BM alerta que el país debe resolver el déficit
Encuentro. Marcelo Giugale, representante del BM en la región, se entrevistó ayer con el presidente Carlos Mesa
La Prensa. La Paz
Informe. El organismo internacional presentó
la Estrategia de Asistencia al País. Una evaluación crítica del desarrollo de la
economía, pero también propone una serie de acciones para avanzar.
Bolivia en la actualidad es el resultado de la
volatilidad de las tendencias económico, político y sociales, situaciones que
explican el aumento de la pobreza, la inequidad, la corrupción y el descontento
popular de la población, en todos los sentidos, concluye la Estrategia de
Asistencia al País (CAS, por sus siglas en inglés), desarrollada por el Banco
Mundial.
“En el ámbito económico, llama la atención tres aspectos: una falta de progreso
en la reducción de la pobreza, y el alto nivel de inequidad, la vulnerabilidad
de la economía a shocks externos y la precaria situación fiscal”, sostiene el
informe.
Según la evaluación, estos shocks y la consiguiente desaceleración del
crecimiento condujeron a una reducción del ingreso per cápita, un incremento de
la pobreza y presión en el equilibrio fiscal.
Los datos del organismo multilateral muestran que en los años 60 el ingreso per
cápita (ingreso por habitante) apenas creció en 0,35%, mientras en el mundo ese
indicador subía en 4,15%.
Para los años 80 la situación fue más crítica, hubo un decrecimiento de 1,95% y
para 2000-2002, este índice tuvo un crecimiento menor al 0,20%, mientras el
mundo registraba 0,99%.
La baja del ingreso per cápita no fue uniforme, fue mayor en los segmentos de
menores ingresos en el área rural y no se presentó en el segmento más rico en el
área urbana.
Esta situación de reducción en el ingreso per cápita ha alimentado el creciente
descontento social, explica el informe del Banco Mundial.
“Producto de los shocks negativos, bajó la recaudación de impuestos, pero el
gobierno no tuvo la capacidad de recortar el gasto en la misma medida para
mantener el equilibrio fiscal”. Producto de esta situación, el déficit fiscal
llegó el 2002 a 8,9% del Producto Interno Bruto, y, al parecer, para el año 2003
bajará apenas a un 8,1% del PIB”. Según el organismo, en Bolivia, el
desequilibrio fiscal fue agravado por la incertidumbre electoral y los
disturbios sociales.
A estos problemas fiscales se suma el creciente costo de la reforma de
pensiones, que exacerbaron los problemas fiscales creados en parte por las
decisiones políticas, pero también porque los supuestos de un crecimiento
económico de los años 1990 (4%) se mantendrían, para cubrir los costos futuro,
de la reforma de pensiones.
El documento de evaluación del Banco Mundial sostiene que, “lastimosamente, los
buenos tiempos terminaron después de los shocks positivos de mediados de los
años 1990”.
Una desaceleración del crecimiento de sus socios comerciales, desaceleró el
crecimiento de Bolivia como resultado de la demanda más baja de productos
bolivianos y los niveles bajos en remesas de dinero, sobre todo de los
trabajadores bolivianos en Argentina.
El informe explica que los resultados en cuanto a la pobreza también han sido
desiguales, con diferencias significativas entre el área rural y urbana, entre
el altiplano y los llanos, y entre los grupos indígenas y no indígenas.
Entre los factores que han incidido en un aumento de la pobreza están el bajo
nivel de inversión doméstica privada (menos del 1% del PIB el 2002), el
estancamiento de las exportaciones en los últimos 20 años (a pesar del cambio de
composición) y la continuación de los niveles de informalidad.
Estas situaciones han dado lugar a un creciente cuestionamiento de la capacidad
del “modelo económico para generar resultados”, dice.
El informe del BM, en el cual se señala que el organismo mantendrá su apoyo a
Bolivia, destaca el hecho de que pese a todos esos aspectos negativos, el
crecimiento general en Bolivia nunca ha sido negativo, a pesar de que las tasas
de crecimiento per cápita sí han decrecido.
El Banco Mundial sostiene que “viendo a futuro, hay algunas señales prometedoras
ya que las economías de Brasil y Argentina se están recuperando. Esto significa
que los shocks externos que lleguen a Bolivia, de no ser positivos, por lo menos
no serán tan negativos como en el pasado”.
El organismo multilateral sostiene, que en el ámbito político, “hubo un
creciente descontento con las manifiestas prácticas de clientelismo político y
la tolerancia”.
Plantea escuchar
otras y nuevas voces
El informe del Banco Mundial advierte que “ni el
gobierno, ni los socios que trabajan para el gobierno pueden permitirse el lujo
de no escuchar las voces nuevas”.
El reto es incorporar una perspectiva multicultural de una forma que no excluya
a los pobres ni a los pueblos indígenas de las oportunidades económicas
resultantes de la integración económica con el mundo externo.
El documento del Banco Mundial difundido ayer advierte también que existe el
riesgo de que los movimientos políticos sean dominados por grupos que rechacen
las posibles oportunidades económicas y que, “de esta manera, condenen a sus
propios seguidores a permanecer en una situación de persistente marginalidad”.
En este documento de más de 130 páginas, el BM precisa que, si bien la reciente
transición a la democracia ha sido beneficiosa, los patrones de influencia
siguen siendo desiguales, caracterizados por el favoritismo, clientelismo y
corrupción que muchas veces persisten a pesar de haber elecciones nacionales y
locales.
El organismo multilateral explica que otro aspecto que es evidente en el país,
es que con el reciente cambio de gobierno, este descontento por las prácticas
políticas dio lugar a un rechazo completo de los partidos políticos, por esto el
gabinete de Carlos Mesa fue conformado sobre la base de miembros independientes.
Nombrada
reemplazante de Revollo
El gobierno nombró a Verónica Querejazu para que
represente a Bolivia en el directorio del Banco Mundial en lugar del ex ministro
de Capitalización Alfonso Revollo, informó ayer el ministro Xavier Nogales.
Revollo ocupaba el cargo de director alterno del organismo internacional, cargo
compartido, vía rotación, por Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
Nogales, ministro de Desarrollo Económico, dijo que con este nombramiento, el
gobierno del presidente Carlos Mesa, dio respuesta a una demanda de la sociedad.
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