Hablando de pobreza
Steve Nacif
Por naturaleza pensamos que cuando la pobreza no toca nuestra puerta, es
ajena a nosotros. Aunque podamos decir lo contrario, sentimos que es un mundo
paralelo, pero no el nuestro. La realidad es que económicamente este
razonamiento está muy lejos de la verdad. No existen mundos paralelos, todos los
individuos que conforman una comunidad tienen efecto sobre el resto.
El dinero tiene un efecto multiplicador en la sociedad, a medida que el consumo
aumenta, su valor agregado va creciendo; en otras palabras, muchas personas se
benefician del mismo capital, y siguiendo el modelo, la economía crece. Cuando
existe desigualdad, el dinero no fluye de la misma manera, se estanca es un
sector y su efecto en la economía se deteriora.
Ahora bien, ciertos capitalistas creen que retener el dinero de su lado es la
mejor forma de asegurar el futuro. Aunque hasta cierto punto se necesitan
inversores, la desigualdad origina la ausencia de demanda por los productos y
servicios que ellos ofrecen; los pobres no contribuyen a generar beneficios en
la empresa. Al final de cuentas, todos salen perdiendo.
Si nos comparamos con otras economías donde existe mayor equidad, nuestro nivel
de vida se queda cada vez más rezagado que el del resto, lo que significa que
aunque algunas personas en nuestro país ‘crecen’, en verdad se están quedando
estancados económicamente.
La pobreza no es simplemente un tema redundante en los titulares, es la clave
para poder seguir adelante. Aunque la falta de capital en nuestra economía es
evidente, la desigualdad es un mal aún peor, pues no nos permite que obtengamos
todo el beneficio posible de los recursos que sí tenemos.
Actualmente, estamos inmersos en un circulo vicioso difícil de solucionar.
Nuestro nivel de aportación tributaria en muy bajo, ocasionando que el gobierno
no disponga de fondos para llevar a cabo programas que eleven la calidad de
vida. Sería un debate muy largo determinar qué parte tiene la culpa por esta
situación, es más lógico y responsable que todos asumamos un poco de
responsabilidad.
La única forma en que una economía crece sanamente es aumentando su
productividad, a través de la formación y el desarrollo tecnológico. Es
responsabilidad de aquellos que controlan los recursos, ya sean privados o
públicos, utilizar todos sus conocimientos para fomentar la productividad en
nuestra sociedad. Sería una inversión muy inteligente en el futuro de todos.
Ya sea que tengamos una conciencia patriótica, humanitaria o una egoísta,
combatir la pobreza es necesidad de todos.
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