El robo de 6.539 turriles con cemento asfáltico
de los depósitos de la Prefectura, descubierto en agosto de 2000, ya tiene
responsables. El juez de sentencia Carlos Roca, del juzgado séptimo de
Partido en lo Penal, leyó su sentencia condenando a los tres implicados. No
dio lugar a las objeciones jurídicas presentadas por la defensa de los
acusados con la intención de lograr retrasar el fallo por quinta vez. Dos de
los abogados anunciaron que apelarán ante la Corte Superior de Distrito.
“Con casi cuatro años de conocido el caso, más de seis meses de litigios y
la prescripción a la vuelta de la esquina era mi obligación ver que el
juicio acabe y si veo acciones dilatorias de la defensa, como sucedió en
este caso, tratar de cortarlas de raíz”, argumentó Roca.
La fiscala Pura Cuéllar se mostró conforme con la sentencia, aunque
reconoció que le hubiera gustado que las penas hayan sido más duras e
incluso que se involucre a otros funcionarios de la Prefectura, pero no
quiso dar nombres.
“La sentencia estaba fijada desde hace seis meses y llevaba cuatro
postergaciones. Si bien es cierto que han presentado un recurso indirecto de
inconstitucionalidad, la Ley de Tribunal Constitucional dice que ese recurso
se plantea por una sola vez y ellos ya lo habían hecho. Por lo tanto, me
siento satisfecha con la sentencia”, agregó Cuéllar.
Ayer, a medida que la secretaria del magistrado procedía a leer la
sentencia, el ambiente comenzó a ponerse tenso entre los acusados,
familiares y curiosos que colmaron la sala del juzgado del 5to. piso del
Palacio de Justicia.
La risa nerviosa de Sandra Vargas, ex jefa de Activo Fijo, al comienzo de la
audiencia, contrastaba con el silencio de Moisés Nazrala, ex almacenero, que
no cambió de actitud hasta que se retiró una vez leída la sentencia. Ambos
fueron condenados a cinco y cuatro años de cárcel por el delito de peculado
e incumplimiento de deberes y a pagar multas, costas, daños y perjuicios a
ser regulados en ejecución de sentencia.
Vargas transformó su risa en llanto después de que conoció su condena en el
pasillo interno del juzgado antes de enfrentar a los medios de comunicación
que la interceptaron en la planta baja. Con gafas oscuras hizo una breve
declaración y se retiró.
A este revés de la justicia, que será apelado por su abogado Arturo Heredia,
la ex jefa de Activo Fijo le suma la querella que le inició el ex prefecto
Ramón Prada por calumnias e injurias. Tendrá que declarar el lunes en la
PTJ.
Quien recibió la pena más leve, tres años, fue Alfredo Orozco Lobos por
complicidad en peculado y fue absuelto de culpa y pena en los delitos de
falsedad ideológica y contratos lesivos al Estado.
Durante la audiencia se mostró tranquilo, pero no pudo ocultar el impacto
anímico al escuchar su sentencia. Sin embargo, se repuso rápido y fue el
primero en hablar terminada la audiencia.
“No aguantaba más el juicio, aún cuando soy inocente, preferí que mi abogado
retiré todos los escritos presentados para que de una vez se acabe esta
pesadilla”, dijo Orozco.
Su defensor explicó que pedirá las medidas sustitutorias para Orozco, de tal
manera que no cumpla su condena en prisión.
En su fallo, el juzgador explicó que Orozco se encargó de negociar los
turriles incurriendo en la comisión del delito de de falsificación indebida
marcas y contraseñas al mostrar los turriles como si no tuvieran ningún
logotipo de propiedad. Ocasionó así una pérdida al Estado de 5.292 tambores
con cemento asfáltico valuados en $us 440.612, según informe de la
Contraloría.
Prefectura y la Delegada, disconformes
Más allá de la
satisfacción de lograr que un caso como el de los turriles, que despertó la
atención de la ciudadanía por más de tres años haya terminado con al menos
tres culpables, tanto la Prefectura como la delegada departamental
Anticorrupción, Vania Sandóval, se quedaron con un sabor a poco.
“Está bien que la Justicia haya emitido su fallo, pero lamento que sólo
hayan caído los peces chicos, los funcionarios de bajo rango”, dijo Sandóval
que estuvo presente en la audiencia realizada ayer.
Por su parte, el director Jurídico de la Prefectura, José Negrete, expresó
que está conforme en parte porque ha quedado mucha tela para cortar. Debió
aplicarse la pena máxima para cada delito, ocho años para peculado y la
complicidad al menos cuatro años y para el almacenero seis años de cárcel.
“No son solamente esos tres, porque sabemos que hay muchísimas más personas
involucradas que en algún momento fueron excluidas del proceso”, indicó.
Negrete manifestó que siguen investigando como funcionarios públicos por la
desaparición de 6.539 turriles con cemento asfáltico, sino de 18.000.
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| Evidencia.
Un lote de turriles fue encontrado en los depósitos de la empresa Forti
y León. Fue excluida del proceso |
Sentencia dejó insatisfechas a varias personas
involucradas
Verónica Paz S.
La sentencia que dictó ayer el Juzgado Séptimo de Partido en lo Penal, a
cargo de Carlos Roca, provocó diferentes reacciones entre algunas personas
que estuvieron involucradas en el caso del robo de 6.539 turriles de cemento
asfáltico de la Prefectura.
Uno de los que manifestó insatisfacción fue el abogado de Moisés Nazrala,
Víctor Cartagena. Dijo que la sentencia fue injusta, especialmente, para el
ex encargado del depósito de la Prefectura. “La pena que le dieron a mi
defendido no corresponde porque no era un servidor público y no conocía los
hechos delictivos que se estaban cometiendo”, argumentó.
Cartagena se abstuvo de opinar sobre las personas que debieron ser
sancionadas y que fueron liberadas del proceso. “Ese punto no me
corresponde. Sólo puedo decir que no actuaron bien con mi cliente”.
Rosario Zabala, ex abogada de la Prefectura que siguió el caso cuando se
descubrió el robo, calificó como “un error nefasto el hecho de que se
hubiese excluido de la investigación a la empresa Forti León. “Lo justo
hubiese sido que la constructora estuviera en el proceso porque fue la más
beneficiada con el material asfáltico”. Por otro lado, Zabala indicó que la
Prefectura y la Policía mostraron su mayor interés para esclarecer el caso,
por el tiempo que se tomaron para descubrir a las personas involucradas.
Durante el proceso de indagación que comenzó en agosto de 2000 fueron
citados a declarar hasta el prefecto Ramón Prada, que hizo la denuncia en la
Policía Técnica Judicial.
Sin embargo, para el ex prefecto adenista, la justicia hizo su trabajo con
la sentencia que dictó ayer.
“Cuando estuve de prefecto le di una especial atención al caso. Ordené que
se hiciera una investigación minuciosa para dar con los responsables del
hecho”.
Prada aseguró que en ningún momento trató de encubrir a nadie y si no fueron
sancionadas personas con mayor peso, fue porque la justicia así lo decidió.
“Esa situación estaba fuera de mis manos porque no soy juez”.
Vargas enfrentará otros dos
procesos
La delegada departamental anticorrupción, Vania
Sandoval, anunció ayer que la ex jefa de Activos Fijos de la Prefectura e
imputada por el robo de 6.539 turriles de cemento asfáltico, Sandra Vargas,
fue citada a declarar el lunes a la Policía Técnica Judicial para que
ratifique o desmienta una acusación contra el ex prefecto Ramón Prada.
En 30 de diciembre del año pasado, la ex funcionaria que fue condenada ayer
a cumplir cinco años de reclusión por la desaparición del material de la
Prefectura, dijo que la ex autoridad tenía conocimiento de todo lo que
ocurría en la administración departamental, pero no hizo nada para evitar el
robo en cuestión.
Vargas declaró a EL DEBER que "Prada era el que daba las órdenes y en la
Prefectura no se movía ni un clavo sin que él se entere".
Las palabras que emitió Vargas tendrá que sustentarlas en la justicia. El ex
prefecto anunció que inició una querella contra la ex jefa de Activos Fijos
por difamación e injuria.
Durante el proceso de investigación, Ramón Prada fue citado a prestar
declaración informativa por el juez Agustín Suárez, donde se iniciaron las
indagaciones.
El asesor de la ex autoridad, Edgar Maldonado, también fue citado al Palacio
de Justicia después de que el ex director regional del Servicio de Caminos,
Walter Borda, le enviara un sugestivo saludó desde la PTJ.