ProPaís o el encuentro
de lo local y lo nacional
Gabriela Ichaso Elcuaz
Para quienes creemos en la gente común, en un Estado de servicio público y en
la organización de la sociedad para un mejor vivir con dignidad, tenemos que
aprender a convivir con la impunidad de la ignorancia, que no es delito mientras
no se la esgrima como consigna de detractores gratuitos. Por eso, hay que
andarse con cuidado con quienes fungen de ‘intérpretes’ de los gobiernos, de las
sociedades, de los sectores, de la población; esa multitud en la que se
encaraman tantos agoreros, la usan y se van. Léase, muchas ONG, muchos medios de
comunicación, muchas agremiaciones.
Algún ilustrado ‘cruceñista’, apurado por conseguir dos segundos de fama
televisiva, anda diciendo que el Programa ProPaís, una de las veintitrés medidas
econòmicas del Gobierno, hay que repudiarla por atender únicamente a El Alto. Y
después de haber propuesto la disparatada idea de que en las elecciones
municipales se elija a los constituyentes –como si nos faltara también poner en
riesgo el proceso y el sistema local que diez años nos costó muelas-, mi
apreciado Presidente de la Asociación de Municipios salió con que el Presidente
de la República olvidó lo local. No hay peor sordo que el no quiere escuchar o
está en campaña personal.
Definitivamente, se aplica el dicho: “no hay inventor que no se joda”. Sólo el
Presidente sabe lo que nos costó lidiar con una que otra cartera de Estado
verticalista que quería pasarse por el papel higiénico la construcción
democrática y legítima de la comunidad y los gobiernos municipales. Propaís es
un instrumento de emergencia –bajo tuición del Ministerio de Participación
Popular- que contribuirá a la transferencia inmediata de recursos para
equipamiento e infraestructura en barrios y comunidades excluídos.
Se trata de recursos destinados unicamente a inversiones, o sea que no darán
vueltas burocráticas ni se perderán en los gastos corrientes de los municipios;
sino más bien atenderán demandas legítimas locales, que tengan la condición de
beneficiar a la gente excluida del mundo y por cierto, de los POAs de los
Alcaldes. Es un programa de solidaridad ejecutado por el gobierno nacional a
pedido de la comunidad más vulnerable, esté en El Alto, en el norte de Potosí,
en el séptimo anillo de Santa Cruz o en la circunvalación trinitaria.
Quien ejecute más, a más recursos accederá para muros perimetrales, canchas
deportivas, cordones de acera, empedrados y mantenimiento de caminos, entre
otros. Los programas de atención a la infancia como el PAN tienen que vincularse
a las madres trabajadoras del PLANE. Decenas de proyectos postergados en el
Fondo de Inversión Productiva y Social (FPS), menores a $us 20.000, deben ser
liberados este año siempre que cumplan su destino de inversión directa.
Justamente la legitimidad de las demandas es central para la gente y para el
Gobierno, que apunta a fortalecer la institucionalidad existente. El requisito
fundamental para la ejecución de proyectos es que sea canalizado a través del
país municipal, incluidos los mecanismos de control social.
(*) Concejal de Santa Cruz y Viceministra de Participación Popular,
e-mail: gabrielaichaso@municipio.gov.bo
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