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EDITORIAL

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 20, Febrero de 2004  

>>    Un concepto errado sobre Santa Cruz

En círculos gubernamentales, no de ayer ni de hoy, sino de siempre, con frecuencia se ha manejado el concepto de que Santa Cruz de la Sierra es algo así como el cuerno de la abundancia. Santa Cruz de la Sierra es una región rica y de tipos ricos. En Santa Cruz de la Sierra hay de todo y para todos y si no lo hay, entonces los cruceños ricos que provean.
Bajo este concepto, nuestra región, -que lo que sí tiene es generosidad, es solidaridad, es la confianza de su gente en si misma, es caridad-, ha venido siendo víctima de infinidad de postergaciones, de amargas discriminaciones y de incontables aplazamientos que nos han llegado hasta el alma y de manera francamente mezquina.
Como muestra de lo hasta aquí brevemente apuntado, basta remitirnos a cosas de un pasado muy reciente. Santa Cruz de la Sierra, si no la última, estuvo en esa instancia, fue la ciudad que más sufrió a consecuencia de la postergación de sus obras urbanas, de sus servicios básicos de carácter público. Todas las ciudades del interior contaban con agua potable, luz eléctrica, alcantarilla y pavimentación, en tanto en esta parte oriental chapaleábamos en el barro de nuestras calles o nos asfixiábamos en los tierrales.
La luz eléctrica prácticamente no funcionaba, los teléfonos automáticos eran totalmente desconocidos y de agua potable sólo se disfrutaba en las temporadas lluviosas o era patrimonio exclusivo de los que tenían norias, aljibes, noques, que eran pocos, muy pocos realmente.
Tuvimos los cruceños que poner nuestros propios “quintos” para pavimentar las calles, tender la red de alcantarillado y dotarnos de teléfonos automáticos. El poder público no aportó con nada y estamos seguros de que sí lo hizo para proveer de los servicios básicos a otras ciudades, a las del interior, desde luego.
Con la manipulación de las ayudas externas, tanto en bienes como en servicios, la misma discriminación, la misma postergación sufrió Santa Cruz de la Sierra. Bajo ese manido concepto de que somos región rica y de gente adinerada, nunca llegó la asistencia hospitalaria, por decir algo, hasta aquí. Se quedó esta asistencia en el interior porque Santa Cruz es rica y de gente con poder económico. Y lo propio ocurrió en el renglón de la instrucción pública y en tantos otros.
Y en estos días, al parecer manejando el concepto errado e inequívocamente irreal e injusto de que la riqueza está aquí, las normas impositivas dictadas por el gobierno están resultando un dogal en el cuello de los “ricos” de Santa Cruz, de los productores, de los empresarios que supuestamente bogan en un mar de opulencia. ¿Qué es lo que alimenta, nos preguntamos preocupados, este aparente desconocimiento de la realidad cruceña?

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