Haití: nuevo presidente llama a la reconciliación
Autoridad. Alexandre fue posesionado ayer como el nuevo presidente haitiano
EFE. Puerto Príncipe
Posesión. Boniface Alexandre asumió ayer oficialmente al cargo, en una
ceremonia encabezada por
los siete miembros del Consejo de Sabios. Aristide insiste en que fue derrocado
y convoca a la resistencia
El designado presidente haitiano y titular de la Corte Suprema de Justicia,
Boniface Alexandre, condenó la violencia del domingo y pidió a la policía que
asuma sus responsabilidades.
Alexandre, que fue designado presidente provisional de Haití el pasado 29 de
febrero, tras abandonar Aristide el poder y el país, hizo un llamamiento a la
reconciliación y prometió elecciones libres, aunque no fijó plazos.
En la toma de posesión estuvieron los siete miembros del llamado Consejo de
Sabios, que este martes, nombrarán un nuevo primer ministro en sustitución de
Yvon Neptune, último vestigio del régimen de Aristide en el gobierno.
El nuevo presidente instó a todos los rebeldes, y en especial a los partidarios
radicales de Aristide (cheméres), a “deponer las armas”.
Con él coincidieron otros líderes políticos, como el dirigente del Congreso
Nacional de los Movimientos Democráticos Victor Benoit, quien calificó de
“inadmisible” la intervención de grupos armados.
“Los partidarios de Lavalas sembraron el terror”, agregó Benoit, que exigió que
entreguen sus armas, empezando por los “de las bandas Lavalas”, que han actuado
impunemente en los últimos meses contra los manifestantes antigubernamentales.
Evans Paul, líder de la Confederación Unidad Democrática, afirmó: “pensaba que
Lavalas iba a ser una oposición democrática, pero sigue atada a sus armas”.
El industrial Charles Henry Baker, miembro del Grupo 184, atribuyó la
responsabilidad de la violencia a Neptune, y afirmó que “hay que arrestarlo”,
tal y como pedían ayer los manifestantes, que exigieron el procesamiento de
funcionarios del gobierno y dirigentes de Lavalas.
Guy Philippe, cabecilla rebelde que forzó la salida de Aristide, amenazó ayer
con retomar las armas para proteger a la población si nadie puede garantizar la
seguridad.
Philippe, que ayer calificó de “vagabundería” (cobardía) la agresión, llamó a
los miembros del Frente de Resistencia para la Liberación y la Reconstrucción de
Haití a “movilizarse de nuevo, en espera de recibir órdenes”.
Criticó también el comportamiento de las fuerzas internacionales, diciendo que
“si hubiera habido voluntad de proteger a la población” los sucesos del domingo
no se habrían producido, y afirmó que “la estructura represiva de Lavalas sigue
existiendo”.
Francia, país que llevó hace una semana tropas a Haití, condenó con “la máxima
firmeza” los “actos criminales” perpetrados en Puerto Príncipe, y el portavoz
del Ministerio de Exteriores, Hervé Ladsous, llamó al ‘desarme inmediato de los
elementos incontrolados’.
Mientras, Aristide, quien el pasado día 29 renunció y salió al exilio en
circunstancias aún no esclarecidas, afirmó ayer en Bangui que continúa siendo el
líder haitiano, acusó a EEUU de haberlo secuestrado e instó a la población a la
“resistencia” ante la “ocupación inaceptable”.
“Continúo siendo el presidente electo y en nombre de quienes me eligieron ruego
la restauración del orden constitucional en Haití”, dijo en su primera aparición
pública en la capital de la República Centroafricana, cuyo gobierno lo acogió el
pasado lunes.
“Fue un secuestro político”, subrayó Aristide flanqueado por su esposa Mildred,
y el ministro centroafricano de Exteriores, Charles Wenezoui.
Reiteró que su renuncia fue forzada por Estados Unidos con la complicidad de
Francia, la antigua potencia colonial de Haití, y que ello equivalió a un “golpe
de Estado” contra su gobierno.
La Unión Africana (antigua OUA) expresó ayer en su sede de Adis Abeba que la
salida de Aristide fue “inconstitucional” e instó a los países africanos a
otorgarle asilo político definitivo.
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