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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 14, Marzo de 2004
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A luchar contra el terrorismo |
Un nuevo y brutal acto de terrorismo tiene estremecido al mundo entero. Se
dio en la vieja Europa, en la madre patria España de nosotros los
hispanoamericanos con saldo aterrador de muertos totalmente inocentes y con
miles de heridos igualmente sin culpa alguna.
Este nuevo y despiadado atentado terrorista que baña en sangre a la humanidad,
es un eslabón de la larga y oprobiosa cadena que tuvo su más brutal
manifestación –hasta hoy- con las torres gemelas de los Estados Unidos. Este
nuevo atentado en tierra española reabre las heridas de todos los pueblos del
planeta que tienen corazón, alma y alientan sentimientos.
Y como siempre ocurre, los medios de comunicación de todo el mundo han venido
dando cuenta puntual de las expresiones de solidaridad con la víctimas, de las
condenas, de los repudios de gobernantes y líderes de todos los rincones de la
tierra para los responsables intelectuales y materiales del terrorífico
asesinato. Sentidas declaraciones líricas han recogido los medios de
comunicación y las han aireado ante los ojos de las multitudes espantadas y
doloridas.
Pero lamentablemente con esas solidarias declaraciones líricas que a la vez son
de condena al crimen terrorista, no se soluciona absolutamente nada, ni siquiera
sirven de paliativo en medio de la desazón y de la tragedia. Los terroristas,
los responsables intelectuales y materiales de la matanza despiadada, sienten
cosquillas y rompen a reír leyendo los conceptos inflamados de lirismo. Sienten,
asimismo, como si les diesen cuerda para preparar un nuevo y monstruoso atentado
de lesa humanidad.
Con mucha sangre de inocentes corriendo a raudales se ha pasado un largo tiempo.
Abrumados bajo el peso de las carnicerías, es justo que consideremos que ya no
es la hora de las declaraciones líricas de solidaridad con las víctimas ni de
condena de los responsables terroristas. Esta es, incluso con deplorable atraso,
la hora de la acción. Postergar las respuestas adecuadas, sin lugar a dudas, va
a generar nuevos hechos de terror, previsiblemente, mayores y más sangrientas
tropelías.
Una poderosa fuerza antiterrorista, la mejor, de elite real, equipada con el más
moderno armamento, con los más rápidos y eficaces medios de transporte, con
todos los recursos habidos y por haber, en fin, y con autoridad para proceder de
oficio en la detección del terrorismo y en la destrucción radical e inapelable
de los terroristas, es una necesidad impostergable en este tiempo y en este
mundo en que todos los seres humanos nos encontramos amenazados de muerte.
Estamos en el convencimiento de que a estas alturas del drama en que los
terroristas nos tienen viviendo, no existe gobierno ni país alguno que se oponga
a contribuir para la conformación de una poderosa fuerza antiterrorista. Es
menester ponerse en acción sin pérdida de tiempo. Esperamos todos, espantados
aún, que alguien tome la iniciativa y que se ponga término al inútil discurso
lírico de solidaridad. |
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