Proceso. Dos de las víctimas de los vándalos
del 13 de febrero reclaman por la falta de justicia. No hay ningún detenido por
el caso. Los 39 detenidos fueron sobreseídos a requerimiento del Ministerio
Público
El 13 de febrero no está marcado en la cabeza de
Soraya de Casal. A pesar de que hace un año ella perdió todo su capital por el
saqueo que sufrió su tienda, la AF-Jeans, está más preocupada en volver a
levantar el negocio que en insistir en buscar a los culpables.
El razonamiento de la comerciante tiene una lógica. Las personas que fueron
detenidas acusadas de participar en el robo de las mercaderías y el destrozo de
tiendas, fueron sobreseídas del caso. Los expedientes identificados con los
números 0301241 y el PTJ0301242, fueron archivados el 2 de agosto de 2003 por
los jueces Ernesto Guardia y Alaín Núñez, respectivamente, a requerimiento del
Ministerio Público.
“Por este caso no hay ningún detenido. No se individualizó el delito a ninguna
de las personas supuestamente involucradas en los saqueos y la Fiscalía solicitó
el sobreseimiento”, expresó el juez Guardia.
El fiscal Romay Cavero, en el requerimiento que envió al juzgado, justificó su
decisión argumentando que durante la investigación no se encontraron elementos
de pruebas suficientes para fundar la acusación contra los 34 imputados que se
encontraban en el juzgado de Guardia.
Para “individualizar los delitos”, el Fiscal solicitó a los medios de
comunicación que le suministren los videos y las fotos que se obtuvieron durante
los saqueos para enjuiciar a los acusados.
“Conseguí los videos y las fotografías, pero en la Fiscalía me pedían que
hiciera todo. Faltó poco para que me dijeran que los agarrara (a los
saqueadores) y los llevara a la PTJ”, reclamó la propietaria de AF-Jeans.
Por su parte, la fiscal Mabel Andrade requirió al juez Alaín Núñez que libere a
los cinco acusados de saquear la tienda No Fear, porque no existían pruebas en
su contra.
Solaya de Casal / Propietaria de la
tienda AF-Jeans
Lo perdí todo y me
costó reabrir el negocio
Con los saqueos del año pasado perdí más de $us
20.000 que era la mercadería y los enseres que tenía en la tienda. Hasta el
basurero se lo llevaron. Me costó volver a abrir el negocio. Recibí ayuda de mis
amigos y familiares que organizaron peñas, quermeses y otras actividades para
recaudar fondos. Reinicié el trabajo algunos meses después con un capital de $us
2.000, que fue el monto que se obtuvo con todo lo que se hizo. Con eso viajé a
comprar mercadería.
Lo grave de todo esto, es que no conté con el apoyo de las autoridades ni hubo
resarcimiento de daños, como se prometió inicialmente. El prefecto de ese
entonces (Mario Justiniano), dijo que sólo recibiría atención en caso de que se
hubiese producido un incendio o inundación. La investigación de la Policía no
quedó en nada. Todos los acusados salieron en libertad, a pesar de que se
entregaron los videos y fotografías de las personas que participaron en el
saqueo. En la Fiscalía pretendían que entregara más pruebas, que identificara a
uno por uno de los acusados y, por poco, me exigen que los detenga. Hubo
momentos en que me presionaban para que firmara un desistimiento, pero no lo
hice.
Cinthia Vilagut de Salvatierra /
Propietaria de Tienda No Fear
Cuesta mucho
recuperarse
Los sucesos del 13 de febrero fueron un perjuicio
para toda la gente. En mi caso, perdí mercadería por el valor de $us 30.000. A
pesar de que todo estaba asegurado, nunca pude recuperar la inversión porque
hubo un pago parcial. Tuve que mudar la tienda (ubicada en la esquina de las
calles Velasco y Ñuflo de Chávez) porque no tenía dinero para reinvertir y no
podía seguir destinando dinero en el negocio porque se perdió la mayor parte del
capital, todo se esfumó en cuestión de minutos.
Las autoridades no hicieron nada para mantener preso a las personas que fueron
capturadas durante los saqueos, a pesar de que hubo un seguimiento al caso. Es
lamentable que no haya seguridad para las personas y la inversión. En estos
momentos tengo parte de la mercadería en otra tienda, pero prácticamente se
perdió la marca que representaba, los clientes y la inversión. Es difícil
recuperarse cuando se tiene que comenzar con poco.
Waldo Albarracín / Defensor del
Pueblo
No queremos más
impunidad
Se tiene que partir por la vieja premisa de que
es más importante prevenir que lamentar. Los sucesos de febrero deben dejarnos
una lección para que en adelante procuremos evitar la violencia y apostar a la
paz, al diálogo y la concertación con todos los actores de la sociedad civil.
Más allá de reconocer que muchas de las demandas son legítimas, se tiene que
entender que la violencia genera violencia y esa es una de las causas de la
frustración y el luto que en estos momentos llevan muchas familias bolivianas.
Debemos pensar en que nunca más haya saqueos, francotiradores, bloqueos y otro
tipo de violencia que perturbe a los ciudadanos. También se debe reconocer que
la impunidad por las muertes y los delitos perpetrados contra la propiedad
privada se constituye en un incentivo para su repetición. Si una persona incurre
en un delito y no recibe sanción, es probable que lo vuelva a repetir. Se debe
hacer una reflexión sobre este caso, pero debe estar claro que tampoco se trata
de colocar a alguien en el banquillo de los acusados, sino que se debe buscar la
solución a los problemas del país. En los últimos días hemos visto que en
Bolivia cada región apuesta por sus intereses y cree que todos debemos
subordinarnos a ellos, sin importar lo que pueda suceder en otras regiones y que
afecten a terceros. En este país no queremos más políticos corruptos ni
autoritarios, queremos autoridades que resuelvan. Aquí se evidenció un
Ministerio Público inoperante, una justicia que no funciona y que hace crear ese
clima de impunidad que es la sensación que tienen muchos bolivianos.