El centralismo de allá y el de acá
Betty Tejada Soruco *
Las reacciones posteriores al mensaje del Presidente han evidenciado un alto
déficit paralelo a nuestra difícil situación económica: El déficit de liderazgos
nacionales.
Muchos ‘altos dirigentes’ han ignorado olímpicamente la difícil realidad social,
política y económica por la que estamos atravesando. EL Presidente tenía una
prioridad de prioridades: Evitar otra convulsión social.
Las medidas han sido calificadas de parches. Es cierto que el país demanda una
transformación del modelo de desarrollo porque de nada sirve que la soya, el gas
o la industria sean en estos momentos la veta de oro de Bolivia, si los
bolivianos seguimos en la misma pobreza y la capital de Santa Cruz concentra la
mayor cantidad de pobres del país, pero un cambio de modelo implica mayores
sacrificios y por lo visto, las condiciones no están dadas.
¿De que nos sirve producir si el desempleo aumenta, los servicios de salud y
educación son precarios y miles de miles de bolivianos se van del país y, pese
al récord de exportación de la soya, el porcentaje de bolivianos pobres,
excluidos y sin oportunidades no ha variado? Aparentemente la culpa sería de ese
centralismo occidental abusivo que sigue alimentando su inmenso cuerpo a
nuestras costillas, pero ¿y el centralismo regional?
Santa Cruz siempre estuvo excluida. Banco Agropecuario, FINDESA, bancos cuyos
mayores accionistas fueron grupos económicos cruceños, aval del gobierno para
créditos internacionales de desarrollo con bajo interés, para muchos sectores,
cooperativas de servicios y otras entidades que igualmente han manejado millones
de dólares con el aval del gobierno, fuertemente cuestionadas en un tiempo
inmediato anterior por su manejo en beneficio de grupos centralistas de poder,
igual que los del centralismo occidental, porque la situación de las mayorías no
ha variado y los sectores siguen en crisis. En este análisis coincide la nueva
camada de líderes regionales políticos, cívicos, empresariales, gremiales, etc.
Dicho esto, ¿cuál es la posición ideológica, estratégica de los grupos de poder
económico cruceños respecto al rol de liderazgo que nos toca asumir?. Porque si
el centralismo nefasto occidental se traslada a lo local exactamente con las
mismas exclusiones y escuchamos críticas porque El Alto o Potosí van a recibir
un poco más de las migas que nos distribuye el gobierno, (para frenar tormentas
como las de febrero y octubre), si no toleramos una sola denuncia de actos de
corrupción de los de cuello blanco latifundistas o financieros, ¿adonde
apuntamos en realidad?
En un país ‘técnicamente quebrado’, las medidas del actual Presidente no podían
ser una piñata. Son más de veinte años de democracia puesta al servicio de la
corrupción. Si el Presidente reduce sueldos, elimina pluses, gastos de
celulares, teléfonos y combustible, si anuncia que las superintendencias dejan
al fin de ser esas monarquías intocables con sueldos escandalosos y compras y
consultorías y otros demonios; no se trata de una señal nomás; sino de una
invitación a ser coherentes y asumir lo que nos toca.
¿Santa Cruz pretende liderizar al país políticamente? Necesitamos líderes con
lectura nacional porque si bien la realidad y por ende las demandas sectoriales
son legítimas, ya las conocemos y compartimos muchas de sus posiciones, estas
realidades son parte del todo, no el todo. El todo es Bolivia y es ahí donde
subsiste una falencia absoluta.
*Diputada nacional cruceña
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