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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Lunes 01, Marzo de 2004
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El lector tiene la
palabra
defensor@eldeber.com.bo
Destituido y agraviado sin posibilidad de
defensa
Mauricio Antezana Lora estaba fuera del
país por motivos de estudio cuando EL DEBER publicó, el 31 de enero
pasado, la nota de su destitución como oficial de diligencias del
juzgado Cuarto de Partido en materia Familiar, según la nota, ‘por haber
cobrado $us 100 a nombre del secretario de dicho juzgado”. La
información, obtenida del director jurídico del Consejo de la
Judicatura, Pablo Suárez, y del asesor Gerardo Morón, se refería además
a la aplicación de otras medidas disciplinarias con el título “Consejo
pone en jaque a jueces y diligencieros”.
La información, por lo tanto, no fue debidamente contrastada ya que se
utilizó como contraparte fragmentos de la defensa presentados por
Mauricio Antezana Lora.
Ahora, con la resolución del Consejo de la Judicatura número 156/2003,
se establece que la causa de la resolución del contrato de prestación de
servicios beca trabajo fue falta de coordinación y mala relación laboral
entre los integrantes del juzgado “haciendo que los litigantes sean
quienes paguen estas irregularidades”.
En ninguna parte se señala que el motivo fue el cobro de dinero, que
tampoco pudo ser comprobado, ya que la denunciante, Gladys Hurtado Ríos,
nunca presentó pruebas.
El afectado, además argumenta que maliciosamente el Consejo de la
Judicatura escondió la documentación que él presentó como descargo y que
por ese motivo familiares suyos tuvieron que hacer las gestiones en la
Corte Suprema de Justicia y en el Tribunal Constitucional.
Verdad amarga
La acertada disposición del Prefecto, de prohibir la entrada de los carnavaleros al centro de la ciudad, causó beneplácito en la población que se ve obligada a permanecer encerrada en su domicilio durante los tres días de jolgorio, contemplando disgustada el paso de jóvenes de ambos sexos, borrachos y protagonizando escenas indecorosas.
Nuestra sociedad se lamenta de los efectos carnavaleros y del consumo de alcohol mientras que nuestras autoridades permiten el libre expendio en los cientos de kioscos esparcidos en la ciudad. Lo rescatable y sano de nuestro Carnaval serían las pre-carnavaleras y el corso, pues en familia se pueden admirar los bailes tradicionales al son de nuestra bella música. Es atractivo observar el recorrido de los carros alegóricos y ver cómo se lucen nuestras bellas mujeres radiantes de alegría.
En nuestro país tan pobre resulta ilógico paralizar el trabajo cotidiano para el baile y el desborde de los comparseros, porque siempre se infiltran los vándalos y resentidos sociales. Acortar este festejo improductivo sería lo más saludable para todos.
Olga de Marcos /Santa Cruz
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Otra manera de festejar
Comparto la opinión de Robin Chávez, de que el Carnaval cada año está peor, porque se pierde el respeto a las personas mayores, pues mojan a cualquiera, hasta a un anciano.
¡Por favor!, las autoridades pertinentes deberían hacer una ley que prohíba la venta de las pinturas que echan a perder las prendas de vestir, porque es una de las causas para que se generen peleas y discusiones.
No soy evangélico, me considero católico. Soy estudiante universitario y nunca en mi vida me he embriagado ni tampoco tuve entre mis labios un cigarro. No comprendo ¿por qué la gente se divierte mejor entre bebidas y tanta borrachera?
Espero que usted, amigo lector, medite estos puntos para rescatar el Carnaval de antes y frenar la violencia.
Leonardo Veizaga/Santa Cruz
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Homenaje a Franz Tamayo
El 28 de febrero de 1879 nació Franz Tamayo en la ciudad de La Paz.
Fue un gran maestro, pues su inquietud lo llevó en joven a Europa donde adquirió una vasta cultura clásica. De regreso se recibió como abogado en la Universidad Mayor de San Andrés. Su vida la dedicó íntegramente al ejercicio de las letras y la política. De esta amalgama salió uno de los libros fundamentales para entender el desarrollo de las ideas y de la cultura boliviana en el siglo XX: Creación de la pedagogía nacional. Escribió varias obras. Fundó el periódico El Fígaro y dirigió El Hombre Libre. También fue fundador del partido Radical. Llegó a ser diputado varias veces y Presidente electo, pero los militares que derrocaron a Salamanca no lo dejaron llegar al gobierno.
De Franz Tamayo, los escolares y universitarios muy poco saben, peor los maestros que ni siquiera conocen a quienes les alumbró el camino de la pedagogía. Por eso rindo mi homenaje a tan ilustre boliviano.
En Bolivia es más fácil recordar a los corruptos y ladrones por sus ‘hazañas’.
Wilfredo Landa/Samta Cruz |
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