De 60 clínicas sólo 15 tienen resolución del
Servicio Departamental de Salud (Sedes) dependiente de la Prefectura para
prestar asistencia médica, el resto no posee y, en casos excepcionales, está
vencido. Así lo comprobó EL DEBER en un recorrido que realizó en diferentes
zonas de la ciudad.
No existen estadísticas oficiales sobre la cantidad de establecimientos de
salud privados que funcionan en la capital cruceña. El Sedes cuenta con un
registro de 45, incluyendo clínicas especializadas de adelgazamiento, de
várices, de corazón y oftalmología; sin embargo, cree que existen muchas más
por lo que ha instruido encarar un censo para saber en forma precisa y poder
realizar un control más eficiente.
“No tenemos certeza, no podemos garantizar; teóricamente sí están
autorizadas, pero no sabemos si en realidad tienen resolución” afirmó Dolly
Montaño, coordinadora de clínicas y hospitales del Sedes.
La falta de fiscalización, que se evidenció después de dos casos de
negligencia ocurridos en Santa Cruz en los últimos meses provocó que las
autoridades admitan que el control de los establecimiento privados ‘fue un
caos’.
“Antes de que el propietario de la clínica pague su arancel por apertura, se
negociaba por debajo de cuerda. La autorización de clínicas era una mina de
oro, aunque esto no se puede probar”, precisó Montaño.
Por lo menos, públicamente se conocen seis casos de supuesta negligencia
médica ocurridas en clínicas, y en cinco de ellas con consecuencias fatales.
Temor en algunos casos, y en otros molestia, fue lo que se pudo percibir
durante las visitas realizadas. “En este momento me encuentro reuniendo los
requisitos exigidos por el Sedes para presentarlos y solicitar la
autorización”, indicó Nicolás Tejerina, director de una clínica, a tiempo de
justificar que esta situación se debe al cambio de director de la
institución.
Similar criterio manifestó Emil Saavedra, propietario de otra clínica,
argumentando que hace cuatro años tenía, pero que ésta fue entregada a un
abogado para realizar un trámite personal y no lo pudo recuperar.
Algunos propietarios justificaron la ilegalidad de sus clínicas, indicando
que no funcionan de forma permanente, y que tampoco el Sedes les ha exigido
poner en orden sus documentos.
A su vez Adolfo Tórrez, propietario de la clínica Tórrez, dijo que el seguro
del Sumi y los centros de Pro Salud, les ha quitado pacientes y que a duras
penas mantiene su clínica.
Pero no sólo existe falencia en cuanto al funcionamiento, sino también de
equipamiento y personal.
Según el Reglamento de establecimientos de salud privados, en el artículo 3
(de la construcción de establecimientos privados) dice que: “Para la
modernización o ampliación de establecimientos de salud privados, así como
para la adaptación o instalación en locales o edificaciones, construidas
para otros fines, se requiere la autorización del Ministerio de Previsión
Social y Salud Pública...”
En el recorrido que hizo EL DEBER se constató que la mayoría de estas
instituciones privadas son casas pequeñas que han sido adaptadas para ese
fin, y que un buen número adecuó la cocina para instalar allí el quirófano.
Al margen de las que están ubicadas en el centro de la ciudad, el resto no
cuenta con terapia intermedia ni intensiva. Los directores justifican que
las operaciones que practican son medianas y con anestesia local. Aunque el
cirujano Selim Madde asegura que por más chica que sea la operación los
quirófanos deben tener todos los equipos mínimos necesarios para enfrentar
posibles complicaciones.
Un buen número de propietarios admitió que sólo trabaja con auxiliares de
enfermería y no con licenciadas debido al salario, otros recién han
contratado o están buscando.
Respecto a los galenos se pudo observar que hay clínicas en que el médico
general hace las veces de pediatra y ginecólogo, mientras que las auxiliares
hacen de secretarias, atienden al paciente y limpian los ambientes.
Sin embargo, no todas presentan deficiencias, y al contrario poseen equipos,
personal e infraestructura mínima requerida para una asistencia médica
segura. Algunas de ellas (siete) se encuentran afiliadas a la Asociación de
Clínicas Privadas (Adeclip), institución presidida por Jorge Foianini,
Carmelo Rodríguez y Esteban Jáuregui, que actualmente se encuentran
gestionando la personería jurídica.
El cierre parece la última
medida
Según el viceministro de Salud, Erwin Saucedo, las
instituciones privadas que no cumplan con los requisitos exigidos para su
funcionamiento deberían ser clausuradas de inmediato.
“Las clínicas clandestinas están imposibilitadas, es una situación de
desastre”aseveró, luego de enterarse que en Santa Cruz existen alrededor de
45 en esa situación y que no están registradas en el Sedes.
Sin embargo, Fernando Gil, director del Servicio Departamental de Salud,
Sedes, explica que quienes dan la orden de cierre son ellos, por ser las
autoridades inmediatas y lo que hacen es dar un periodo de días para que la
institución privada regularice sus documentos, su personal, la
infraestructura y equipamiento, y si en el tiempo estimado no cumplen con
los requerimientos se las clausura. Añadió que categorizarán y registrarán
todos los centros privados y públicos.
El viceministro y el director coinciden en decir que las medidas que el
gobierno está tomando son de ajustar los reglamentos y normas establecidas,
donde incluye seguimiento, control, supervisión y dirección de las mismas.
Criticó a las anteriores gestiones por haber mezclado intereses políticos y
dejar a un lado temas importantes como éste en cuestión.
Con respecto a los recursos económicos destinados a la salud, señaló que si
bien no son los suficientes, tiene certeza que con el recurso humano
adecuado y capacitado la situación mejoraría.
Por su parte Carlos Oropeza, jefe de la unidad de planificación del Sedes,
señaló que la autorización de funcionamiento es en base al Código de Salud y
los requisitos exigidos por el Sedes y, además que es en forma temporal por
lo que debe ser renovada anualmente.
En relación a que si las clínicas están acreditadas, dijo que se tiene
previsto ejecutar este proceso en los próximos meses, tanto en el área
urbana como rural, ya que la comisión de acreditación acaba de concluir los
manuales para establecimientos públicos y privados de los tres niveles.
En los ‘centros de salud’,
además de parto, operan
Además de clínicas clandestinas, EL
DEBER encontró centros médicos que tampoco cumplen con los requisitos
correspondientes, y no hacen caso a las normas vigentes para su
funcionamiento.
Teresa Flores, coordinadora de redes urbanas del Sedes, explicó que la
función que deben cumplir todos los centros de salud privados y públicos es
de asistencia curativa.
“La diferencia entre una clínica y un centro de salud de primer nivel, como
lo llamamos, es que no se hacen internaciones, solamente atienden partos
normales, colocan sueros e inyecciones, medican vía oral y brindan
consultas. En cambio en las clínicas se hacen cirugías grandes y cuentan con
los equipos necesarios” aclaró.
Sin embargo, se pudo evidenciar que algunos de los que están registrados en
el Sedes como centros médicos hacen intervenciones quirúrgicas como si
fueran clínicas.
Flores indica que esto va en contra de todas las normas vigentes, porque se
pone en riesgo la vida de las personas y si en su lista están registrados
como centros es por evadir los impuestos, porque pagan menos.
“Es probable que existan estas anomalías. Por ahora solamente están
inspeccionando clínicas, pero lo mismo haremos con todos los centros de
salud. Lamentablemente en otras gestiones se hizo muy poco, sostuvo,
Con respecto a los cobros por venta de servicio que se realizan en los
centros médicos privados y clínicas, Carlos Oropeza, jefe de la unidad de
planificación del Sedes, dijo que “los honorarios y los aranceles
profesionales (médicos) están estipulados por el Colegio Médico a través de
una escala, mientras que los costos de internación y otros servicios lo
deciden los mismos propietarios de los centros o clínicas.
Algunos
equipos de quirófano
Oxímetro de pulso
Este aparato permite medir la concentración de oxígeno en la sangre; es
decir, si los pulmones del paciente están captando la cantidad suficiente
durante y después de la intervención quirúrgica.
Monitor cardiaco
Este equipo es para controlar el funcionamiento del corazón a través del
electrocardiográma, frecuencia cardiaca, presión arterial máxima y presión
arterial mínima.
Desfibrilador
Es usado en caso de que el paciente sufra un paro cardiaco durante la
intervención quirúrgica; ya que se usa para reanimar la función cardiaca a
través del estímulo eléctrico.
Drogas necesarias
Una gama de fármacos bien identificados para todas las emergencias si
las hubiera, ejemplo shock alérgico, taquicardia, bradicardia (latido lento
del corazón) y arritmia cardiaca, entre otros.
Equipo anestésico
La máquina de anestesia general, debe contar con sondas endotraqueales de
diferentes números, laringoscopio y otros. Además de los medicamentos
anestésicos.
Electrobisturí
Es un aparato cuya función es realizar cortes intraoperatorios y con
hemostasia simultánea (que corta y coagula), tiene que tener ciertas
cualidades; mientras más caro más sofisticado.
Fuente:
Dr. Selim Madde
Jorge Foianini | Presidente de la Asociación de
Clínicas Privadas (Adeclip)
Seguridad es el principio de
la salud
La Asociación de Clínicas Privadas (Adeclip) no puede
establecer reglas de prácticas o normas de funcionamiento eso lo hace el
Ministerio de Salud a través del Sedes, lo que estamos haciendo al unirnos
como clínicas es intercambiar principios para elevar el nivel de seguridad y
atención a la población; por ejemplo, cómo tiene que estar montada la
emergencia, qué entrenamiento debe tener el personal, tipo de equipamiento,
protocolos para la recuperación postoperatorio. Tenemos protocolo que
estamos intentando aplicar en las instituciones privadas y lo ponemos a
disposición de los establecimientos públicos que lo deseen. El organismo
matriz y regulador que tiene que supervisar que los centros de salud cumplan
con los requisitos es el Sedes y eso lo venimos pidiendo hace años. El único
requisito para ingresar a Adeclip es haber sido autorizado por el Sedes, es
decir, poseer resolución de autorización de funcionamiento.
Respecto a las clínicas creo que cumplen una función primordial porque la
capacidad del Estado no es suficiente para atender la demanda o necesidad de
la población, en segundo lugar como toda institución de servicio tiene que
ser manejada con un reglamento, inspecciones periódicas y, tercero, las
clínicas no reciben un trato que les permita mejorar su equipamiento, ya que
estamos penalizado con un sistema impositivo en un país que no produce
equipos médicos. También nos vemos afectados en el costo de servicios
básicos, por ejemplo la CRE aplica una tarifa a las clínicas como servicio
comercial, cuando prestamos un bien social, tanto la carga impositiva por
importar equipos como el costo de servicios incide en el costo al paciente.
Pretendemos intercambiar experiencia y cooperar en el intercambio de
tecnología y tratar de normar los servicios de emergencia y terapia
intensiva. Es momento de hacer un paréntesis y de aquí en adelante exigir
que las cosas se hagan de forma apropiada. Se necesita determinar la
capacidad de atención, es decir que las clínicas reúnan las condiciones de
acuerdo al tipo de permiso que se les otorgue.