Prejubilados levantan huelga, campesinos no
Presión. Los campesinos indocumentados mantienen la huelga en la Corte Electoral. Las mujeres lavan la ropa de los niños y la cuelgan donde pueden
G. Ballivián/V. Paz
Conflictos. El viceministro y la directora
nacional de Pensiones lograron convencer a los ancianos con un acuerdo, mientras
que los campesinos llegados del norte mantienen las medidas de presión
Las huelgas de hambre de los prejubilados y de
los indocumendos mantuvieron ocupado al prefecto, Carlos Hugo Molina, que ayer,
pese a los esfuerzos, no logró solucionar ambos conflictos. Apenas se logró un
acuerdo con los ancianos.
Molina se reunió con la Corte Departamental Electoral (CDE), con algunos
parlamentarios cruceños, el Comandante de la Policía, los dirigentes campesinos
y un grupo de abogados para buscar una solución a la demanda de certificados de
nacimiento. Propuso que en cuestión de 45 días se les extendería la
documentación con financiamiento de la cooperación internacional, sugerencia que
no fue aceptada por los manifestantes.
Edwin Tupa Tupa, dirigente de los indocumentados, aseguró que era demasiado el
tiempo que proponía el Prefecto. Para él, se tenía que considerar la
movilización de tanta gente desde el norte del departamento hasta Santa Cruz.
Sin embargo, Molina entregó un acta de entendimiento firmada por la presidenta
de la Brigada Parlamentaria, Norah Soruco; el diputado por PS, Daniel Valverde,
y el presidente de la CDE, Mario Orlando Parada. El documento no convenció a los
campesinos que hoy darán a conocer su decisión.
En el escenario apareció José Luis Bravo, director de Recursos Humanos de la
Alcaldía, que actuó como asesor de los indocumentados en la negociación con las
autoridades. Presentó un proyecto de decreto supremo para que se viabilicen los
recursos del Estado que cubran con la demanda de certificados. El proyecto tenía
como sustento la última resolución emitida por la Corte Nacional Electoral que
establece el pago de un arancel para el trámite de certificados a los mayores de
18 años.
“Son Bs 4 millones para 200.000 certificados de todo el departamento que se
pueden sacar de gastos reservados o de emergencia”, agregó.
Molina aseguró que la propuesta significaría una serie de modificaciones al
presupuesto y a la Ley Financial que complicarían la situación. Los
indocumentados mantienen la huelga de hambre y masificarán la movilización.
Por su parte, los prejubilados suspendieron la huelga de hambre y los bloqueos
después que lograron un acuerdo con el gobierno. El pacto se logró después de
seis horas y media de reunión con el viceministro de Seguro y Pensiones, Ramiro
Salinas.
El documento establece, que para evitar los trámites burocráticos que deja la
centralización, una persona de La Paz vendrá a Santa Cruz del 23 al 25 de marzo
para observar cada caso que esté pendiente.
Este personero vendrá cada seis semanas para asegurar que los procesos se estén
realizando correctamente. Existe el compromiso de que el pago de abril llegará
con una lista de los casos concluidos con una resolución y los cheques que estén
listos para pagar.
Se dejó sentado, entre las partes, que se mejorarán las condiciones de pago en
la capital y las provincias, para que las personas con alguna discapacidad
puedan acceder al pago sin mayores dificultades. Otro de los compromisos fue que
se institucionalizarán los cargos, y en este proceso estará como veedor la
defensora del Pueblo, Sonia Soto, que actuó como mediadora. Uno de los puntos
que reclamaron los prejubilados y quedó en suspenso fue la destitución de la
directora nacional de Pensiones.
Anciano de 83
años espera su jubilación desde 2001
Dámaso Martínez, de 82 años, trabajó en la
Alcaldía por 23 años, como jardinero del departamento de Ornato Público. En
2001, le dieron su memorándum de despido porque "ya era demasiado mayor para la
tarea que realizaba”.
En ese momento se preguntó qué haría para sobrevivir sin un trabajo y nadie que
lo mantuviera.
A sus 15 años dejó su tierra natal, Cochabamba, para residir en Santa Cruz con
la esperanza y fotaleza de su juventud. Su único deseo era trabajar para dar una
vida digna a su esposa y sus seis hijos. Sin embargo, su compañera falleció
siendo muy joven y sus hijos salieron de sus casas para buscar su suerte. Ahora,
después de cuatro años, sigue esperando su jubilación, mientras sobrevive de la
caridad.
Desmayos y
carteles entre campesinos
Pese al pedido del prefecto Carlos Hugo Molina de
que los indocumentados dejen de escribir carteles de protesta con sangre, las
medidas de presión no se retiraron, incluso amenazaron con radicalizarlas si no
se atiende a sus pedidos.
Durante la tarde de ayer una ambulancia intentó trasladar al hospital a dos
personas que sufrieron desmayos para que sean atendidas; sin embargo, los
indocumentados del norte, se resistieron en aceptar la ayuda.
Edwin Tupa Tupa, dirigente de los campesinos, aseguró que 200 personas más
llegarán a la ciudad en las próximas horas para masificar las movilizaciones.
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