|
Raquel
Barahona
Se casó a los 15 años y adquirió el apellido Yépez durante 23 años de
matrimonio y a pesar de los cinco de divorcio, hay gente que aún la
llama Raquel de Yépez. “No volvería a usar un apellido prestado”,
afirma. |
Mimi
Ortiz
Después de 38 años de casada y 11 de viuda,
continúa hasta hoy con sus documentos como de Gasser. Confiesa que hasta
que no vuelva a ser de otra persona, seguirá usándolo. “No se olvide que
es toda una vida”, manifestó. |
Silvia
Novillo
Fue
Silvia Seng durante 24 años y si volviera a casarse confiesa que
adoptaría el nombre de su esposo, porque no tuvo ningún problema, sólo
que la gente nunca se olvidó del apellido, por sus hijos. |
Marlene
Flambury
Estuvo casada 28 años y el apellido
Escalante es parte de su vida. “Muchos pensaban que era el mío y hasta
ahora algunas personas siguen llamándome así”, cuenta. Después de 11
años de divorcio ya por una cuestión de costumbre, sigue teniendo la
misma firma. |
Carmiña
Fernández
La coordinadora de la revista Para Ellas de
EL DEBER es conocida como Carmiña Saldaña desde hace 26 años y mucha
gente pensaba que era su propio apellido. “La gente me conoce más por mi
nombre, sin apellido, lo complicado van a ser los papeleos”, afirma. |