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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 12, Marzo de 2004

../20040312/images/es4.jpgMarcos Malavia / Director de la Escuela Nacional de Teatro «Es un paso histórico para el teatro»


Optimista. Malavia se muestra seguro del éxito de la Escuela de Teatro.


José Andrés Sánchez

 Es el responsable de la primera Escuela de Teatro, que inaugura sus actividades a partir del 15 de marzo. El director, actor y escritor radicado en Francia se encuentra en Santa Cruz para supervisar los detalles de la apertura. Habla sobre la importancia del proyecto, el futuro y los métodos de enseñanza

- A modo personal, ¿cuál es la importancia del proyecto?
- Abrir la primera Escuela Nacional de Teatro es un paso histórico en el ámbito. Ahora lo importante es construir el alma de la escuela, porque se puede tener un edificio extraordinario, pero si no hay alma, se queda todo vacío. Éste es un esfuerzo de años de trabajo y nadie nos paga, pero eso no importa. Sólo me interesa que soy boliviano y en este país debe existir enseñanza teatral. Yo salí exiliado de Bolivia y para formarme tuve que ir a Europa, así que ésta es una forma personal de darle algo al país y a los artistas, para que no necesiten alejarse de su nación.
- ¿Hay examen de ingreso para los aspirantes a actores?
- Es necesario escoger a la gente que entra porque quiero que este trabajo tenga resultados de gran calidad. Lo que deseo es conocer las motivaciones de las personas. La primera promoción incluye actores que ya han hecho teatro, eso es interesante porque trabajaremos con personas con experiencia. De esta promoción algunos serán más adelante profesores. Ya para el segundo período realizaré un taller de inicio para principiantes y de allí escogeremos a los alumnos para el segundo año. Se realiza la selección porque la demanda es tan grande que los que entran son los que lo merecen. Así es en toda escuela de teatro. ¿Es una injusticia?, sí, pero ésta es la primera y la única escuela, así que debemos dar el ejemplo.
- ¿Quienes serán los profesores de teatro?
- Para el primer módulo tendremos profesores de España, pero al mismo tiempo estoy constituyendo un grupo de catedráticos bolivianos. Estarán Hugo Francisquini, Marta Monzón, César Brie y otros. Mi meta es también abrir esta escuela a esos profesionales que se formaron sobre las tablas y que tienen algo que enseñar, pero lo deben hacer con una perspectiva pedagógica. El problema es mostrarles cómo van a enseñar y en qué medida, ya que el aprendizaje de una escuela debe ser abierto, no como una compañía de teatro, que forma actores según sus necesidades.
- ¿La escuela ya posee convenios con otros centros de estudios extranjeros?
- Ya tenemos elaborado un proyecto de cooperación con la Real Escuela Superior de Arte Dramático de España. La Escuela Nacional de Teatro se beneficiará con el apoyo de especialistas y profesores españoles que impartirán algunos cursos de la malla curricular. Más adelante se verá la posibilidad de realizar intercambios de alumnos. Este es un acuerdo importante porque le otorga espacio internacional a la escuela, ya que ahora tendrá un puente hacia Europa. Tambien habrá acuerdos con otras instituciones francesas.
- ¿Cómo elaboró la malla curricular?
- La elaboré sobre la base de los programas europeos y además he corregido algunos errores. El motor de esta malla es que aquí, en Bolivia, es necesario formar actores multidisciplinarios. No quiero que sean estrellas. Bolivia no necesita eso, sino artistas-artesanos que sean capaces de hacer vivir el teatro en la calle, en cualquier rincón o en una iglesia. Tendrán una enseñanza amplia para asumir el teatro en cualquier circunstancia. Éste no es el ambiente europeo, donde el actor se forma en su campo y en las salas hay técnicos especializados. Aquí, el actor debe saber utilizar un proyector, leer un texto, construirlo, conocer dramaturgia y otras nociones de técnicas que le permitan enfrentarse al campo en general.
Hay dos reglas mayores: la ética y la técnica. La primera en el sentido de que el actor debe saber que el ensayo comienza a las nueve y no más tardecito, que el público merece un profundo respeto, que el texto es importante. Eso parece simple, pero es fundamental. Luego está el trabajo técnico y riguroso: la voz, los movimientos, las capacidades corporales.
- ¿Qué método de evaluación utilizarán en la escuela?
- En función de lo anterior, será un método objetivo. Si el alumno no asiste a los cursos, simplemente se lo expulsa. En lo técnico, se hará una evaluacion conjunta con los profesores. Sé que hay que darle tiempo al actor, ya que a veces se revela seis meses después del trabajo.
- ¿Seguirá algún método de enseñanza específico?
- Ninguno. Cada época tiene su método, pero lo importante es dar la posibilidad a los alumnos de que se enfrenten a diferentes maneras de ver el teatro. A muchos les gusta la técnica de Stanivslavsky, pero desde España nos enseñaron el teatro clásico. Eso es lo que me interesa: no hacer una capilla, sino ofrecer un abanico, un arco iris de matices. Así, el alumno escogerá su camino. Vamos a trabajar el teatro clásico, el contemporáneo, el shakesperiano y otros estilos. Cada módulo abarca un género teatral. Esa es una característica importante para que el alumno tenga una visión completa de su arte, desde la comedia griega hasta las últimas tendencias.
- Según la carga horaria (clases sólo en las mañanas) los actores también podrán trabajar en sus proyectos personales.
- Así aprenderán a diversificar su tiempo, como sucede en Chile. ¿Por qué no telenovelas? La vitalidad del teatro chileno se mantiene gracias a la industria de la telenovela. En ese país, todos los actores hacen telenovelas, pero allá el sindicato prohíbe que los rodajes pasen de las 17:00, para que todos puedan luego hacer teatro. Allá los actores dicen: me gano el pan y también hago arte.
- ¿De qué depende el éxito de la escuela?
- El hecho de que la estemos inaugurando ya es un éxito. Sobre todo, depende de la continuidad de este movimiento. El Estado y la Alcaldía deben tomar cierta responsabilidad con este emprendimiento, porque el aporte que le damos a Santa Cruz, al dotarla de la primera Escuela de Teatro en el contexto internacional, es importante para la imagen de la ciudad, para su juventud. El Estado debe acompañar esta iniciativa para que de aquí a tres años sea más grande y no desaparezca. Ahora hemos hecho el trabajo más difícil: sembrar, pero las autoridades tienen que acompañarnos para que esto florezca.

Perfil

Un hombres dedicado a las tablas

El actor, director y escritor Marcos Malavia nació en el pueblo de Huanuni, en el departamento de Oruro hace 42 años. Luego de pasar gran parte de su infancia y juventud en Oruro, La Paz y Santa Cruz, se vio obligado, a la edad de 19 años, a salir exiliado del país en 1980, cuando Bolivia vivía el gobierno dictatorial de Luis García Meza. “Era necesario hacer teatro de protesta porque la injusticia era demasiado grande. No podíamos permanecer indiferentes”, explicó. En Europa inició una experiencia “bien mal”, como él la define, ya que a pesar de perder el contacto directo con sus raíces, encontró la posibilidad de crecer como actor.
En París estudió con el conocido director Marcel Marceau y egresó diplomado de su escuela. Ha trabajado con otros directores como Alfredo Arias. Desde el 90 dirige la compañía Sourous junto a Muriel Roland y ha creado un festival anual en París llamado Actores en acto.

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