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| EDITORIAL |
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 04, Marzo de 2004
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Prudencia en la información |
Se nos va la mano, con frecuencia, a la hora de suministrar la información
noticiosa. No nos excluimos de esta apreciación. Caemos en excesos que, aunque
no tan grandes y graves como los que se dan en otros medios, no dejan de ser
excesos.
El material noticioso que se ha venido suministrando en torno del atentado
criminal en que perdió la vida una funcionaria del Ministerio Público, corrobora
de manera plena los excesos en que incurren los medios, unos más que otros, y
siempre con consecuencias por demás negativas.
Atónitos seguíamos por uno de los canales de la televisión nacional la
información noticiosa relacionada con el arribo a Santa Cruz de la Sierra de un
numeroso contingente de investigadores norteamericanos con la misión, al
parecer, de poner en claro el doloroso crimen a que aludimos líneas arriba.
La llegada del contingente constituía, por supuesto, un hecho noticioso que no
podía ser pasado por alto teniendo en cuenta sobre todo el estado de conmoción
general en que se vive desde el despiadado asesinato. De modo que resultaba
prácticamente imposible bloquear y peor todavía esconder la noticia.
Pero lo que ya se salió de lo prudente fue la serie de detalles acerca de lo que
el contingente de investigadores se proponía hacer en las horas siguientes a su
arribo, el número y naturaleza de las personas involucradas en los operativos
planificados, con más una serie de escenas absurdas en que se mostraban
vehículos a todo correr, presuntamente desde el aeropuerto hasta alguna base de
operaciones montada para facilitar el trabajo de las investigaciones.
¿A qué santo tantas precisiones? ¿Son acaso un alarde de la técnica
periodística? ¿La imprudencia en el manejo de la información es el camino
adecuado para capturar lectores, auditores, público en general? En el caso que
nos ocupa, el imprudente despliegue tiene que haber constituido una voz de
alerta para los implicados en el crimen de la funcionaria del Ministerio
Público. Si hasta fueron anunciados, con imperdonable desparpajo, los operativos
que se proponían desarrollar los investigadores. Mejor preanunciada no podía
hallarse, naturalmente, una operación cuyo éxito, en gran medida, dependía por
el contrario de la reserva más estricta, única manera de sacar provecho del
factor sorpresa.
Atenta contra toda norma ética el imprudente manejo de la información, sobre
todo si se tiene presente que lo que se buscan son réditos, espacios
preferenciales, cosas materiales, en fin. No observar prudencia en casos tan
graves como el que venimos comentando es casi tanto como complicarse con el
crimen o con los criminales. Así de simple está la cosa.
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