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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 26, Febrero de 2004

../20040226/images/es9.jpgAlejandro Hangano «Pensé que me iba a morir»


Sandy puede ser dado de alta mañana luego de la descompensación y el problema cardíaco sufrido el domingo pasado. Asegura que pensó en su hija y que no volverá a actuar hasta que se sienta recuperado


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Sólo el miércoles pasado el cómico logró ganarse una antorcha de plata en el certamen de Viña del Mar, pero una grave descompensación de su diabetes sumada a una insuficiencia cardiaca y un edema pulmonar lo mandó al hospital la madrugada del lunes, donde el martes comenzaba un lenta recuperación que requerirá dos días más de permanencia en el recinto y una semana de reposo absoluto. Esta detención no le permitirá presentarse en Los Andes, Iquique, Pichilemu y Constitución.
A los pies de su litera, una ficha médica que daba cuenta del estado de salud de un tal Alejandro Hagano, de 65 años de edad, que padecía de hipertensión y que por eso debía cuidarse de cualquier emoción fuerte.
“Si me pasa algo no olviden ponerme una florcita”, comentó con una risa triste. Una periodista apunta su última pregunta. “¿Qué flor prefiere?”, lanza la profesional. “No sé, quizás una margarita, pero me da igual”, responde otra vez con una sonrisa opaca.
Si bien Sandy debió dejar de lado sus presentaciones, por estos días es el residente más popular en todo el recinto asistencial. Tanto así que ayer cuando fue trasladado en una camilla para realizarle algunos exámenes se le vino encima la turba.
No faltaron improvisadas aclamaciones del estilo de “grande”, “fuerza” o “te queremos”. El enfermo comediante sólo pudo responder con tímidos “gracias”, con el pulgar arriba y unas lágrimas que parecían presionar por salir.
“Cuando llegó estaba angustiado, con una severa crisis aguda y no podía ni respirar. Pero con el correr de las horas comenzó a estabilizarse y ganar popularidad. Incluso dijo que debía tomar diez pastillas, nueve son por orden médica y la última contrarresta los efectos negativos de las anteriores”, comentó el médico Luis Cáceres, jefe de turno del servicio de urgencia.
-¿Tiene conciencia de que pudo haber muerto, Sandy?
-Claro, si en algún momento pensé que me podía morir y comencé a rezar. Ya he sufrido dos infartos antes, en mayo y diciembre del año pasado. Son tantas pruebas juntas que no sentí tanto miedo, ya que he asumido con resignación que si el Supremo me quiere llevar así será.
Ser boliviano no lo ayuda. Ante los problemas económicos de Sandy, en el Hospital de Concepción ya piensan en la forma en que pueden ayudar a cancelar la deuda que dejará la atención del humorista.
“La verdad es que no lo tenemos claro, porque él es extranjero. Vamos a revisar los antecedentes previsionales y decidiremos”’, comentó ayer Marcelo Yévenes, el director del recinto hospitalario.
El hecho de ser boliviano a Sandy no lo ayuda en lo más mínimo.
“Con Argentina tenemos un convenio de asistencia para hospitalización de los enfermos que se registren en el otro país, pero con Bolivia no sabemos si ese acuerdo existe”.
-¿Pensó en su familia durante este difícil trance?
-Pensé en mi pequeña hijita y mi señora. Ellas están volviendo a Argentina después de pasar unos días conmigo en Santiago, acompañándome. Hasta esta tarde no lo saben, así que cuando se enteren, imagino que se asombrarán mucho.
-¿No cree que ese estrés tuvo la culpa de su estado de salud?
-Volveré a actuar cuando me sienta bien, no antes. Debo tomar el training y reacomodarme. Además, lo que yo hago es parsimonioso, por lo cual lo puedo hacer sentado en mi silla de ruedas. Me gustaría pedirles disculpas a las personas que no me van a poder ver en mis presentaciones.

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