La ‘Caja de Agua’
Santiago Paniagua Baigorria
El agua, ese líquido elemento incoloro, inodoro e insípido constituido por la
combinación de un volumen de oxígeno y dos de hidrógeno, es indispensable para
la vida. Es un bien de derecho natural, razón por la cual no debiera ser motivo
de tráfico ni negocio.
La provisión de agua en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, desde su fundación
el 26 de Febrero de 1561 hasta el inicio de su evolución, comienza el año 1900
cuando llegan las primeras cañerías de fierro fundido procedentes de Alemania.
La gente para abastecerse, construía canaletas de calamina a lo largo de los
aleros de las casas y de esa manera captaba el agua para almacenarla en
depósitos o ‘aljibes’. A esta agua se la llamaba ‘agua de lluvia’, ‘agua de
gotera’ o ‘agua dulce’ muy apetecida en el consumo doméstico por ser fresca y
potable… Las hormas, construidas de barro cocido y enterradas hasta la mitad en
la tierra, fueron depósitos de agua. Los pozos cilíndricos o ‘norias’ de poca
profundidad, tenían el mismo fin. Los ‘pauros’ o pequeños manantiales cerca de
los ríos en zonas bajas, igualmente servían para el almacenamiento de agua.
El consumo de agua fue gratuito y nadie era privado de este servicio. Existía la
solidaridad y ayuda mutua entre vecinos (filosofía del cooperativismo), no como
ahora que Saguapac en vez de ayudar a su cooperado (socio), lo hunde cortándole
el servicio que para reinstalarlo, le vuelve a cobrar. Negocio neto.
En los albores del año 1900, se inician los estudios para la provisión de agua
para la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Se construyó el primer sistema de
captación que consistió en una toma del río Piraí cerca a La Guardia. Se
impulsaba mediante una bomba hasta la ‘Caja de Agua’ construida en la
intersección de las calles Vallegrande y Mercado.
Desde dicho lugar se distribuyó en cañerías de fierro fundido desde 1925 a 1956
para concluir en el advenimiento de la Cooperativa de Servicios Públicos Santa
Cruz Ltda. (Saguapac) el 17 de Julio de 1973, lo que decretó la muerte civil de
los antiguos métodos de captación y distribución de agua para el consumo.
La ciudad de Santa Cruz de la Sierra, “la amable ciudad vieja”, como la llamara
su más destacado poeta don Raúl Otero Reiche, nunca olvidará a sus legendarios
sistemas de captación de agua potable como el aljibe, la noria, la horma, el
paúro y la ‘Caja de Agua’ porque son parte de su historia, costumbres y
tradiciones.
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