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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Jueves 12, Febrero de 2004
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Ni olvido ni perdón
Al ver las imágenes que mostraban las redes televisivas de los hechos
ocurridos los días 12 y 13 de febrero del año 2003 en la sede del gobierno,
lloré de impotencia al ver cómo los esbirros de Gonzalo Sánchez de Lozada
mataban a policías que salieron en defensa del pueblo. No podía creer cómo los
gorilas al servicio del imperialismo yanqui, disparaban sus armas de guerra
contra civiles. Algunos malos uniformados del ejército boliviano se apostaron en
edificios, eran francotiradores que dispararon contra “blancos estratégicos”
según estos eruditos en las artes de guerra, y sus blancos eran ambulancias que
prestaban auxilio a personas heridas de bala. Con fama en la práctica de tiro,
los francotiradores, olvidaron que las personas que victimaban eran el pulmón,
la plataforma que sostiene al país. Era el pueblo en toda su representación, la
clase obrera que es la más oprimida, que se había cansado del yugo de uno de los
últimos dictadores en democracia.
Los bolivianos salieron a las calles en protesta contra el gobierno hambreador,
porque ya estaba cansado de ser manoseado por la máquina de corrupción que había
sido montada. Este fue el comienzo, y el desenlace final sucedió en el mes
octubre, ya lo conocemos. Fue cuando los hermanos fabriles, mineros, campesinos,
dijeron ¡basta! juntos marcharon a la lucha. No fue fácil, porque en los
enfrentamientos muchos cayeron por balas disparadas por las fuerzas leales a la
corrupción, quienes entregaron nuestro patrimonio a firmas foráneas, patrimonio
que costó miles de vidas en las candentes arenas del Chaco.
El tirano huyó con su séquito o su estructura criminal, que aún en su
desesperante huida hurtó millones de bolivianos de las bóvedas del Banco Central
de Bolivia. Es por eso que no debe haber ni olvido ni perdón.
Gloria a los hombres y mujeres que cayeron en los enfrentamientos de febrero y
octubre, ellos serán recordados en la historia como mártires que ofrendaron sus
vidas por el cambio estructural de una nueva Bolivia”.
Julio César Quiroz /Santa Cruz
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Corrupción y justicia
Finalmente después de mucho tiempo un gobierno tiene las manos libres para actuar al margen de dictámenes políticos a los que nos habían acostumbrado los gobiernos de turno.
Me sorprende que el presidente Mesa, a pesar de su discurso, no esté actuando francamente contra la corrupción, pues si personajes como Kukoc, amenazan públicamente a aquellos que se atrevan a incriminarlo (lo cual, es reconocer que hubo robo), puede quedarse tranquilo en su casa, es que realmente no hay intenciones serias de poner fin a esta lacra.
Como ciudadano boliviano, estoy consciente de que es necesario aportar para ayudar a Bolivia a salir de la crisis, mediante nuevos impuestos o lo que sea, pero quiero garantías de que lo se se va aportar sea realmente para los bolivianos y no para unos cuantos Kukoc. Si quiere que el pueblo le apoye, señor presidente empiece metiendo presos a los que se robaron nuestra plata. Recuerde que no hay corrupción porque Bolivia es un país pobre, sino porque no hay lealtad.
Raúl Colque /Santa Cruz
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