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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Martes 02, Marzo de 2004
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El club Enforma tenía habilitadas a sus
jugadoras
En la edición del pasado domingo 29,
página D2 de la sección deportiva, se publicó erróneamente que el club
Enforma no disputaría la primera fecha del torneo Apertura de fútbol
femenino debido a que no tenía habilitadas a sus jugadoras. Lo cierto es
que el club cumplió con esa formalidad, según lo demostró su secretaria
general, Sandra Antelo y no jugó la primera fecha porque tenían la
jornada libre, de acuerdo al sorteo. Se incurrió en el error debido a
que la información, obtenida de fuente oficial, no fue debidamente
contrastada. Es decir, se incumplió una norma básica del periodismo que
manda a verificar una noticia antes de publicarla.
Hace algún tiempo ya se había confrontado un problema similar y fue
tratado en este mismo espacio. En aquella oportunidad, el periodista
quiso justificar la falla atribuyéndola a la fuente, que también era
oficial, pero quedó claro que la responsabilidad de cuanto se edita en
el diario nunca podrá ser delegada a otras personas. Fue un rico debate
en la Redacción y la conclusión, que vale como moraleja, es que se debe
desconfiar de las fuentes, por más oficiales que sean, ya que pueden
estar escondidos intereses y desafectos detrás de una simple
declaración.
El lugar que conozco
Conozco un lugar donde desde que na ces, tienes que estar atento para que el médico o la enfermera no te ponga una sobredosis, después por un error humano bellamente llamado negligencia te hacen estirar la pata.
En ese lugar vas a la escuela como puedes, donde aman la naturaleza tanto así que te hacen pasar clases debajo de un árbol, sentado en un ladrillo y rodeado de sapos y mosquitos. Donde si robas una gallina para comer te mandan preso toda tu vida, pero si traes puesta una corbata y le robaste millones al país, te nombran ‘preso honoris causa’ y te dan horarios y guardias para que no te moleste nadie. ¿Qué te parece?
Allí también puedes prender tu televisor y ver un montón de noticieros mostrando la misma noticia durante una hora, acosando a los personajes, buscando en la intimidad de los protagonistas, qué comen, qué beben; con sed de sangre, pelea, muerte, por la famosa "primicia".
Salen primero, informan primero la crueldad y tristeza de la vida, “imperdible señores, de principio a fin”. En ese sitio por desgracia no dejan a los justos hacer su trabajo y meter presos a las personas corruptas, porque si no lo hacen volar por el aire. ¡Que Dios se apiade de Santa Cruz!
Paola Justiniano /Santa Cruz
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¿Quién los crucificó?
Hace un par de semanas, el 11 de febrero, nos enteramos de un hecho que sobrepasó los límites de horror. Algunos reclusos del penal de Palmasola, en protesta por una respuesta a sus demandas de reducción de condena y rapidez en los procesos a los que son sometidos, tomaron la drástica decisión de crucificarse con clavos, tal como eran los despiadados castigos en tiempos muy antiguos.
Esto cayó como anillo al dedo para los canales de televisión, porque los reclusos decían que llegarían hasta las últimas consecuencias.
Tres canales de televisión de Santa Cruz transmitieron en directo, no perdieron un detalle. Haciendo gala de su “noble tarea de informar” estuvieron “justo cuando ocurría la noticia”.
Un periodista, no conforme con las crueles imágenes colocó el micrófono en la boca del hombre que gritaba.
Ya se han escrito muchas páginas con este asunto del sensacionalismo, y parece que la batalla la ganó la televisión que muestra lo que realmente le da la gana: ultrajan la dignidad, no respetan el derecho a la intimidad, atentan contra la imagen de las personas, presumen la culpabilidad antes que la inocencia.
La gente se va a cansar.
)
Alberto Cuéllar/Santa Cruz
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Terrorismo en Bolivia
Lamento lo que le sucedió a la señora Fiscal. Amigo lector esta es nuestra realidad, vivimos en un país donde la justicia no se cumple, porque los correctos son callados para siempre, lo mismo sucedió con Edmundo Salazar, hace años.
Ojalá que los agentes del FBI, puedan encontrar evidencias que den con el paradero de los desgraciados que cometieron el terrible acto.
Nuestro país, para nuestra mala suerte, siempre recibe con buenos ojos a sus visitantes, y ahora por ese inocente error entre nosotros caminan los terroristas.
Liliana Cuéllar/Santa Cruz |
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