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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 12, Marzo de 2004

../images/blanco.gifHablando de pobreza



Steve Nacif

Por naturaleza pensamos que cuando la pobreza no toca nuestra puerta, es ajena a nosotros. Aunque podamos decir lo contrario, sentimos que es un mundo paralelo, pero no el nuestro. La realidad es que económicamente este razonamiento está muy lejos de la verdad. No existen mundos paralelos, todos los individuos que conforman una comunidad tienen efecto sobre el resto.
El dinero tiene un efecto multiplicador en la sociedad, a medida que el consumo aumenta, su valor agregado va creciendo; en otras palabras, muchas personas se benefician del mismo capital, y siguiendo el modelo, la economía crece. Cuando existe desigualdad, el dinero no fluye de la misma manera, se estanca es un sector y su efecto en la economía se deteriora.
Ahora bien, ciertos capitalistas creen que retener el dinero de su lado es la mejor forma de asegurar el futuro. Aunque hasta cierto punto se necesitan inversores, la desigualdad origina la ausencia de demanda por los productos y servicios que ellos ofrecen; los pobres no contribuyen a generar beneficios en la empresa. Al final de cuentas, todos salen perdiendo.
Si nos comparamos con otras economías donde existe mayor equidad, nuestro nivel de vida se queda cada vez más rezagado que el del resto, lo que significa que aunque algunas personas en nuestro país ‘crecen’, en verdad se están quedando estancados económicamente.
La pobreza no es simplemente un tema redundante en los titulares, es la clave para poder seguir adelante. Aunque la falta de capital en nuestra economía es evidente, la desigualdad es un mal aún peor, pues no nos permite que obtengamos todo el beneficio posible de los recursos que sí tenemos.
Actualmente, estamos inmersos en un circulo vicioso difícil de solucionar. Nuestro nivel de aportación tributaria en muy bajo, ocasionando que el gobierno no disponga de fondos para llevar a cabo programas que eleven la calidad de vida. Sería un debate muy largo determinar qué parte tiene la culpa por esta situación, es más lógico y responsable que todos asumamos un poco de responsabilidad.
La única forma en que una economía crece sanamente es aumentando su productividad, a través de la formación y el desarrollo tecnológico. Es responsabilidad de aquellos que controlan los recursos, ya sean privados o públicos, utilizar todos sus conocimientos para fomentar la productividad en nuestra sociedad. Sería una inversión muy inteligente en el futuro de todos.
Ya sea que tengamos una conciencia patriótica, humanitaria o una egoísta, combatir la pobreza es necesidad de todos.

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