El cardenal le gana juicio a secretaria
Justicia. Trabajó 13 años con el Obispado y no logra el pago de Bs 98.000 por beneficios sociales
Guider Arancibia Guillén
El juez tercero del Trabajo y Seguridad Social, Juan Saucedo, declaró
improbada una demanda planteada por Guga Patricia Mendieta Mercado, contra el
cardenal Julio Terrazas por el pago de Bs 98.550 por beneficios sociales
prestados al Arzobispado de Santa Cruz durante 13 años.
El juicio se origina en documentos como un certificado de trabajo emitido el 23
de febrero de 2000 por el entonces obispo auxiliar del Arzobispado de Santa
Cruz, monseñor Nino Marzoli, según el cual Mendieta desempeñó el cargo de
secretaria ejecutiva y administrativa durante 13 años con un salario mensual de
Bs 5.400.
El 26 de septiembre de 2001 el Ministerio de Trabajo elaboró la liquidación del
finiquito de la secretaria.
Para el juez, en el juicio no se demostró la relación de dependencia entre la
demandante con el Arzobispado. El juzgador considera que sólo existió una
relación con Nino Marzoli (fallecido), en el orden personal y privado en su
domicilio y por ello no corresponde el pago de beneficios.
El abogado de Terrazas, Armengol Arnez, fundamenta que el contenido del
certificado es falso y que no se sabe si es falsa o no la firma de Marzoli.
El defensor de la secretaria, Rodolfo Galdos, apeló y aseguró que el juez admite
que la firma del obispo en el certificado de trabajo no está en duda, sino su
contenido y que existe relación entre la secretaria y Marzoli. “El que reconoce
la firma en doctrina, también reconoce su contenido. La falsedad como se alega
debió demostrarse en el proceso”, dijo Galdos.
‘De la ley de Dios no podrán escaparse’
Guga Patricia Mendieta Mercado, afirmó que hay parcialización del juez.
Aseguró que como es de procedimiento presentó la apelación y que “puede ser que
ganen el proceso aquí en la tierra, pero que la justicia divina no falla. Eso lo
saben todos y el mismo cardenal”, expresó. Dijo que trabajó 13 años en la casa
parroquial ubicada en el pasaje Seminario y que participó en 1987 en la
organización al recibimiento del Papa, redactó los nombramientos de varios
obispos. “Me han dicho de todo, que yo falsifiqué, que era empleada doméstica y
que no me conocían. Sin embargo, en las audiencias, los obispos abrazaron a mis
hijos y me dieron la mano”, dijo.
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