de febrero pasado y que ya sufrió una serie de modificaciones debido a la presión de los diferentes sectores de la sociedad.
El politólogo Jorge Lazarte considera que las equivocaciones cometidas por los ministros de Hacienda y de Desarrollo Económico son de considerable volumen. “No son accidentes, sino fallas de importante dimensión”, sostuvo. El cuestionamiento estuvo dirigido a las veces que fue modificado el plan económico de Carlos Mesa, sobre todo al específico hecho del día en que el gobierno cambió dos veces sus proyectos de leyes impositivas en cuestión de menos de diez horas.
Álvaro García Linera tiene una respuesta a los vaivenes del equipo económico de Mesa. Considera que la vinculación que tuvieron Xavier Nogales y Javier Cuevas con los anteriores gobiernos, los ha hecho caer en contradicciones sobre la postura que asumieron en el pasado y las que pretenden asumir hoy. “Es paradójica la posición de estos dos ministros, ya que ellos contribuyeron a la aplicación de las reformas neoliberales (en los gobiernos de Jorge Quiroga y la última gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada) y ahora tienen que modificarlas parcialmente”, afirmó, acotando que el actual gabinete siempre reflejó un perfil bajo. “Son personas que nunca fueron relevantes en el debate de la crisis económica ni política”, sostuvo.
Carlos Cordero no los califica tan mal. Cree que son profesionales competentes e intentan ser técnicos y se afanan en desvincularse de la política, situación que entorpece sus labores. “Tienen grandes habilidades profesionales pero les falta aptitudes políticas para negociar con los sectores de la sociedad”, opinó.
Jorge Lazarte recuerda que en octubre pasado advirtió que “el país necesitaba de un gabinete extraordinario, no ordinario. “Muchos de los ministros no estaban ocupando el lugar que les correspondía o eran improvisados”, dijo.
EL DEBER intentó entrevistar a los tres ministros cuestionados por los analistas y no fue posible. El ministro de Gobierno Alfonso Ferrufino aparece con buena imagen ante la gente y analistas consultados.

Los sectores apuntan al Ejecutivo

Mientras los analistas políticos consultados coinciden en destacar la labor del presidente Carlos Mesa y cuestionar a su equipo de ministros porque consideran que no están acorde con la talla del Primer Mandatario, los dirigentes de sectores sociales creen que el gobierno debe replantear sus planes de forma global.
El primer vicepresidente del Comité pro Santa Cruz, Germán Antelo, opinó que las soluciones a la crisis política por la que atraviesa la gestión de Mesa no se va a resolver con la remoción de unos cuantos ministros. “Las debilidades están en la falta de una visión nacional y de consulta al conjunto de los sectores que representan a la sociedad. Antes era fácil asumir medidas de gobierno porque tenían el apoyo político, jugaban a la misma carta, pero actualmente, al no tener apoyo partidario y sustentarse en los movimientos sociales, es un pecado no consultar con ellos”, dijo.
Marco Antonio Salinas, dirigente empresarial paceño, opina que “el gobierno debe hacer ajustes no sólo en el gabinete económico, sino en su forma de manejar las políticas económicas y sociales del país”.
Branko Marinkovic, dirigente empresarial cruceño considera que “la fragilidad está no sólo en el gabinete, sino en todo el gobierno” y que podría resolverse si Mesa logra concertar con un partido político para tener respaldo.

Xavier Nogales Economista e ingeniero químico. Trabajó para el Banco Mundial y fue presidente del Banco Central de Bolivia

Es el más criticado, ex ministro de Tuto

Ligado al Banco Mundial, donde ha ejercido funciones en el extranjero. También fue presidente del Banco Central de Bolivia (BCB) entre 1986 y 1988. En 2001 fue posesionado como ministro de Vivienda del gobierno de Jorge Quiroga Ramírez, situación que no le perdonan sus críticos.
Álvaro García Linera recuerda que “Nogales trabajó, a nivel subalterno, en la aplicación de las grandes medidas de reformas estructurales de anteriores gobiernos”. Sostiene que ese vínculo, pese a que fue de nivel inferior, contradice los objetivos de Carlos Mesa. “Ellos son los que tienen que ejecutar un proyecto de desmontamiento parcial de ciertas reformas neoliberales, entonces eso es un poco paradójico”, opinó el analista.
Reimy Ferreira es más drástico al calificar a Nogales. “No tiene idea de dónde está parado, no domina sus competencias, eso no es admisible para un profesional, menos para un ministro”, sentenció. Para Jorge Lazarte, la posición de Nogales tiene una orientación que no corresponde a lo que quiere hacer el Presidente”.


Javier Cuevas Economista. Ex dirigente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB)

Ex viceministro de Sánchez de Lozada

También vinculado con gestiones pasadas. Ejerció como Viceministro de Presupuesto del Ministerio de Hacienda en el inconcluso periodo de Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), esa relación también es motivo de objeciones por parte de los analistas consultados.
Cuevas también estuvo ligado a la dirigencia empresarial, fue secretario ejecutivo de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB).
El día de su posesión en el gabinete de Carlos Mesa, Cuevas anunció que la política de austeridad continuaría en la nueva gestión.
Incluyendo al ministro Cuevas, el analista político Jorge Lazarte opinó que “el equipo económico del Presidente no está cooperando en la tarea de darle unidad al gobierno y de permitirle costos más bajos en sus relaciones con los distintos sectores sociales”.
Similar crítica hizo García Linera. “Está demostrada cierta improvisación en los ministros del área económica. No se pueden cometer semejantes errores en 3 ó 4 días, cambiando tres proyectos de leyes”, precisó, en referencia a los cambios hechos en las leyes impositivas que el Ejecutivo mandó al Legislativo.


José Galindo Empresario minero y exportador de joyas de oro. Llegó al gobierno gracias a su antigua amistad con el Presidente

Sin experiencia política y soberbio

Carlos Mesa y José Galindo son amigos desde que ambos tenían 20 años. Mientras el primero se dedicó a las letras, el segundo se condujo hacia los negocios, y le fue bien. Galindo es dueño de la joyería más grande que hay en La Paz, está vinculado a la actividad minera y exporta joyas de oro.
Un hombre bueno para los negocios pero mal calificado en la política. Las críticas de Reymi Ferreira y Álvaro García Linera están referidas sobre todo a su evidente ineficiencia en el relacionamiento que debió establecer entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, una competencia fundamental del cargo que desempeña.
Galindo no estuvo vinculado a ningún partido político y tampoco formó parte de ninguna administración de gobierno. Su vida pública la inició con Carlos Mesa, cuando éste se postuló a la Vicepresidencia. El MNR quiso imponerle un jefe de campaña a Mesa y no pudo, ya que el escogido por el candidato fue José Galindo. Desde entonces es el hombre de confianza del Presidente de la república.


Alfonso Ferrufino Militante del MBL, pero llegó al gobierno por su relación amistosa con el Presidente y no por su partido

Buen perfil pero de “mano blanda”

Un mes después de su posesión, Alfonso Ferrufino ya gozaba de cierta ventaja en comparación con sus colegas de la Presidencia, de Hacienda y de Desarrollo Económico, según una encuesta de Apoyo, Opinión y Mercado Bolivia, publicada por EL DEBER.
Reymi Ferreira cree que el buen perfil del ministro de Gobierno tiene relación con la imagen política que Ferrufino proyectó en épocas pasadas. “Se lo asocia con la lucha por los derechos humanos y la defensa de la democracia”, precisó.
Jorge Lazarte coincide con Ferreira al considerar a Ferrufino como uno de los mejores ministros de Carlos Mesa.
El que no está muy convencido de la eficiencia del ministro de Gobierno es Álvaro García Linera, porque considera que todavía no se ha puesto a prueba su capacidad para mantener el orden en el país, debido a que no se han registrado convulsiones sociales desde su asunción.
Además, García Linera cita el caso de las investigaciones de la muerte de la fiscal Mónica Von Borries y sospecha que la DEA está presionando al ministro Ferrufino. “Quizá hay demasiada blandura frente a presiones e información no verificada que le proporciona la DEA”, afirmó.


Jorge Lazarte | Analista Político

Al gobierno le faltan operadores políticos

Cuando se posesionó el gabinete de Carlos Mesa hice un comentario, esa misma noche, diciendo que Bolivia estaba viviendo una situación extraordinaria por la crisis, y que necesitaba un gabinete también extraordinario, no un gabinete ordinario. En ese entonces era visible que buena parte del gabinete no iba a estar a la altura de las necesidades del país y del propio gobierno. Es decir, que muchos de los ministros no estaban ocupando el lugar que les correspondían o eran ministros improvisados.
El gobierno necesitaba de un buen equipo político, puesto que la crisis, en el fondo, era política, de confianza, de credibilidad y de gobierno.
El problema es que no existe un equipo político en el gobierno y Carlos Mesa necesita de mejores operadores políticos.
Los actuales ministros están incumpliendo en esta tarea.
Prescindir de los partidos políticos (en el gabinete) no quiere decir prescindir de operadores políticos, pero no tienen que ser operadores políticos como los que tenían los partidos, con más habilidad en el manejo político mezquino que en el diseño de políticas sanas de relacionamiento con los distintos interlocutores del gobierno. Necesitamos operadores políticos que trabajen por inteligencia y no por habilidad. Eso le falta al gobierno.

 

 

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