Hallan vídeo donde Al Qaeda se atribuye
atentados en Madrid
¿Quién ha sido? Las víctimas del 11 de marzo
exigen explicaciones
Un boliviano resultó muerto en Madrid
España enterró ayer a las primeras víctimas de
los atentados del jueves, al tiempo que se preparaba para votar en las
elecciones generales de hoy, empañadas por los ataques con explosivos en
Madrid, que han dejado hasta el momento 200 muertos.
Tras la suspensión de la campaña electoral después de que se registraron 10
explosiones en cadena en cuatro trenes de la línea de cercanías de Renfe que
hirieron a 1.500 personas, los votantes pasaron la jornada en reflexión, con
las dudas sobre la autoría de los atentados.
El gobierno afirma que el grupo separatista Patria Vasca y Libertad (ETA)
sigue siendo el principal sospechoso de los ataques, pero no ha descartado
la posible participación de activistas islámicos y dijo que continúan
abiertas varias líneas de investigación.
El peor atentado jamás registrado en España, conocido ya como “nuestro 11 de
septiembre”, originó el viernes la sonora condena de unos once millones de
personas, más de un tercio de la población española, que se manifestó por
las calles de todo el país bajo una constante lluvia.
“Hemos enterrado a un hijo de 23 años, un hijo lleno de futuro, y estamos
abrumados”, dijo un padre vestido de luto, a los periodistas en el primer
servicio funerario en la localidad Alcalá de Henares.
Cientos de personas asistieron a la ceremonia en el deportivo de la ciudad,
donde residían 40 de los fallecidos, y lugar del que procedían tres de los
cuatro trenes que estallaron.
Nieves, una mujer que perdió a su sobrina Pilar, dijo a los periodistas: “Es
muy duro. Sentimos impotencia y horror. No puedo pensarlo más, no quiero, no
quiero”.
Un grupo vinculado a Al Qaeda se atribuyó la responsabilidad de los
atentados y ETA negó su autoría, pero no ha podido confirmarse que ninguna
de las dos declaraciones sea auténtica. Si Al Qaeda fuera la responsable,
sería su principal atentado en Occidente desde el 11 de septiembre de 2001.
Sin embargo, si fuera ETA, significaría una mayor escalada de las tácticas
de la organización, que ha matado a 850 personas en 36 años y que está
incluida en la lista de grupos terroristas de Estados Unidos y la Unión
Europea.
El presidente del gobierno español, José María Aznar, alguna vez
ridiculizado como un oscuro tecnócrata, alcanzó una estatura política sin
rival en España, pero no estará en la contienda porque decidió no buscar un
tercer mandato. Su sucesor, el ex vicepresidente y ex ministro de Interior
Mariano Rajoy, pretende lograr un tercer mandato de cuatro años para el
Partido Popular.
El candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, que se opuso a la
guerra de Irak pero ha respaldado a Aznar en su lucha contra ETA, quiere
devolver el poder al PSOE por primera vez desde que Aznar venció a Felipe
González en 1996.
Muchos analistas consideran que cualquier implicación probada de ETA en los
atentados, beneficiaría al PP en las elecciones del domingo por su mano de
hierro contra ETA.
Sin embargo, si los ataques fueran obra de activistas islámicos, podría ser
considerado el precio que Aznar tendría que pagar por su poco popular
respaldo a la guerra en Irak encabezada por Estados Unidos.
La investigación se ha centrado también en Alcalá de Henares, donde el
gobierno dijo haber encontrado una furgoneta con siete detonadores y una
cinta en árabe junto a la estación de trenes. Cientos de personas asistieron
al funeral en el deportivo de Alcalá de Henares, donde dos féretros
permanecían en el centro.
Más de 34 millones de
españoles convocados para ir a la votación
AFP. Madrid
Unos 34,5 millones de españoles están habilitados para votar en las
elecciones generales del domingo, aún sacudidos por el horror de los
atentados terroristas del jueves en Madrid (11-M), que dejaron 200 muertos,
entre ellos 17 latinoamericanos, y unos 1.500 heridos.
Los españoles deberán renovar 208 de los 259 senadores y los 350 escaños del
Congreso de Diputados, de donde surgirá el nuevo presidente del gobierno.
Serán éstas las novenas elecciones generales españolas desde el
restablecimiento de la democracia en 1975, pero las primeras dos días
después de una matanza sin precedentes en España.
El Partido Popular (PP, derecha), en el poder desde 1996, era favorito según
las encuestas conocidas hasta el lunes pasado, pero los atentados del jueves
abrieron un signo de interrogación sobre cómo se traducirá en las urnas la
reacción del electorado ante tamaña matanza.
“Los políticos han empezado a razonar, pensado que si era ETA, eran votos
para el PP, en cambio si era Al Qaeda eran votos para los otros”, dijo una
fuente cercana al PP en el País Vasco que pidió el anonimato.
“La verdad es que estamos perdidos. No sabemos con certeza cómo puede
influir al final en el voto la tragedia de Madrid”, admitió.
Estos comicios significarán además la retirada anunciada de la escena
política española del presidente del gobierno saliente, José María Aznar (51
años).
Los sondeos publicados hasta el pasado lunes coincidían en que el PP podía
perder la cómoda mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, que
durante cuatro años le permitió gobernar en solitario.
Tras las elecciones del domingo (hoy) se conocerá la identidad del futuro
inquilino del palacio de La Moncloa: el conservador Mariano Rajoy, de 48
años, delfín de Aznar, o el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de 43
años.
Los electores podrán emitir su voto entre las 09:00 y las 20:00 en 24.426
colegios electorales distribuidos en las 50 provincias de las 17 comunidades
autonómicas españolas, más los enclaves de Ceuta y Melilla, en el norte de
Marruecos.
Más de 100.000 efectivos de las fuerzas de seguridad velarán por el normal
desarrollo de la jornada electoral, según datos del ministerio del Interior.
De los 34,5 millones de españoles habilitados para votar, más de un millón
vive fuera de España. De éstos, 566.671 españoles residentes en América
Latina y Estados Unidos también podrán emitir su voto por correo.
Aznar cumplirá su promesa de retirarse del poder al cabo de ocho años al
frente del gobierno. Sin embargo, antes de alejarse de la escena política, y
al mejor estilo del “dedazo” que durante más de 70 años practicó en México
el Partido Revolucionario Institucional (PRI), eligió a su brazo derecho de
los últimos 10 años y cinco veces ministro, Mariano Rajoy, como su sucesor
al frente del PP y candidato a reemplazarlo en el palacio de La Moncloa.
Su principal rival, también candidato por primera vez a dirigir el
Ejecutivo, es el secretario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE,
principal formación de oposición) desde julio de 2000, José Luis Rodríguez
Zapatero.
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| Jefe.
José María Aznar no se presenta como candidato en estas elecciones |
Aznar se despidió en un contexto dramático
El presidente del gobierno saliente, José María Aznar, abandona a sus 51
años la política activa en un contexto dramático marcado por los atentados
más sangrientos de la historia de España.
“Tengo el honor y el orgullo de haber servido a España. Me voy con la
conciencia tranquila y serenamente orgulloso y satisfecho. Creo honradamente
que España es mejor hoy, en el año 2004, que en el año 1996”, año en que
llegó al poder, declaró Aznar el 19 de enero, en una despedida anticipada
tras la disolución de las Cortes (Congreso y Senado).
Menos de dos meses después, sus últimos días en el poder se convirtieron en
un drama tras los sangrientos atentados de Madrid. Estos podrían afectar
seriamente el juicio de la historia sobre su persona si se demuestra que
esta tragedia nacional es una consecuencia de su decisión personal de apoyar
a Washington en la guerra en Irak, contra la opinión contraria del 91% de
los españoles.
“La historia puede ser muy cruel con Aznar”, afirmaba el historiador Javier
Tusell a comienzos de febrero, después de una segunda legislatura de Aznar
marcada por un giro hacia la derecha, una crispación creciente de la vida
política y un apoyo inquebrantable a la administración Bush en la crisis
política.
A falta de sondeos, prohibidos en los últimos días previos a las elecciones
legislativas del domingo, nada permite saber si los 200 muertos del 11-M
tendrán alguna influencia en el voto de los electores, hasta ahora favorable
a su Partido Popular (PP, derecha, en el poder).
Político pragmático, Aznar quería abandonar la escena dejando a su formación
al mando del gobierno.