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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 03, Marzo de 2004
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El lector tiene la palabra
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La empresa Sonilum y el concierto de Juanes
Juanes hizo bailar y llorar a sus fans, tituló la
nota publicada en la página A19 de la edición del pasado 16 de febrero, que el
gerente general de la empresa Sonilum, Abelardo Suárez, consideró injusta por
las críticas que se hicieron a la calidad del sonido en la presentación del
artista colombiano realizada en el estadio Juan Carlos Durán el 14 de febrero.
“Siendo que se trataba de un gran evento, todas las tareas a nuestro cargo
fueron desarrolladas con la debida anticipación, las mismas que, como es de
rigor, fueron sometidas a pruebas previas al concierto para garantizar la
calidad del mismo. Si algo no se ajustase a los objetivos técnicos exigidos por
el artista y la organización, se habría corregido en las pruebas en la tarde,
las cuales se realizaron con todo detalle y fueron a gusto del plantel técnico
del artista, quienes a partir de ese momento toman las riendas de los equipos
que nosotros instalamos”, argumenta Suárez y añade: “es posible que al reportero
no le hubiese gustado la ecualización, o la tonalidad, o el volumen, o el matiz
del sonido en algunos pasajes del concierto (aún siendo así, se debe informar
que el técnico directo del artista, que tiene en sus manos el manejo de todo el
sistema, no lo manejó adecuadamente o no fue del agrado del periodista), pero
eso no le da derecho a generar una corriente de descrédito en contra de nuestra
empresa”.
Al respecto, EL DEBER deja establecido que en la información objetada no se
aludió a la empresa y mucho menos puede tener algún interés en desprestigiarla.
La explicación la da el mismo lector Suárez, cuando señala que la
responsabilidad del manejo de los equipos corresponde al personal que trabaja
con Juanes.
Apoyo solidario
La Asociación de Mujeres Universitarias Profesionales expresa su sentimiento de consternación y asombro por el asesinato perpetrado en contra de la fiscal de materia Monica von Borries Orías.
En nuestros postulados defendemos los derechos de la mujer profesional, por lo que solicitamos a las autoridades pertinentes una investigación exhaustiva para dar con los culpables, pidiendo además garantías y protección para los profesionales que en el cumplimiento de sus funciones arriesgan su integridad personal y su vida, así como también para la sociedad en general.
Al mismo tiempo, hacemos un llamado a la reflexión a todos aquellos individuos que enmarcan la solución de sus problemas con hechos de violencia, pidiéndoles que depongan esa actitud, camino totalmente equivocado que daña el sentimiento de la familia cruceña y boliviana, relegando así los valores morales, lo más preciado que sobre todas las cosas tiene nuestra nación.
Invocamos a todos los sectores y a cada uno de los habitantes de esta nación a construir un futuro mejor para nuestra sociedad en lugar de destruirla.
Marlene Arce Mercado
Presidenta de la Asociación de Mujeres Universitarias Profesionales
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Nuestro pobre Carnaval
Es una pena que nuestro Carnaval haya perdido totalmente su sentido turístico, pues de un tiempo a esta parte se ha convertido en un peligro para la ciudadanía, donde reina la destrucción y cada vez se pierde nuestra verdadera cultura.
Es una pena que los carnavaleros se dediquen a ensuciar las calles, paredes y fachadas de las viviendas del centro de la ciudad en nombre de la diversión.
Señores, la mala educación no es cultura. Una solución sería la de cancelar el Carnaval hasta que sepan comportarse como civilizados.
Rubén Paz/Santa Cruz
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¿Quién es responsable?
Es lamentable lo que sucedió con el joven que hizo los disparos al aire, aunque la Defensoría del Menor quiera minimizar los hechos, este muchacho cometió, tres faltas graves: Agresión a una autoridad, tenencia de arma y disparos frente a una multitud .
Quizas el policía lo libró de convertirse en un homicida, ¿acaso pensaba defenderse a balazos de otra comparsa?
¿Qué está pasando en nuestro país, que se venden las armas a los menores como si fueran dulces o chocolates?
No es el primer caso, hace poco, otros jóvenes armados con escopetas y toda clase de armas agredieron a otros en el río Piraí. Si no se puede sancionar a los menores, se lo debe hacer a los padres y a los que venden estas armas, porque uno no puede ir por ahí, caminar tranquilo que en el momento menos pensado puede recibir un balazo y no va saber de dónde ni quién lo hizo.
Estos menores ponen en riesgo la vida de otras personas e incluso la de ellos mismos.
Los padres de familia deben orientar y saber qué es lo que sus hijos hacen. Es mejor prevenir que después derramar lágrimas por la muerte de un ser querido, presten más atención a sus hijos.
Ellos son el futuro de nuestro país.
Virgina Shandler/Santa Cruz |
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