Santa Cruz agredida por sus habitantes
Círculo. Vendedores en lugares prohibidos, compradores que lo fomentan y autoridades que permiten el desorden
Freddy Lacio F.
Los cruceños están perdiendo la conciencia ciudadana. Representantes de
varias instituciones coinciden en que el mal comportamiento de los habitantes de
la ciudad se transforma en transgresiones permanentes a las reglas elementales
de la convivencia urbana.
La realidad es evidente. Tanto en el centro de la ciudad como en los barrios de
la periferia se encuentran muestras del fenómeno: personas que arrojan basura en
la calle y a los canales de drenajes, vehículos estacionados en doble fila,
locales con las puertas abiertas fuera de los horarios establecidos para la
atención, paredes de edificios públicos y privados pintarrajeadas, etc.
"Es que hay muy poca cultura urbana en el cruceño actual, y la que queda se está
perdiendo", sostiene Isabella Prado, psicóloga social y directora del programa
de Formación Ciudadana del Centro de Estudios para el Desarrollo Urbano y
Regional (Cedure).
En su opinión, el problema está relacionado con el carácter del habitante de
esta tierra, "que no está acostumbrado a que le digan qué hacer".
“Muchos cruceños se olvidan de la existencia del otro, y las normas no se
hicieron para fastidiar, sino para permitir la convivencia entre personas”,
sostuvo Prado.
Por su parte, el jefe de la carrera de Sociología de la Uagrm, José Luis Romero,
atribuye el problema de ese comportamiento ciudadano a la falta de
identificación de los vecinos con Santa Cruz.
“Se pasó de una simple aldea a la ciudad más poblada del país, pero este proceso
de desarrollo físico no fue acompañado con el desarrollo de valores humanos y
sociales”, adujo.
Esto motivó, según Romero, que los migrantes no se sientan como parte de una
ciudad que los agrede con las discusiones como quién es camba y quién es colla.
El presidente de la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve),
Rodolfo Landívar, tiene otra versión; para él, instituciones como la Alcaldía
son, en gran parte, responsables de la inconducta de los cruceños. “Se puede
sancionar a los infractores, pero también se deben dar las condiciones para
guardar las normas. Todos deben ser medidos con la misma vara. Cuando se actúa
con equidad, nadie se puede quejar”, dijo.
Juan Carlos Rodríguez, director municipal de Industria y Comercio, maneja el
concepto de responsabilidad ciudadana. “Si cumplimos nuestra obligación como
ciudadano, podemos lograr grandes avances para Santa Cruz”, señaló el
funcionario municipal.
Hace falta más educación y sanciones
En criterio de la psicóloga social Isabella Prado, la educación es primordial
para cambiar los hábitos erróneos, pero las sanciones también juegan un papel
muy importante para evitar la repetición de las transgresiones urbanas.
“Si una persona sólo es advertida para que no estacione su vehículo sobre las
‘cebras’ peatonales, puede restar importancia al tema. Pero si recibe una multa,
y si reincide recibe una sanción económica más fuerte, con seguridad que lo
pensará más de una vez antes de volver a hacerlo”, dijo.
El oficial mayor de Coordinación de la Alcaldía, Hugo Siles, cree que ni la
educación ciudadana ni las sanciones bastan por sí solas para frenar este
problema; la solución pasa por una mezcla de ambas. “Es importante que la gente
se sienta dueña de la ciudad”.
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