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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 07, Marzo de 2004

Santiago de Chiquitos

Apartado de todo y a un paso del paraíso

Turismo. Santiago de Chiquitos es el nuevo destino para quienes buscan paz y tranquilidad. Clima ideal y múltiples atractivos son los encantos


Juan Carlos Rivero

Aaah, nada mejor que desconectarse del mundanal ruido, y en pocos lugares se puede conseguirlo tan a plenitud como en Santiago de Chiquitos. En este pueblito, apartado del resto del mundo, la vida transcurre a otro ritmo gracias a la generosidad de la naturaleza: clima templado, serranías, vegetación exuberante, aguas termales, ríos, caídas de agua, pinturas rupestres, aventuras y noches agradables como para lograr un sueño reparador.
Seducidos por este edén y conducidos por Alcornoke Tours, un grupo compuesto por 28 personas decidió escaparse de la farándula carnavalera y refugiarse en Santiago de Chiquitos, pueblo ubicado a 464 kilómetros al Este de Santa Cruz.

El bocinazo del tren marcó, con puntualidad inglesa, la partida de la terminal bimodal. Las nueve horas del viaje hasta Roboré se hicieron más llevaderas gracias al servicio de comidas de a bordo y porque las confortables temperaturas de la noche permitían al pasajero conciliar el sueño, mecido por el vaivén de los vagones.
En la estación de Roboré tomamos un bus para cubrir los 22 kilómetros que nos separaban hasta Santiago de Chiquitos. Atrás quedó el bullicio del pueblo alborotado por la llegada del tren y, mientras trepábamos por las colinas, nos contagiamos de inmediato de la paz y tranquilidad que emanaba del paisaje ondulado.
Al amanecer, ni siquiera el cansancio del viaje pudo abstraernos del paraíso santiagueño. Era una fresca mañana de cielos despejados. Los rayos del sol comenzaban a ingresar por las puertas y ventanas abiertas de par en par entibiando las gruesas paredes de adobe de las casitas del pueblo.

Panorama. Luego de escalar las serranías, el valle de Tucavaca aparece a nuestros pies hasta perderse en el horizonte. Mil bondades resultan de la diferencia de altura entre Santiago y sus alrededores

Uno levantaba la vista y descubría cómo los alrededores comenzaban a teñirse de verde empezando a tres cuadras de la plaza y rematando en las serranías que custodian este paraíso.
Quienes apuestan por el ecoturismo en esta región, saben que Santiago de Chiquitos, además de acogedor, es el centro natural de una serie de actividades para el espíritu aventurero.
En cinco minutos del centro, por ejemplo, llegamos a una hacienda cuyo establo termina abruptamente en una especie de abismo a cuyos pies -cientos de metros más abajo- nace el valle de Tucavaca que se extiende hasta perderse en el horizonte.

Dimos media vuelta y frente a la hacienda comenzamos a escalar las serranías que custodian el pueblo. La caminata empezó en medio de un bosque espeso que se va raleando a medida que se gana altura. Árboles robustos ceden su lugar a formaciones rocosas que parecen desafiar a la fuerza de la gravedad. Son esculturas verticales labradas por la mano del tiempo y dispersas en la pampa como si se tratara de un salón de arte.

Qué sería de un paseo si no hubiera agua. Cerca de Santiago las hay para todos los gustos: aguas calientes, tibias y frías; en lechos de arena y de roca. El segundo día del programa fuimos a un lugar denominado Mercedes, a unos 20 minutos del pueblo. Los vehículos llegaron hasta cierto punto y fue necesario caminar una media hora hasta llegar al río. Mas no fue una caminata cualquiera. El camino está alfombrado de gigantescas formaciones rocosas y plantas que brotan de la tierra fértil sedimentaria. La acción de los vientos y de las aguas, a través de miles de años, ha logrado esculpir formas exquisitas de tal diversidad que la gente se las ingenia para encontrarles un parecido: Por aquí una tortuga, más allá un búho, y, cerca de la copa pétrea, un rostro cachetón.

Cosmético. La damas rejuvenecen con la arcilla del río Aguas Calientes

No fue fácil para nuestro grupo culminar esta caminata. Gruesas gotas de sudor surcaban la frente de un camarógrafo de TV que cargaba con su equipo de trabajo, de algunos padres que llevaban hijos pequeños y de algunas señoras que lucían sandalias de taco. Pero al final, la recompensa fue grande pues nos esperaba un río de límpidas aguas donde todo mundo se dio un chapuzón.
Las mismas formaciones rocosas, esta vez convertidas en lecho de río, ofrecen al turista la posibilidad de nadar en piscinas naturales o sentarse a refrescar en pozas más pequeñas o dejar que una caída de agua libere de tensión los hombros.

El siguiente día de excursión nos deparó una experiencia sorprendente: los hervores del río Aguas Calientes.
Metido en el río con el agua hasta debajo de la rodilla, uno ya puede sentir el cosquilleo del hervor, y cuando uno pisa en lo que parece ser una emanación de agua y arena, el cuerpo se hunde hasta por encima de la cintura. Al principio uno piensa: ¡arenas movedizas!, pero luego cesa el hundimiento y empieza a funcionar un hidromasaje de lujo, con arena limpia y agua burbujeante.

Cultura. El carnaval de Santiago exalta el espíritu festivo de su gente.

Río abajo, las aguas ya se van enfriando y el turista hasta se da el lujo de elegir el lugar con la temperatura de su agrado. Fue así que llegamos a El Burriño, un tramo donde el río corre sin prisa formando una tibia poza, ideal para nadar y pasar el día entero. En una de sus orillas existe un barro arcilloso que, aplicado al rostro, libra la piel de impurezas. A falta de estudios científicos que respalden estas bondades, la piel se siente tersa y suave luego de quitarse el barro. Al menos así lo confirmaron las damas que fueron entrevistadas en medio del río por una periodista de televisión, todas ellas con sus caras embadurnadas con la pasta grisácea.

El último día de carnaval regresamos al pueblo, donde algunos santiagueños se guasqueaban simbólicamente castigando los 'excesos' de la fiesta, aunque el espíritu festivo era el mismo que cuando se inició la farándula en las mismas puertas de la iglesia misional. Los niños aún se agarraban a vejigazos pero sin recurrir a tintas ni porquerías que pudieran causar daños a las personas o a las fachadas de las casas.
El crepúsculo invitaba a los vecinos a sentarse en los banquillos que adornan los aleros de las casas para entablar una animada tertulia con los visitantes. Así terminamos nuestra estadía en Santiago de Chiquitos, respirando ese aire fraterno y recordando las aventuras vividas.

 

Bienvenida. La familia Whittaker en pleno recibió a nuestro grupo turístico, compuesto por 28 personas, para el desayuno campestre en
la Finca Panorama.

Se quedaron para siempre

La familia Whittaker no pasa dasapercibida en Santiago de Chiquitos: Milton, el padre, es alto y luce una barba tupida, y su esposa Katherine es rubia, al igual que sus cinco hijos. ¿Extranjeros? Ni soñarlo, nada podría ser tan santiagueño como la familia Whittaker.
Milton llegó a la zona hace más de 35 años desde Indiana, Estados Unidos, en circunstancia de la guerra de Vietnam. Su país estaba reclutando jóvenes para enviar los a la contienda, pero Milton se negó a ingresar al ejército aduciendo que aquello vulneraba sus principios morales y religiosos; a cambio, eligió la opción que le daba el gobierno de servir a su patria fuera de sus fronteras.
Así, Milton Whittaker llegó a Santiago de Chiquitos. Comenzó como profesor en el internado evangélico del pueblo enseñando inglés, francés y técnicas agropecuarias. Con el correr del tiempo, Milton se fue identificando con las aspiraciones regionales hasta convertirse en impulsor de la asociación local de ganaderos y en gestor del servicio de agua potable.
En este pedazo de paraíso escondido que es Santiago, Milton se encontró y se casó con Katherine, también oriunda de Indiana, con quien tuvo cinco gringuitos, todos ellos santiagueños.
Ahora la familia es un ícono del lugar, a tal punto que el paquete turístico comprende una ambrosía y desayuno campestre en la finca Panorama de los Whittaker. Esperan al turista con leche fresca, queso, yogures de guayaba, totaí, frambuesa y otras frutas, producidos y elaborados por ellos mismos.
Milton sintetiza el sentir de quienes visitan Santiago con estas palabras: "Esta zona aún no ha sido perturbada por grandes intereses económicos que afectan otras regiones turísticas".

Formas. La naturaleza esculpe con agua, viento y tiempo: Un rostro cachetón, un tronco y un búho

 

Alojamiento.

Hay posadas con baño y agua caliente. Un moderno hotel está por concluirse.
Educación.

El internado Jorge Haight marcó época. Ahora los ex alumnos apuntalan el turismo.
Comidas.

Hay agua potable. Abunda la carne pero escacean las frutas y verduras.
Eventos.

El Festival de Música Barroca llegará por primera vez este año.

 

ALIVIO. Las caminatas, además de entretenidas por sus vistas fabulosas, tuvieron una recompensa final: ríos y caídas de aguas cristalinas

 

Riquezas

Biodiversidad, única en el planeta
Se han identificado 823 especies de plantas y 931 especies de animales vertebrados. Algunas especies son endémicas, sólo se encuentran en esta región.

Chiquitanos y ayoreodes que aún perduran
La región chiquitana tiene gran valor étnico y cultural. Se mantienen los descendientes de numerosas etnias.

Bosques semihúmedos en estado casi virgen
Este bosque tropical, único en el mundo por su biodiversidad, ha sido muy poco estudiado. Se mantiene en buen estado.

La Misión que dará que hablar
La iglesia jesuítica misional luce la misma infraestructura que cuando fue construida, en 1754.

 

 

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