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ATENTADOS
Siembran el terror en Madrid
Tragedia. El estallido de 10
bombas en cuatro trenes causan 192 muertos y 1.427 heridos. Una supuesta
carta de Al Qaeda reivindica el atentado
AFP/Reuters.
Madrid
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más sangriento
Condena unánime mundial y piden castigo para
culpables
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11-M, ‘El día de la infamia’
El cuádruple atentado cometido la mañana del jueves
en Madrid, a tres días de las elecciones generales, cuyo balance provisional
es de al menos 192 muertos y más de 1.400 heridos, lo convierte en la acción
más mortífera atribuida en principio a la organización separatista armada
vasca ETA, aunque posteriormente una presunta carta de Al Qaeda adjudicó los
atentados a esa red extremista, acusada de los ataques del 11 de septiembre
del 2001 en Estados Unidos. No obstante, España no descartó ninguna línea de
investigación y apuntó principalmente al grupo separatista vasco ETA.
Cuatro explosiones se produjeron a bordo de cuatro trenes de cercanías entre
las 07:30 y 08:00 locales (06:30 y 07:30 GMT), dos en la estación central de
Atocha, en el corazón de Madrid, otra en la estación de El Pozo del Tío
Raimundo y otra en Santa Eugenia, dos barrios obreros de la periferia
madrileña por donde pasa esa línea de trenes Madrid-Guadalajara.
"Hemos tenido éxito en infiltrar el corazón de la Europa cruzada y golpear
unas de las bases de la alianza de los cruzados", dijo la misiva, firmada
por las "Brigadas Abu Hafs al-Masri", que llamó a los atentados "Operación
Trenes de la Muerte", No se pudo confirmar de inmediato la autenticidad de
la carta, recibida por un periódico en lengua árabe con sede en Londres y de
la cual la oficina de Reuters en Dubai obtuvo una copia por fax.
Los ataques, producidos cuando los madrileños se dirigían a sus labores,
causaron conmoción en la capital española, que quedó virtualmente paralizada
por el horror y la ira, días antes de las elecciones generales.
Ambulancias, carros de bomberos, patrulleros y otros vehículos de socorro se
desplazaron velozmente transportando los heridos que se lograban rescatar
entre los hierros retorcidos de los vagones, para llevarlos a diversos
hospitales de Madrid.
En la estación Atocha se improvisó un verdadero hospital de campaña, donde
entre gritos y gemidos de las víctimas los médicos y paramédicos atendían a
los heridos más graves antes de trasladarlos a los hospitales.
El ministro del Interior, Ángel Acebes, dijo en conferencia de prensa que la
cifra de muertos había llegado a 192, mientras los heridos superaban los
1.420.
Sin descartar ninguna línea de investigación, incluyendo la participación de
militantes árabes, Acebes señaló como principal sospechoso a ETA, que lucha
por un estado vasco en el noroeste de España y sureste de Francia.
"Se ha localizado una furgoneta en Alcala de Henares que había sido
sustraída en Madrid el 28 de febrero y en el asiento delantero se han
localizado siete detonadores y, entre otras cintas, se ha encontrado una en
árabe que contiene versículos del Corán dedicados a la enseñanza", afirmó.
El presidente del gobierno, José María Aznar, dijo en el palacio
presidencial de La Moncloa que el 11 de marzo ocupaba ya su lugar en la
historia de la infamia y afirmó:"la fuerza del estado de Derecho y la unidad
de todos los españoles" lograrán acabar con la banda terrorista", aludiendo
a ETA.
Arnaldo Otegi, portavoz del ilegalizado partido radical nacionalista vasco
Batasuna, brazo político de ETA, rechazó que el grupo estuviera detrás de
los ataques.
"La izquierda abertzale no contempla ni como mera hipótesis que ETA esté
detrás del atentado de hoy en Madrid y lo queremos dejar absolutamente
claro. Ni por los objetivos ni por el modus operandi se puede afirmar hoy
que ETA esté detrás de lo que ha ocurrido en Madrid. Primera reflexión que
queremos dejar absolutamente clara", afirmó en una declaración leída.
Hace menos de dos semanas, la policía detuvo a dos sospechosos de pertenecer
a ETA, que se dirigían a Madrid en una camioneta con 500 kilos de
explosivos, por lo que las autoridades presumían que el grupo preparaba un
gran atentado en la capital.
Asimismo, en octubre, dos grabaciones atribuidas a Osama bin Laden, líder de
la red islámica Al Qaeda, indicaron que el grupo tiene "el derecho de
responder en el lugar y momento adecuado" contra los países que tengan
fuerzas militares en Irak. España es una de las naciones que tiene
destacados soldados en ese país.
De confirmarse la autoría de ETA, se trataría del atentado más sangriento
jamás cometido por el grupo, desplazando al perpetrado en el centro
comercial Hipercor de Barcelona el 19 de junio de 1987, que causó 21 muertos
y 45 heridos.
ETA ha matado a unas 850 personas desde que en 1968 decidió empuñar las
armas para luchar por la independencia del País Vasco y ha tenido una
presencia amenazadora en la campaña electoral española.
Historias humanas de la tragedia
“Ví un bebé hecho pedazos”
"Vi un bebé hecho pedazos", dijo con la voz quebrada Ana María, pasajera de
un tren que el jueves fue víctima de uno de los atentados en Madrid. Las
explosiones que estremecieron a la capital española en la hora de mayor
tráfico de la mañana dejaron charcos de sangre y restos humanos dispersos en
una amplia zona alrededor de las vías, en un escenario que recuerda un campo
de batalla.
“Hay sangre por todas partes”
Enrique Sánchez, que durante 20 años ha trabajado en el servicio de
ambulancias, nunca vio nada igual.
"Hay todo tipo de heridas faciales, amputaciones, huesos rotos", dijo. "Hay
sangre en todas partes, tanta sangre..." Sánchez fue uno de los primeros en
llegar a la estación ferroviaria de Atocha para ayudar a los heridos de los
trenes que quedaron destrozados como latas de conserva abiertas.
“Es como una zona de guerra”
"Es como una zona de guerra. Es tan salvaje que no se puede describir,
Madrid está totalmente paralizada, es un caos total, es horrible", dijo
llorando Carmen Pérez, una abogada de unos 40 años.
La gente corrió a ayudar a los heridos. Muchos lloraban al escuchar las
historias de los cuerpos hechos pedazos. "Rece", le dijo Sánchez a uno de
los transeúntes en medio de un grupo contenido por la Policía.
“Había muchos gritos”
Azucena Sánchez, quien trabaja para los servicios de limpieza en la estación
de Atocha, relató que escuchó tres explosiones con escasos minutos de
diferencia. Luego sobrevino la desesperación. Santiago Feia Pérez, un médico
de los servicios de emergencia, le dijo a la estación radial portuguesa TSF:
"Había muchos gritos y heridos sangrando. Los cuerpos estaban todos
destruidos, con cadáveres sin cabezas".
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