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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 14, Marzo de 2004

Protesta. Miles de españoles salieron ayer a las calles de Madrid acusando al jefe del gobierno, José María Aznar, de los luctuosos sucesos vividos en la capital española el pasado jueves 11

España vota hoy mientras sepulta a sus muertos


Terror. Dramáticas escenas de dolor, mientras la población trata de volver a la normalidad. Arrestan a cinco sospechosos


Reuters/EFE/AFP

Hallan vídeo donde Al Qaeda se atribuye atentados en Madrid

¿Quién ha sido? Las víctimas del 11 de marzo exigen explicaciones

Un boliviano resultó muerto en Madrid

España enterró ayer a las primeras víctimas de los atentados del jueves, al tiempo que se preparaba para votar en las elecciones generales de hoy, empañadas por los ataques con explosivos en Madrid, que han dejado hasta el momento 200 muertos.
Tras la suspensión de la campaña electoral después de que se registraron 10 explosiones en cadena en cuatro trenes de la línea de cercanías de Renfe que hirieron a 1.500 personas, los votantes pasaron la jornada en reflexión, con las dudas sobre la autoría de los atentados.
El gobierno afirma que el grupo separatista Patria Vasca y Libertad (ETA) sigue siendo el principal sospechoso de los ataques, pero no ha descartado la posible participación de activistas islámicos y dijo que continúan abiertas varias líneas de investigación.
El peor atentado jamás registrado en España, conocido ya como “nuestro 11 de septiembre”, originó el viernes la sonora condena de unos once millones de personas, más de un tercio de la población española, que se manifestó por las calles de todo el país bajo una constante lluvia.
“Hemos enterrado a un hijo de 23 años, un hijo lleno de futuro, y estamos abrumados”, dijo un padre vestido de luto, a los periodistas en el primer servicio funerario en la localidad Alcalá de Henares.
Cientos de personas asistieron a la ceremonia en el deportivo de la ciudad, donde residían 40 de los fallecidos, y lugar del que procedían tres de los cuatro trenes que estallaron.
Nieves, una mujer que perdió a su sobrina Pilar, dijo a los periodistas: “Es muy duro. Sentimos impotencia y horror. No puedo pensarlo más, no quiero, no quiero”.
Un grupo vinculado a Al Qaeda se atribuyó la responsabilidad de los atentados y ETA negó su autoría, pero no ha podido confirmarse que ninguna de las dos declaraciones sea auténtica. Si Al Qaeda fuera la responsable, sería su principal atentado en Occidente desde el 11 de septiembre de 2001.
Sin embargo, si fuera ETA, significaría una mayor escalada de las tácticas de la organización, que ha matado a 850 personas en 36 años y que está incluida en la lista de grupos terroristas de Estados Unidos y la Unión Europea.
El presidente del gobierno español, José María Aznar, alguna vez ridiculizado como un oscuro tecnócrata, alcanzó una estatura política sin rival en España, pero no estará en la contienda porque decidió no buscar un tercer mandato. Su sucesor, el ex vicepresidente y ex ministro de Interior Mariano Rajoy, pretende lograr un tercer mandato de cuatro años para el Partido Popular.
El candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, que se opuso a la guerra de Irak pero ha respaldado a Aznar en su lucha contra ETA, quiere devolver el poder al PSOE por primera vez desde que Aznar venció a Felipe González en 1996.
Muchos analistas consideran que cualquier implicación probada de ETA en los atentados, beneficiaría al PP en las elecciones del domingo por su mano de hierro contra ETA.
Sin embargo, si los ataques fueran obra de activistas islámicos, podría ser considerado el precio que Aznar tendría que pagar por su poco popular respaldo a la guerra en Irak encabezada por Estados Unidos.
La investigación se ha centrado también en Alcalá de Henares, donde el gobierno dijo haber encontrado una furgoneta con siete detonadores y una cinta en árabe junto a la estación de trenes. Cientos de personas asistieron al funeral en el deportivo de Alcalá de Henares, donde dos féretros permanecían en el centro.

Más de 34 millones de españoles convocados para ir a la votación

AFP. Madrid
Unos 34,5 millones de españoles están habilitados para votar en las elecciones generales del domingo, aún sacudidos por el horror de los atentados terroristas del jueves en Madrid (11-M), que dejaron 200 muertos, entre ellos 17 latinoamericanos, y unos 1.500 heridos.
Los españoles deberán renovar 208 de los 259 senadores y los 350 escaños del Congreso de Diputados, de donde surgirá el nuevo presidente del gobierno.
Serán éstas las novenas elecciones generales españolas desde el restablecimiento de la democracia en 1975, pero las primeras dos días después de una matanza sin precedentes en España.
El Partido Popular (PP, derecha), en el poder desde 1996, era favorito según las encuestas conocidas hasta el lunes pasado, pero los atentados del jueves abrieron un signo de interrogación sobre cómo se traducirá en las urnas la reacción del electorado ante tamaña matanza.
“Los políticos han empezado a razonar, pensado que si era ETA, eran votos para el PP, en cambio si era Al Qaeda eran votos para los otros”, dijo una fuente cercana al PP en el País Vasco que pidió el anonimato.
“La verdad es que estamos perdidos. No sabemos con certeza cómo puede influir al final en el voto la tragedia de Madrid”, admitió.
Estos comicios significarán además la retirada anunciada de la escena política española del presidente del gobierno saliente, José María Aznar (51 años).
Los sondeos publicados hasta el pasado lunes coincidían en que el PP podía perder la cómoda mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, que durante cuatro años le permitió gobernar en solitario.
Tras las elecciones del domingo (hoy) se conocerá la identidad del futuro inquilino del palacio de La Moncloa: el conservador Mariano Rajoy, de 48 años, delfín de Aznar, o el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de 43 años.
Los electores podrán emitir su voto entre las 09:00 y las 20:00 en 24.426 colegios electorales distribuidos en las 50 provincias de las 17 comunidades autonómicas españolas, más los enclaves de Ceuta y Melilla, en el norte de Marruecos.
Más de 100.000 efectivos de las fuerzas de seguridad velarán por el normal desarrollo de la jornada electoral, según datos del ministerio del Interior.
De los 34,5 millones de españoles habilitados para votar, más de un millón vive fuera de España. De éstos, 566.671 españoles residentes en América Latina y Estados Unidos también podrán emitir su voto por correo.
Aznar cumplirá su promesa de retirarse del poder al cabo de ocho años al frente del gobierno. Sin embargo, antes de alejarse de la escena política, y al mejor estilo del “dedazo” que durante más de 70 años practicó en México el Partido Revolucionario Institucional (PRI), eligió a su brazo derecho de los últimos 10 años y cinco veces ministro, Mariano Rajoy, como su sucesor al frente del PP y candidato a reemplazarlo en el palacio de La Moncloa.
Su principal rival, también candidato por primera vez a dirigir el Ejecutivo, es el secretario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, principal formación de oposición) desde julio de 2000, José Luis Rodríguez Zapatero.

Jefe. José María Aznar no se presenta como candidato en estas elecciones

Aznar se despidió en un contexto dramático

El presidente del gobierno saliente, José María Aznar, abandona a sus 51 años la política activa en un contexto dramático marcado por los atentados más sangrientos de la historia de España.
“Tengo el honor y el orgullo de haber servido a España. Me voy con la conciencia tranquila y serenamente orgulloso y satisfecho. Creo honradamente que España es mejor hoy, en el año 2004, que en el año 1996”, año en que llegó al poder, declaró Aznar el 19 de enero, en una despedida anticipada tras la disolución de las Cortes (Congreso y Senado).
Menos de dos meses después, sus últimos días en el poder se convirtieron en un drama tras los sangrientos atentados de Madrid. Estos podrían afectar seriamente el juicio de la historia sobre su persona si se demuestra que esta tragedia nacional es una consecuencia de su decisión personal de apoyar a Washington en la guerra en Irak, contra la opinión contraria del 91% de los españoles.
“La historia puede ser muy cruel con Aznar”, afirmaba el historiador Javier Tusell a comienzos de febrero, después de una segunda legislatura de Aznar marcada por un giro hacia la derecha, una crispación creciente de la vida política y un apoyo inquebrantable a la administración Bush en la crisis política.
A falta de sondeos, prohibidos en los últimos días previos a las elecciones legislativas del domingo, nada permite saber si los 200 muertos del 11-M tendrán alguna influencia en el voto de los electores, hasta ahora favorable a su Partido Popular (PP, derecha, en el poder).
Político pragmático, Aznar quería abandonar la escena dejando a su formación al mando del gobierno.

 

 

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