Llegó el Zar Charles
Paulovich ®®La noticia de perfil
Ayer llegó a La Paz el señor Robert Charles, Secretario de Estado Adjunto
para Narcóticos y Aplicación de la Ley de Estados Unidos. Con su habitual
perspicacia me dijo mi esposa: “Se trata del Zar Antidrogas de EEUU y se
entrevistará con el presidente Mesa y altos funcionarios bolivianos”.
Cuando recibí la invitación del Embajador de Estados Unidos para una recepción
en honor de tan alto personaje, la española me dijo al oído “Es la primera vez
que conoceré a un Zar, pues al último zar de verdad lo mataron los comunistas en
Rusia al iniciarse la revolución bolchevique. ¿Tú crees que se verá con la
Zarina Lupe Cajías, que dirige la lucha contra la corrupción?”. Le pedí que no
tejiera telenovelas románticas porque este Zar y nuestra Zarina no tienen nada
que ver.
Nos pusimos a conversar acerca del personaje norteamericano y ella me preguntó
si el dirigente cocalero Evo Morales no se resentiría conmigo al saber que
conocimos al Zar Antidrogas de los Estados Unidos y le respondí: “¿Acaso yo me
enfado con él cuando Evo va a visitar a Fidel Castro, Hugo Chávez, y Muammar al-Gadafi?
Dime con quién andas y te diré quién eres, como dice el refrán”. Hablando de
Evo, mi mujer se sorprendió de que en la víspera de la llegada del Zar Charles
los cocaleros de los Yungas y el Movimiento al Socialismo que dirige Morales
hubieran amenazado al presidente Mesa con movilizaciones y otros actos de
protesta si en cinco días no atiende a sus exigencias.
Leí en los periódicos cuáles eran las demandas de los cocaleros y los
socialistas, y no pude menos que sonreír al saber que sólo piden la destitución
de dos importantes funcionarios que colaboran con el señor Mesa, el cese de la
construcción de un cuartel en la región yungueña, el cese de la erradicación de
la coca en el Chapare y Yungas y la ausencia de militares en la región yungueña.
Poca cosa es la que piden los cocaleros que dirige Evo Morales.
Me preguntó mi esposa si al saludar al Zar Antidrogas debería llamarle Majestad,
Alteza o algo parecido, y tuve que explicarle que Estados Unidos es un país
democrático y que eso de Zar sólo se usaba para significar el poder que tiene
para luchar contra las drogas, y que la entrevista con nuestro Presidente sólo
sería un diálogo entre Carlos y Charles sobre la erradicación de la coca excedentaria
que existe en Yungas, donde se cultivan más de 20.000 hectáreas, y que sólo
deberían ser diez o doce mil.
Como comenzó a dolerme la barriga, ella me invitó a una tacita de mate de coca y
mientras bebía la infusión le conté que en mis viajes al Chapare pregunté muchas
veces a los dirigentes cocaleros a quiénes vendían la coca que luego era
transformada en cocaína y la respuesta fue siempre ésta: “Yo no pregunto el
nombre al que me compra coca, ¿quiénes serán pues...?”. Algún día lo sabremos.
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